Piezas de ajedrez: ranking
- raulgr98
- hace 23 horas
- 3 Min. de lectura
¡Bienvenidos pasajeros! Voy a ser muy sincero con ustedes, los días en los que mi familia tiene suspensión de labores, como estos últimos días de Semana Santa, es muy difícil para mí encontrar el tiempo de escribir. De hecho, pese a que haré mi mejor esfuerzo para evitarlo, es posible que las dos publicaciones que restan de los próximos días sufran retrasos.
Aún así, para mí cumplir con el programa de publicaciones es algo muy importante y no quería dejarlos sin el ranking del mes. Sin embargo, no tuve oportunidad de hacer una planeación muy elaborada, y por eso opté por una publicación corta, más del lado humorístico, pero que no es arbitraria. Por el contrario, obedece a un proceso que he experimentado en las últimas semanas, y es el redescubrimiento de mi pasión por el ajedrez. Después de muchos años sin tocar un tablero, por falta de oportunidades para jugar con otra persona, decidí repasar aperturas clásicas, recrear algunas partidas famosas, y eventualmente comenzar a jugar contra mí mismo, una experiencia que ha sido peculiar, pero extrañamente satisfactoria.
Como bien saben, el ajedrez sólo tiene seis piezas, y ya he escrito en ocasiones anteriores sobre la historia y reglas del juego; por lo que este ranking será uno de mis mas cortos, pero disfruto mucho de escribirlo.
Alfil
Quizá sea porque tengo una personalidad más cuadrada, pero nunca he sido particularmente bueno para explotar a su máximo potencial el movimiento diagonal de esta pieza, sobre todo al ataque, aunque cerca del final de mi experiencia como jugador, desarrollé una muy efectiva estrategia defensiva con ellos.
Rey
Es la pieza clave del juego, y lo que lo pone por encima del alfil es que recuerdo con mucho cariño un par de mates en el que jugó un rol clave, pero es muy limitado en su movimiento y creo que uno de mis principales defectos como jugador es que soy excesivamente precavido con él.
Torre
Con la torre me pasa exactamente lo contrario; me parece la pieza más imponente del tablero, por sus movimientos firmes y decididos, pero también es la pieza que suelo sacrificar con mayor rapidez. Además, permanece un poco bajo en el ranking porque solía tardar mucho en implementarlas en la apertura, pues tardé en incorporar el enroque a mi estrategia de juego.
Peón
Pese al cliché de ser una pieza insignificante, los soldados de a pie son la base de todo ejército. Sin afán de presumir, estoy muy orgulloso de mi juego de peones, con líneas defensivas sólidas, y hay pocos movimientos que me traigan más satisfacción que coronar uno (mi récord está en tres).
Caballo
Cuando recién aprendí a jugar, odiaba este pieza, probablemente porque me costó mucho entender el movimiento. Sin embargo, una vez que me familiaricé con él, sobre todo cuando comencé a competir en secundaria, me enamoré de la elegancia de sus movimientos y hoy, la mayoría de mis mates los emplean.
Dama
Lo sé, lo sé, qué trillado es poner en primer lugar a la pieza más poderosa, pero me encanta usarla. ¿Es porque tengo asuntos no resueltos con el poder? ¿Es porque encuentro fascinante este componente de feminidad en un juego de guerra? ¿O es acaso que me atrae su potencial casi ilimitado en el tablero? No lo sé, sólo puedo decir que en aquellas partidas en las que el oponente me fuerza a un cambio de damas, el clímax de la partida se encuentra ahí, mucho antes que el mate o las tablas.
Hasta el próximo encuentro...
Navegante del Clío
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