top of page
Navegante del Clío
Buscar
La última tentación
Seis semanas después Dentro de mí se libraba una guerra entre dos Odiseos: uno que aún se aferraba a la soberbia de creerse hecho de una madera especial, y otro que se sabía tan débil como el más pequeño de los mortales. El recuerdo del inframundo aún extendía su larga sombra sobre mi corazón, y no pronuncié palabra hasta regresar a la isla de Circe. Fue sólo entonces, mientras celebrábamos los funerales del joven Que Elpenor, fue que le dije a mis hombres de las advertencias
raulgr98
hace 4 días8 min de lectura
El ciego, el rey y el héroe; la vergüenza y el dolor
Tres semanas después En los confines del mundo, fue Perimedes el que sostuvo los carneros negros de Circe para que Euríloco les cortara el cuyo. Euríbates quien cantó las negras evocaciones mientras Polites llenaba los odres, otrora repletos de dulce vino, de la oscura sangre de los sacrificados. Pero fui sólo yo quien descendió al reino de Hades, sin espada, arco o escudo, pues lo único que hay que temer de los muertos es lo que reflejen en los vivos. En aquella tierra de et
raulgr98
31 jul10 min de lectura
El regreso de los dioses
Tres días después La noche que nos quedamos sin agua, una voz vino a mi en sueños, una tan antigua como poderosa, que pensaba que me había abandonado por completo: "Largas son las pruebas que te esperan, pero hay en el Olimpo fuerzas que no te han olvidado. No temas descansar la próxima vez que toques tierra, pues aunque uno de los que te acompañan jamás saldrá de ahí, obtendrás la fuerza y las respuestas que necesitas para volver a tu hogar". Desperté aún en un barco que ape
raulgr98
9 jul12 min de lectura
La venganza del señor de las mareas
Tres semanas después "Dioses, sí así hablaba yo, en verdad merecía no volver a casa", pensaba mientras escuchaba incrédulo la petición de Euríloco. —Por meses, desde que abandonamos Troya, no has hecho más que señalar hasta el menor de mis errores ¿y pretendes ahora mi venia para cometer los mismos? —No hables con tanta autoridad sobre mí, Odiseo; pues si estamos perdidos es por causa tuya. De haberme dicho la naturaleza del regalo de Eolo... —Habrías abierto el odre de igual
raulgr98
3 jul7 min de lectura
Tan cerca, tan lejos
Casi dos meses después del escape de Polifemo Durante más de diez años tuve hazañas, victorias y elogios, pero nunca la felicidad; y eso no lo comprendí hasta que Elpenor, trepado en la cima del mástil, gritó dos palabras: —Veo casa. Dos palabras tan sencillas, pero tan llenas de significado. Desde que escapamos de la isla de los cíclopes había dejado de sentirme como un héroe, como un rey, ya ni siquiera me veía a mí mismo como Odiseo, pero ahora, mientras a través de la bru
raulgr98
26 jun8 min de lectura
La dignidad de una reina: primer interludio
Ítaca, diecisiete años después de la partida de Odiseo Era hija de un rey y una ninfa de los ríos. Helena, la mujer más hermosa del mundo, era su prima, y la única mortal que tuvo más pretendientes; y por casi veinte años, ella había traído prosperidad a su isla, mientras los hombres peleaban guerras sin sentido. Desde su balcón, veía a Telémaco en las costas de Ítaca, practicando retórica y espada bajo la mirada del anciano Mentor, como todas las mañanas por los últimos siet
raulgr98
19 jun10 min de lectura
Cuestión de nombres
A la mañana siguiente —Eres un muy mal invitado, forastero, pues aún no me has dicho tu nombre —me dijo el cíclope, aún triturando los restos de hueso y bronce de dos nuevos infortunados. —En mi tierra, la costumbre dicta que sea el anfitrión el primero en presentarse. —Bien, bien. Nadie me acusará de ser descortés, ni siquiera con la comida. Soy Polifemo, hijo predilecto de mi padre y mayor de los cíclopes de esta isla. Palidecí ante la confirmación de mis peores temores, qu
raulgr98
12 jun8 min de lectura
Banquete en la casa del pastor
Varias semanas después Contemplé la hermosura de otra isla en el horizonte, y tras escapar de la trampa del olvido, no hubiera deseado otra cosa más que alejarme de esta nueva tentación, pero quiso mi mala fortuna que avistáramos tierra el día que se acabaron nuestros últimos alimentos. Aun quedaba agua para una semana, y los odres de Marón, pero sabía que los hombres no me perdonarían si los privaba de una esperanza, aunque fuera una falsa. Apenas atracamos, vimos un prado a
raulgr98
5 jun6 min de lectura
La peor condena
Nueve días después Vi playas infestadas de cadáveres, vi a las olas teñirse de rojo con la sangre de los míos, vi ciudades arder y a los inocentes llorar; pero sólo una vez un escalofrío recorriendo mi columna logró paralizarme, cuando la tempestad que nos persiguió desde que huimos de los cicones nos arrojó a la isla más lejana, la más bella, la más peligrosa. Reunidos alrededor de un modesto fuego, mis hombres por primera vez se atrevían a sonreír. Nuestros hermanos perdido
raulgr98
28 may9 min de lectura
Una última victoria
Unos días después de la caída de Troya Los dioses son testigos de que no gozo con los actos de violencia, pero no seríamos mortales si careciéramos de defectos; y el día que zarpamos de los restos humeantes de Illión, no podía predecir todas las calamidades que me traería mi lengua. Pues, a mí, Odiseo, no me bastaba con ser el hombre más astuto de la liga aquea. No, fuera por arrogancia, orgullo, o el simple miedo a no serlo, necesitaba además que todo el mundo lo supiera, má
raulgr98
22 may8 min de lectura
Las lágrimas del mudo
Esqueria, diez años después de la caída de Troya Muchos regalos traía el mar a Nausica, bisnieta de Poseidón. Algunos bellos, otros temibles, pero ninguno tan cautivador como el hombre desnudo. Era cierto que la princesa de los feacios no tenía intención de bañarse en el Egeo aquella mañana, pero todo había cambiado la noche anterior, durante su sueño. Pues la doncella en sueños se había visto ante las doradas puertas del palacio de su padre, el de las paredes de bronce y umb
raulgr98
15 may7 min de lectura
Perdón y esperanza
Tres años después, en algún puerto de Egipto. El rey de Esparta aún no se acostumbraba a tener a su esposa de nuevo a su lado, tal vez porque la sentía más lejana que nunca. Durante diez años pensó en lo que le diría cuando la viera de nuevo, si la repudiaría una vez recuperado el amor perdido, si la asesinaria como le permitían las reglas del deber, o si acaso podría recuperar la felicidad perdida. En cuanto contemplo sus largos cabellos, su forma sinuosa y sobre todo sus oj
raulgr98
8 may7 min de lectura
La nieta de Hermes y el hijo de Poseidón
Las costas de Ítaca, diez años después de la partida de Odiseo Eones llevando mensajes para los dioses, y ahora, cuando más necesitaba palabras, se atoraban en su garganta. Paralizado en la arena, demasiado temeroso de desobedecer una orden de Zeus, no podía sino ver el navío de velas negras, transportando a un semidiós de corazón negro, decidido a destruir una vida. Hermes sabía lo que murmuraban de él en el Olimpo: mientras que de las entrañas de Zeus, Poseidón y Apolo habí
raulgr98
1 may7 min de lectura
La primera historia
Vivo en la era donde sólo existe el hoy; antes del tiempo y la memoria. ¿Qué sentido tiene pensar en el ayer, cuando siempre se vive igual? Siempre la misma cacería, el mismo amanecer, la misma espera a la inevitable muerte. Pero en este que debería ser mi momento más cínico, atrapado por la nieve en esta cueva, con las últimas llamas agonizando y el frío extendiendo su dominio, me sorprendo pensando por primera vez en el mañana, aunque sólo sea uno soñado. ¿Por qué el cambio
raulgr98
24 abr6 min de lectura
El constituyente y el arquitecto maldito
Ciudad de México, 05 de febrero de 1857 Aun faltaban un par de horas para el alba; y la que antaño se llamara Plaza de Armas de la Nueva España estaba desierta. Rodeada en sus cuatro lados, la luz de las farolas era tan tenue que ni la imponente catedral proyectaba sombras sobre aquella inmensidad. Al doblar la esquina para entrar a la plaza, Valentín Gómez Farías pensó que en aquel paseo, presa de la ansiedad, sólo sería acompañado por el ulular del búho; pero grande fue su
raulgr98
17 abr6 min de lectura
El águila y la sandalia
Náucratis, siglo VI antes de Cristo Solo una fuente de alegría le quedaba a la doncella robada, y era sentir el agua correr alrededor de su piel desnuda, bajo el sol de la mañana. Apenas y recordaba Samos, la ciudad donde la habían vendido tantos años atrás; y Tracia, el lugar que la vio nacer, no era más que una tenue sombra en sus sueños más difusos. Por dieciséis años, no había conocido otro hogar que aquel puerto, donde el Mediterráneo se entrelaza con el Nilo; una ciudad
raulgr98
10 abr7 min de lectura
J'acusse...!
Domingo 23 de febrero de 1913 —Soy médico, Luis Manuel, no político. Los artículos que publiqué en años pasados, eran mi deber patriótico; pero yo no estoy hecho para las intrigas. —Eres senador, Belisario. —Suplente. Te recuerdo que sólo accedí participar en las elecciones si Leopoldo era el titular. —Gout está en una cama de hospital, y perdona mi frialdad, pero no le queda mucho en este mundo. Han arrestado a muchos de los nuestros, Belisario. Necesitamos toda la ayuda pos
raulgr98
3 abr9 min de lectura
Sacrificios ante la hoguera
Durante la terrible guerra entre dioses y titanes, sólo una de las contendientes derramó lágrimas por los mortales perdidos en la devastación. Como sus hermanos, Hestia desafió la voluntad de su padre, y aunque tuvo sus proezas en batalla que el tiempo olvidó, pronto se alejó del combate para cumplir una tarea que pocos le agradecieron: encender un fuego, en la cima del Olimpo, y ser la fuente de calor que tanto mortales como inmortales necesitaban con urgencia. Para el hombr
raulgr98
27 mar6 min de lectura
En la asamblea popular
Atenas, 380 antes de Cristo —Maestro, no pretendo ofenderlo, pero nunca he entendido su aversión a la democracia. ¿Acaso no es justo que todos tengamos voz en las decisiones que afectan nuestras vidas? —Imagina muchacho, que estás en un barco que se dirige a una tempestad; y en lugar de capitán, los marinos ignorantes comienzan a pelear de quien entre ellos, miopes y sordos, debe manejar el timón... —No, maestro, no más metáforas. A veces creo que sólo la odia, por que fue un
raulgr98
20 mar6 min de lectura
Las dos estatuas
En algún lugar de la India No importa que tan atrás remonte su memoria, desde que obtuvo consciencia de sí mismo, el muchacho siempre tuvo un miedo terrible de entrar al templo de su abuelo. Creía en los dioses, podía recitar pasajes enteros de los libros sagrados, seguía todos los preceptos. A ninguno menospreciaba, y no le incomodaba pronunciar sus nombres, ni siquiera el de ella; pero en aquel templo había algo que helaba su sangre. Dentro moraban las estatuas, y uno de lo
raulgr98
13 mar6 min de lectura
bottom of page