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Navegante del Clío
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La nieta de Hermes y el hijo de Poseidón
Las costas de Ítaca, diez años después de la partida de Odiseo Eones llevando mensajes para los dioses, y ahora, cuando más necesitaba palabras, se atoraban en su garganta. Paralizado en la arena, demasiado temeroso de desobedecer una orden de Zeus, no podía sino ver el navío de velas negras, transportando a un semidiós de corazón negro, decidido a destruir una vida. Hermes sabía lo que murmuraban de él en el Olimpo: mientras que de las entrañas de Zeus, Poseidón y Apolo habí
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hace 5 días7 Min. de lectura
La primera historia
Vivo en la era donde sólo existe el hoy; antes del tiempo y la memoria. ¿Qué sentido tiene pensar en el ayer, cuando siempre se vive igual? Siempre la misma cacería, el mismo amanecer, la misma espera a la inevitable muerte. Pero en este que debería ser mi momento más cínico, atrapado por la nieve en esta cueva, con las últimas llamas agonizando y el frío extendiendo su dominio, me sorprendo pensando por primera vez en el mañana, aunque sólo sea uno soñado. ¿Por qué el cambio
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24 abr6 Min. de lectura
El constituyente y el arquitecto maldito
Ciudad de México, 05 de febrero de 1857 Aun faltaban un par de horas para el alba; y la que antaño se llamara Plaza de Armas de la Nueva España estaba desierta. Rodeada en sus cuatro lados, la luz de las farolas era tan tenue que ni la imponente catedral proyectaba sombras sobre aquella inmensidad. Al doblar la esquina para entrar a la plaza, Valentín Gómez Farías pensó que en aquel paseo, presa de la ansiedad, sólo sería acompañado por el ulular del búho; pero grande fue su
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17 abr6 Min. de lectura
El águila y la sandalia
Náucratis, siglo VI antes de Cristo Solo una fuente de alegría le quedaba a la doncella robada, y era sentir el agua correr alrededor de su piel desnuda, bajo el sol de la mañana. Apenas y recordaba Samos, la ciudad donde la habían vendido tantos años atrás; y Tracia, el lugar que la vio nacer, no era más que una tenue sombra en sus sueños más difusos. Por dieciséis años, no había conocido otro hogar que aquel puerto, donde el Mediterráneo se entrelaza con el Nilo; una ciudad
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10 abr7 Min. de lectura
J'acusse...!
Domingo 23 de febrero de 1913 —Soy médico, Luis Manuel, no político. Los artículos que publiqué en años pasados, eran mi deber patriótico; pero yo no estoy hecho para las intrigas. —Eres senador, Belisario. —Suplente. Te recuerdo que sólo accedí participar en las elecciones si Leopoldo era el titular. —Gout está en una cama de hospital, y perdona mi frialdad, pero no le queda mucho en este mundo. Han arrestado a muchos de los nuestros, Belisario. Necesitamos toda la ayuda pos
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3 abr9 Min. de lectura
Sacrificios ante la hoguera
Durante la terrible guerra entre dioses y titanes, sólo una de las contendientes derramó lágrimas por los mortales perdidos en la devastación. Como sus hermanos, Hestia desafió la voluntad de su padre, y aunque tuvo sus proezas en batalla que el tiempo olvidó, pronto se alejó del combate para cumplir una tarea que pocos le agradecieron: encender un fuego, en la cima del Olimpo, y ser la fuente de calor que tanto mortales como inmortales necesitaban con urgencia. Para el hombr
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27 mar6 Min. de lectura
En la asamblea popular
Atenas, 380 antes de Cristo —Maestro, no pretendo ofenderlo, pero nunca he entendido su aversión a la democracia. ¿Acaso no es justo que todos tengamos voz en las decisiones que afectan nuestras vidas? —Imagina muchacho, que estás en un barco que se dirige a una tempestad; y en lugar de capitán, los marinos ignorantes comienzan a pelear de quien entre ellos, miopes y sordos, debe manejar el timón... —No, maestro, no más metáforas. A veces creo que sólo la odia, por que fue un
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20 mar6 Min. de lectura
Las dos estatuas
En algún lugar de la India No importa que tan atrás remonte su memoria, desde que obtuvo consciencia de sí mismo, el muchacho siempre tuvo un miedo terrible de entrar al templo de su abuelo. Creía en los dioses, podía recitar pasajes enteros de los libros sagrados, seguía todos los preceptos. A ninguno menospreciaba, y no le incomodaba pronunciar sus nombres, ni siquiera el de ella; pero en aquel templo había algo que helaba su sangre. Dentro moraban las estatuas, y uno de lo
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13 mar6 Min. de lectura
El rostro de la sultán
A unas millas de Deli, 1236. Perdóname Alá, por los pensamientos dentro de mí; pero si he de condenarme por cobardía, me rehúso a pecar también de deshonesto. No temo a la muerte, pero al escuchar al enemigo aproximarse entre los árboles, mi corazón rehúye el campo de batalla, pues me cuesta aceptar que daré mi vida por alguien cuyo rostro nunca he visto, ni siquiera he podido imaginar. Y sé que no es su culpa, que la ley dice que nadie fuera de palacio verá jamás aquellas fa
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6 mar5 Min. de lectura
La confesión de Odiseo
Ítaca —Padre, siempre dices que no hay hombre perfecto, pero yo no conozco mejor guerrero, mejor sabio, mejor rey que tú. ¿Cuál ha sido tu mayor error? —preguntó Telémaco, dos semanas después del regreso de su padre. Odiseo tardó unos instantes en contestar, no porque desconociera la respuesta, sino porque no sabía qué tanto cambiaría la imagen que su hijo, al que apenas comenzaba a conocer, tenía de él. Contempló el mar, y a Penélope durmiendo en un lecho sobre la arena. No,
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27 feb10 Min. de lectura
Un templo sobre el río Kwai
Tailandia, finales de 1945 Lo último que vez antes de salir del cuarto donde te permiten dormir es la vieja espada de tu padre; y por un instante, la tentación se asoma en tu interior. Tus superiores lo hicieron, muchos de tus colegas. Es doloroso, pero no tanto como la alternativa: pues ¿es comparable media hora de agonía con otra jornada confrontando las secuelas de tus acciones? Mas la tentación se queda en eso, pues te repites las razones por las que continuas aquí: que n
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20 feb8 Min. de lectura
La venganza del tunkuluchú
De joven no había nada que amara más que el canto de las aves, la melodía natural me seducía más que el fuego o el grano de cacao; y no había locura que pareciera excesiva si se trataba de escuchar la música. Tal era mi obsesión que, aunque ahora me veas acabado y olvidado, hubo una época en que fui famoso, por ser el único mortal que asistió a la fiesta de la corte de las aves. Fue el momento más feliz de mi existencia, pero también el principio de mi desgracia, pues ahora e
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13 feb8 Min. de lectura
La última línea
Stratford Upon Avon, 25 marzo de 1516 El cisne había visto morir a sus padres, a casi todos sus hermanos, a su hijo; demasiado de cerca para ser ahora ingenuo. Sabía que estaba próximo a cantar su última canción. Tendido, sudoroso y tembloroso, en la cama del cuarto de invitados de su propia casa, pues no podía ya subir escaleras, sentía que aún le faltaba algo por hacer. No había día que no añorara al niño que le fue arrebatado, pero la vida le había regalado otro, el hombr
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6 feb10 Min. de lectura
Tres fantasmas y un poeta
Tesalia, alrededor del 514 antes de Cristo Quien haya dicho alguna vez que los espectros del pasado buscan solo el mal es porque nunca ha visto uno, pues ¿que placer podría traerle el mal a un ser que ya no podría obtener beneficio alguno de tal crueldad? "Es por eso", me contestan los incrédulos, "los muertos están más allá de cualquier miedo al castigo, pues nada se les puede arrebatar ya". Pero yo, Simónides, que conozco a los fantasmas como ningún otro en toda Grecia, ent
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30 ene9 Min. de lectura
Anónimo entre gigantes
Edimburgo, julio de 1819 En una biblioteca más vieja que la mansión misma, moraban tres mortales y una centena de fantasmas. Aquel tesoro, que ni el rey poseía, no tenía igual en todas las islas británicas, puede que en el mundo. Sólo ahí Marco Aurelia debatía retórica con Platón, Aquiles luchaba a brazo partido con Gilgamesh, Robin Hood disparaba flechas desde lo alto de las pirámides de Egipto, Suetonio y Tucídides intercambiaban lecciones de historia. Todos en lo alto de l
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23 ene7 Min. de lectura
Amanecer sobre el Capitolio, anochecer bajo la roca
Roma El dios sin padres no sabía qué hacer para ganar la devoción de los suyos. No entendía porque no era el más adorado de los dioses, cuando sólo de él se podía decir que no había amado a otro pueblo que el de los romanos, mientras que los olímpicos habían llegado de la extraña Grecia. Él, dios de los inicios, nunca engendrado pues existía al principio; ¿por qué debía arrodillarse ante Júpiter, Marte o Minerva, que nacieron cuando ya era anciano? Él, dios de las decisiones,
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16 ene8 Min. de lectura
Una nueva constelación para un nuevo César
En los primeros meses del reinado del emperador Augusto El poeta de joven había disfrutado el dejarse dormir viendo los astros, pero tras las últimas semanas, podría jurar que sería feliz si moría sin jamás volver a ver una estrella. Los astrónomos que otrora trabajan en los restos humeantes de Alejandría, ahora sudaban en la villa del romano sobre viejas cartas celestes e hileras de rollos es escritos en lenguas de Oriente y Occidente, cada vez más angustiados. Habían acudid
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9 ene4 Min. de lectura
La niña de cartón
París, a principios de 1896 Alice era bienvenida en todas partes, pero no sentía que perteneciera a ninguna. Pretendientes no le faltaban, pese a su evidente pobreza, pues era de sonrisa fácil y rostro amable. Mas en su corazón, aún estaba en la búsqueda desesperada de un hogar. La única francesa entre cuatro hermanos chilenos. La única dejada atrás, para criarse con una abuela suiza, mientras el resto migraba de vuelta a Sudamérica, y aunque después la mandaron llamar, una p
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2 ene6 Min. de lectura
El roble y el abeto
En algún lugar cerca de Hesse, año 724 Germanos de todas las tribus se reunieron aquella tarde tormentosa en la arboleda sagrada, pues el monje loco le había declarado la guerra a Thor. El extraño, que se llamaba a sí mismo Bonifacio, predicando una fe traída de Roma, y más allá, era viejo, con el cabello cubriéndole los ojos y la barba gris ondeando cual estandarte de guerra. No portaba escudo o armadura, sus únicas armas un amuleto en forma de cruz que colgaba de su cuello,
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18 dic 20254 Min. de lectura
Sólo un lector es suficiente
Oxford, abril de 1944 “El águila y el niño” estaba casi vacío aquel mediodía de martes. La cerveza escaseaba entre más se alargaba la guerra, y en las últimas semanas el pub mantenía sus puertas cerradas muchos más días de los que las abría. Con la mayoría de los jóvenes peleando más allá del canal de la mancha, o trabajando jornadas extras en las fábricas; aquellos lugares de ocio quedaban reservados sólo para los rezagados: los viejos, los enfermos, los débiles. Aparte de u
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12 dic 20257 Min. de lectura
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