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Guerras de los "#" años

2 jul
4 min de lectura

¡Bienvenidos pasajeros! El día de hoy vamos a tener una publicación breve pero que a mí me parece muy divertida. Cuando he tenido que hablar de historia de Europa, no es raro hablar de guerras, y es fácil encontrar patrones. En lo que considero una enorme falta de creatividad, sobre todo considerando que los historiadores los acuñaron décadas posteriores a cada conflicto. muchas tienden a denominarse basados en el tiempo que duraron, o al menos un aproximado.


Puesto que esto puede resultar un poco confuso para quienes apenas se introducen en el tópico (y a veces, para algunos expertos), me pareció una buena idea dejar aquí una brevísima guía de algunos de los principales conflictos denominados de esta manera, en orden cronológico, indicando los países participantes y algunos de sus efectos a largo plazo más relevantes, para que se puedan recordar con mayor facilidad.


Guerra de los Cien años (1337-1453)

Aunque el nombre es un poco exagerado, pues se peleó de forma intermitente, fue uno de los conflictos medievales más importantes, acreditado como responsable de traer el fin de las cargas de caballería y el sistema feudal en favor de los ejércitos regulares y el uso de artillería en el campo de batalla. Los principales bandos fueron Francia (apoyado por Escocia, Castilla, Génova y Aragón, entre otros) e Inglaterra (respaldado por Portugal y Flandes, junto con algunos ducados franceses) y el origen fue una situación política compleja en la que los reyes ingleses eran a la vez duques franceses, derivando en una serie de tensiones que terminaron cuando el rey inglés Eduardo III reclamó para sí el trono de Francia, tras una crisis sucesoria en el continente. Involucrando a figuras semi legendarias como Juana de Arco, el conflictó concluyó con la victoria francesa y el fin casi absoluto de la influencia inglesa en la Europa continental.


Guerra de los Trece años (1454-1466)

Probablemente el menos relevante de los conflictos de esta lista, fue una guerra de Polonia, apoyada por Prusia, para someter a la Orden de los caballeros Teutones, financiados por Dinamarca. Una victoria polaca, aprovechando que Inglaterra estaba inmersa en una guerra civil y Francia debilitada por la guerra de los cien años, le permitió convertirse en un jugador relativamente importante en la política europea.


Guerra de los Ochenta años (1568-1648)

Tomando como pretexto el cisma religioso y una crisis económica, fue una rebelión en la región del imperio español conocida como las Diecisiete Provincias (que incluyen, además de tres países completos, regiones pequeñas de las actuales Francia y Alemania). Aunque España (con el apoyo de Portugal, que formó parte de la corona hasta 1640) logró retener las provincias que conforman las actuales Bélgica y Luxemburgo, gran parte de los territorios rebeldes, recibiendo apoyo financiero y militar de Francia e Inglaterra, lograron independizarse y conformar los actuales Países Bajos.


Guerra de los Treinta años (1618-1648)

Originado como un conflicto civil dentro del Sacro Imperio Romano Germánico producto del cisma religioso, lentamente involucró por un lado, a los reinos católicos aliados con la dinastía Habsburgo (incluyendo a España, Hungría, Génova y los territorios austriacos del Sacro Imperio) contra una coalición formada tanto por protestantes como de enemigos católicos de los Habsburgo (sobre todo Dinamarca-Noruega, Suecia, Francia, los futuros Países Bajos y los territorios alemanes del Sacro Imperio). El resultado fue una derrota clara de la facción Habsburgo (derivando en la independencia de Portugal y Países Bajos, por ejemplo) y en la práctica la pérdida de poder real por parte del Sacro Imperio Romano, sentando las bases para la fundación de Prusia unas décadas después. Suiza se independiza y, entre otros efectos, se le considera el tiro de gracia para los remanentes del sistema feudal, la imposición de Francia como potencia europea definitiva, y el surgimiento de la noción de Estado-Nación.


Guerra de los Nueve años (1688-1697)

Peleada entre Francia y una alianza formada por Inglaterra, Países Bajos, el Sacro Imperio, España, Portugal y Suecia, tenía como objetivo limitar la expansión casi ilimitada de Francia sobre la Europa continental. La alianza tuvo una victoria parcial, pero las tensiones continuaron y se recrudecieron con la Guerra de Sucesión Española, que inició poco después y de la que ya hablé en este espacio.


Guerra de los Siete años (1756-1763)

Único de los conflictos mencionados que trascendió las fronteras de Europa, pues se peleó también en las colonias americanas, africanas y asiáticas (por lo que algunos la llaman, a modo de broma, la "primera primera guerra mundial"); tuvo un detonante doble: por un lado las tensiones entre Gran Bretaña y Francia en las colonias americanas, y por el otro la rivalidad entre Austria y Prusia por controlar el Sacro Imperio Romano Germánico. La coalición de Prusia y Gran Bretaña fue apoyada por Portugal, mientras que la de Austria y Francia fue respaldada por España, Suecia y Nápoles, con Rusia un factor de cambio, pasando del lado austriaco al prusiano. Ganando el lado británico, obtiene Canadá, Florida y otras posesiones coloniales. Se le considera un antecedente directo de la Revolución Francesa y la independencia de las Trece Colonias.



Esto es sólo un fragmento de la rica y compleja política europea previa a las guerras napoleónicas y las guerras mundiales. Si están interesados en algún otro conflicto, o quieren que expanda en la formación y desintegración de algunos de los reinos, que no siempre equivalen de forma exacta a los países actuales, háganmelo saber en los comentarios.




Hasta el próximo encuentro...


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1 comentario


Que tristeza. La historia de humanidad, parece una historia de destrucción y muerte,

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