top of page

Compañía

¡Bienvenidos pasajeros! Me parecen increíbles las coincidencias que tiene la vida. Desde principios de año tenía deseos de cubrir en febrero otro musical de Sondheim, y quiso al destino que el que decidí revisitar refleja mucho el estado de ánimo que dominaría en mí esta semana.


Uno de los primeros "musicales concepto", en los que la trama es no lineal y secundaria a los personajes, la historia sigue el viaje de descubrimiento de su protagonista (Robert), quien se niega a reconocer lo solo que se siente a la vez que se debate entre tres relaciones casuales (April, Marta, Kathy) y llega a la realización que su vida se estanca mientras sus amigos (todos con pareja), se instalan. Siendo nominada a un entonces récord de catorce nominaciones a los premios Tony, ganó seis de ellos (diseño de escenografía, dirección, letras, música, libreto y Mejor musical). Pese a las críticas iniciales mixtas, se convirtió en uno de los más populares de la carrera de Sondheim y tres de sus revivals (2021, 2006 y 1995) han tenido éxito en los Tonys.


Antes de hablar de la historia en sí, es importante hablar de su proceso de creación: el dramaturgo George Furth escribió once obras de un acto sobre distintos personajes y parejas en Nueva York; tras un largo proceso los borradores llegaron a Sondheim, quien concibió a un personaje central que unificara los libretos y diseñó el musical como el principal medio de cohesión. De esta manera, utilizando una fiesta de cumpleaños (a la que se regresa cuatro veces a lo largo de la historia) como hilo conductor y principal muestra de desarrollo para el protagonista, la trama se compone de una serie de viñetas que casi podrían mostrarse en cualquier orden, que consisten a Robert en una cita o visitando (siempre como mal tercio) a una de sus parejas amigas, que cada una permite explorar una perspectiva distinta del matrimonio:

  • Joanne y Larry: Una mujer mayor, cínica; y su tercer marido, relajado y fiestero.

  • Peter y Susan: La pareja perfecta, de posición acomodada, que en secreto está comenzando un proceso de divorcio.

  • Harry y Sarah: El matrimonio disfuncional entre dos adictos en recuperación, cuyos intercambios oscilan entre la burla amistad y la violencia verbal.

  • David y Jenny: La encarnación de "los opuestos se atraen", conformada por un chico "chic" contemporáneo y una presuntuosa tradicional.

  • Paul y Amy: La pareja que ha cohabitado por años, pero se acaba de comprometer.


Es probablemente uno de los musicales más cortos de los que hemos hablado, pero también de los que tiene el elenco más grande. Eso tiene como resultado que muchos de los personajes no tengan canciones propias (lo más común es que todos los hombres canten juntos algunos números, y todas las mujeres otros); y que algunas parejas queden un poco desaprovechadas (David y Jenny es por mucho la menos explorada); pero aun así ningún personaje parece desaprovechado, pues todos tienen una relevancia temática e, incluso aunque algunos no canten de forma individual, cada pareja retiene su identidad musical a través de los motivos de Sondheim, siendo una de sus orquestaciones más icónicas.


A nivel técnico, la escenografía tiende a ser minimalista (transcurre sobre todo en parques y apartamentos neoyorquinos), pero dicho enfoque permite que los personajes brillen más, y sutiles cambios en la iluminación reflejan las distintas perspectivas ante la vida de Robert, sus parejas y sus amistades. La dirección es excelente, utilizando las fiestas de cumpleaños como excelente vehículo de narrativa visual, pero lo que más rescato de la representación (además de la música), es la coreografía. diversa pero ejecutada con exactitud casi matemática, cuyos pasos son una representación explícita y nada sutil del viaje emocional de Robert, es en la danza donde se comienzan a revelar las mentiras que contradicen la actitud despreocupada y alivianada de su "feliz vida sin compromisos".


Es un poco difícil hablar de la historia sin spoilers, creo que es una que se debe ver con la menor cantidad de investigación posible, pues sus sutilezas se disfrutan, pero creo que es uno de los musicales que mejor entienden las complejidades de la vida, y por eso se ha mantenido vigente con apenas modificaciones. Si bien la principal preocupación que sienten los amigos de Robert sobre el es su soltería, y la falta de una relación romántica seria es en efecto la piedra angular de su caracterización (sus tres "romances" son vehículos para mostrar los peligros de salir con alguien nada más por salir, pero el libreto logra aun así darles tridimensionalidad a las tres mujeres en lugar de limitarlas a herramientas o alivios cómicos), pero su soledad es aún más profunda, y me parece muy bella la exploración de un sentimiento mucho más difícil de explicar: la incomodidad o problemas para relacionarse con amigos por los que se tiene aún así un profundo cariño. Robert se presenta como un hombre envidioso, cínico, manipulador, en muchos sentidos sexista; pero eso vuelve aún más dramáticos los pequeños atisbos a su vulnerabilidad interior, culminando en uno de los mejores clímax del teatro musical. Sus amigos, por otra parte, tienen cada uno una personalidad muy bien definida, y el libreto hace algo muy interesante con ellos: algunos envidian a Robert, otros son condescendientes con él, otros más aprovechados; probablemente ninguno lo entiende, pero son redimibles en el sentido de que el elenco logra comunicar un cariño genuino, sobre todo en un final hermoso, poético, que me hace llorar cada vez que lo veo.


El carisma del elenco es tal que es un musical excepcionalmente divertido, con diálogos ingeniosos y situaciones que rozan lo absurdo (una novia fugitiva, un duelo de karate, un intercambio de porros de marihuana); pero detrás de la energía se esconde una profunda melancolía que es un buen reflejo de como muchos de nosotros tendemos a interiorizar y reprimir muchos de nuestros sentimientos. Sus reflexiones sobre el matrimonio podrán parecer ácidas, y concluir con un sentimiento entre cínico y desesperanzador, pero pese al tono agridulce hay mucho optimismo, y una fe en el amor que puede adoptar muchas formas inesperadas, además de ser uno de los primeros musicales en abordar de forma seria temas complejos como el divorcio, la crisis de la mediana edad, la ansiedad de la mortalidad e incluso una experimentación de la homosexualidad. Todos los personajes experimentan una transformación a lo largo de la historia, sea grande o pequeña; y si bien Joanne es probablemente el personaje de soporte más memorable (el único además de Robert que tiene más de un solo); fue la abnegación de Larry y la inocencia de Amy y Paul las subtramas que más me conquistaron, mientras que la de Peter y Susan fue la más interesante, probablemente por la ambigüedad de su resolución.


Cierro, como acostumbro, con el análisis de su banda sonora, icónica a niveles que me sorprendieron incluso a mí, pues no fue hasta que volví a escuchar la música que me percaté que la inmensa mayoría de los números han aparecido como covers en otras películas o series. Cada canción tiene un ritmo y tono distinto, pero el musical mantiene la cohesión interna gracias a la recurrencia de motivos e instrumentos (la mayoría de ellos introducidos en Company, la canción introductoria). Si bien algunos de los números más famosos son los que pueden considerarse cómicos, de ritmos más acelerados (You could drive a person crazy, Getting married today, Side by side by side), algunos de mis números favoritos son los más tranquilos, entre los que destaco Sorry-grateful, que me parece una de las reflexiones más maduras y genuinas de las verdades de las relaciones. Sin embargo, el corazón de la cinta está en los tres solos de Robert, que son una fascinante deconstrucción de la estructura de un musical:


Para los que no están familiarizados, uno de los componentes claves del medio es la canción "I want", usualmente la segunda o tercera, en la que el protagonista establece sus deseos y anhelos, la pieza central de su caracterización que lo vuelve entrañable a la audiencia, pero en Company el proceso es el opuesto, pues su primer solo Someone is waiting es lo que se puede considerar una canción anti-I want, una fachada que expresa un deseo, pero solo de forma superficial, vacía, mostrando los peores defectos del protagonista. El cierre del primer acto Marry me a little es la primera muestra verbal de vulnerabilidad por parte de Robert y su verdadero anhelo comienza a asomarse, pero en una fase intermedia, pues el personaje aun intenta desviar la atención de su secreto, y aunque con un núcleo genuino, la canción está impregnada de distractores, compromisos y verdades a medias. No es hasta Being alive que Robert se atreve a desnudar su corazón, y aunque es extremadamente raro que la canción I want sea la última de toda la obra (si no se cuenta un finale usualmente omitido de los soundtracks), el resultado es efectivo, pues Being alive es una de las mejores canciones jamás escritas, un poderoso ruego sobre la necesidad de sentir una conexión real, aunque se esté consciente de todos los problemas que eso implica, compuesta e intepretada de tal modo que es casi una historia completa en sí misma.


¡Oh cuantos de nosotros nos hemos sentido solos! ¿Cuántos más sea han sentido solos en compañía, lo cual es un dolor aún más grande? Pero Company nos recuerda que si somos sinceros con nosotros mismos, no hay situación desprovista de esperanza, y que el final permanezca abierto es clave, pues le regresa al espectador la capacidad de, como Robert, decidir su propio camino.



  • Año de estreno: 1970 (Broadway)

  • Música: Stephen Sondheim

  • Letras: Stephen Sondheim

  • Libreto: George Furth

  • Dirección: Harold Prince

  • Elenco original:

    • Dean Jones y Larry Kert (Robert)*

    • Elaine Stritch (Joanne)

    • Charles Braswell (Larry)

    • Beth Howland (Amy)

    • Steve Elmore (Paul)

    • Barbara Barrie (Sarah)

    • Charles Kimbrough (Harry)

    • Merle Louise (Susan)

    • John Cunningham (Peter)

    • Teri Ralston (Jenny)

    • George Coe (David)

    • Susan Browning (April)

    • Pamela Myers (Marta)

    • Kathy (Donna McKechnie)


*Jones renunció al mes de estreno citando problemas de salud mental (su matrimonio acababa de terminar). Kert terminó la temporada y su interpretación fue tan bien recibida que es, hasta donde sé, el único suplente que ha sido nominado a mejor actor en los Tony, de ahí que decidí acreditarlos a ambos.




Hasta el próximo encuentro...


Navegante del Clío

Entradas recientes

Ver todo
Siete veces adiós

¡Bienvenidos pasajeros! Lo prometido es deuda. Para celebrar el musical de este mes, les traigo por primera vez una publicación escrita por completo por un colaborador (la única modificación que hice

 
 
 
El ladrón del rayo (musical)

¡Bienvenidos pasajeros! La vida de una obra musical es una que muchas veces es difícil y tormentosa, llena de desafíos. Muchas son canceladas otras de tiempo, otras más nunca disfrutan de los reflecto

 
 
 
The Wiz

¡Bienvenidos pasajeros! Cerramos esta semana en Oz con una exploración de cómo una obra puede ser reinterpretada de mil maneras, con el musical del mes. Hasta donde sé, ha habido tres grandes producci

 
 
 

Comentarios


bottom of page