Feliz cumpleaños mamá
- raulgr98
- hace 1 minuto
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¡Bienvenidos pasajeros! Como se habrán dado cuenta, el calendario de esta semana es un poco distinto; pues que decidí empezar con la sección “De todo un poco”, y correr todas las demás. La razón es muy sencilla, hoy es el cumpleaños de mi mamá, y aunque la travesía por El amor en los tiempos del cólera que emprenderemos a partir de la próxima semana es en muchos sentidos un homenaje a ella, pues es su novela favorita de García Márquez, no he leído lo suficiente aún para dedicarle la publicación de hoy, y no quería que el día pasara desapercibido hablando de cualquier otra lectura.
He estado pensando en porque he tardado tanto en hablar de ella en este espacio, al fin y al cabo, es su cuarto cumpleaños desde que el blog inició; y me cuesta un poco encontrar el motivo, cualquiera que pienso suena mezquino una vez que lo intento poner por escrito. Quizá se deba a que por su trabajo no es frecuente que lea esta bitácora, y eso afectaba la motivación. Pero no quiero que eso se lea como un reclamo, hoy menos que nunca, pues mi mamá ha estado presente siempre que ha importado.
Aquellos que leyeron un pequeño relato de mi autoría en agosto del año pasado recordarán que uno de mis primeros recuerdos de la infancia era entrar a su recámara a escondidas para tomar prestadas sus películas de Star Wars. Muchas de mis pasiones las descubrí solo con los años, pero si hay una persona que moldeó mis gustos en las etapas formativas, es ella: Star Wars, su película favorita, fue la primera franquicia con la que recuerdo haberme obsesionado, pero la lista no acaba ahí. Fue mi mamá la que me llevó a ver mi primer musical, muchos años antes de que nadie supiera el efecto que tendría en mí (un montaje de la Bella y la Bestia). Aunque el deporte nunca será una fascinación para mí, los únicos equipos por los que siento algo que no sea indiferencia son los que ella seguía. Recuerdo con mucha alegría y agradecimiento que gracias a algunos beneficios de su trabajo, tenía acceso seguido a las editoriales, y casi siempre lo aprovechaba para comprarme libros a mí, fue gracias a su constancia que se formó y mantuvo mi primera biblioteca.
Durante años, los que nos conocen a ambos siempre me han comparado con ella, y crecí viéndola como la persona más inteligente del mundo, escuchando sus historias como alumna modelo, admirando la idea de ella como la profesionista ideal. Incluso cuando discutíamos, de niño deseaba con fervor ser como ella, y consciente o inconscientemente modelé mucho de mi identidad alrededor de esa noción, incluso antes de descubrir aquellas cosas en las que nos parecíamos que yo ignoraba creciendo (su sueño frustrado de estudiar historia, su gusto por escribir, etc.) En todos mis proyectos escolares, por años, mi mamá fue un gran apoyo, y algunos de los conceptos más creativos que presenté, incluyendo mi primera exposición, en primero de primaria, fueron su idea (ejecutada en conjunto con mi papá). Sería abrumador enlistar todas aquellas tareas, pero recuerdo en particular las horas que pasó copiando con gran atención al detalle los grabados de unos platos griegos a enormes cartulinas, para que yo tuviera tiempo suficiente de ponerles color. Haya sido por la comparación o por la admiración, a mi mamá siempre fue a la persona a la que más temí decepcionar, y aunque ahora entiendo que eso me impuso presiones que no necesitaba; cualidades que sí valoro, como mi ambición, mi responsabilidad, mi capacidad de organización, provienen de lo que ella me enseñó.
No mentiré ni endulzaré la verdad, nuestra relación ha tenido altibajos, muchos más de los que yo desearía, aunque tiene ya varios años que alcanzamos un entendimiento mutuo que ha mejorado mucho nuestra dinámica. Sostengo lo que afirmé hace tiempo de que en el día a día, las interacciones más mundanas, conectar con mi papá siempre ha sido más sencillo para mí, pero hoy quiero revelar la otra cara de la moneda: cuando mis emociones se salen de control, cuando creo que un problema me abruma, cuando necesito un consejo pero ni siquiera sé cómo pedirlo, mi primer instinto es acudir a ella. Es irónico que preocuparla siempre me preocupó, pero en los momentos más difíciles que he tenido, mi mamá siempre ha sido la que más ha escuchado, con la que me he desenvuelto con mayor confianza, con la que menos miedo tengo de sonar absurdo.
¡Oh como me he sentido frustrado con mi mamá! Pero ¡oh también como he sonreído! Y la madurez me ha enseñado que detrás de sus acciones hay amor, e interés por mi bienestar. Sí, es difícil lograr que vea algo conmigo, sin tener que compartirla con su trabajo o su computadora, pero reconozco que siempre está buscando temas para relacionarse conmigo. Sí, a veces su preocupación por mí parece rozar la desconfianza, pero también es la que hace esfuerzos sobrehumanos por darme muestras de afecto todos los días, incluso cuando no estoy receptivo a ellas. Sí, puede ser cerrada y orgullosa, pero nadie ha sido tan leal con mis secretos y tan cálida en mis momentos de angustia. Puede ser difícil estar a la altura de sus expectativas, pero cuando descubrí nuevas cosas de mí mismo fue la primera en aceptarlas sin reservas.
Mamá: sigo sintiendo que no hay nadie que me comprenda del todo, pero tú eres la que más se ha acercado. Por eso y por todo lo demás, siempre tendrás mi amor y mi gratitud. ¡Feliz cumpleaños mamá!
Hasta el próximo encuentro…
Navegante del Clío
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