Funcionamiento del colegio electoral
- raulgr98
- 11 oct 2024
- 5 Min. de lectura
¡Bienvenidos pasajeros! Tal y como lo anticipé el miércoles, y como complemento de lo que conversamos en aquella ocasión, el día de hoy haré lo posible por simplificar el Colegio Electoral, uno de los sistemas electorales más polémicos que aún están en funcionamiento, lo cual se hará contestando una serie de preguntas.
¿Qué es el Colegio Electoral?
El Colegio Electoral es un grupo de individuos (electores) que verdaderamente escogen al presidente y el vicepresidente, como establece el Artículo II, sección 1, cláusula 2 de la constitución de los Estados Unidos.
¿Cómo está integrado?
En un esfuerzo por "proteger" a los estados pequeños, la ley establece que cada estado de la Unión reciba al menos tres electores (dos de ellos son por cada senador, el resto se asigna con base en el número de miembros de la cámara de representantes, que es determinado por un censo que se realiza cada diez años). Además, la vigésimo tercera enmienda de la constitución (1961) le asigna tres electores a Washington DC (territorios como Puerto Rico y Guam no tienen representación en el colegio electoral). Desde 1964, el Colegio Electoral ha quedado entonces integrado por 538 miembros (en una elección de dos candidatos, se requieren de 270 para ser presidente).
¿Quién elige a los electores?
El gobierno de los estados, de acuerdo a las reglas de cada legislatura local, siendo el único requisito no ser un miembro activo del congreso o del gobierno federal, estatal o local. En las primeras elecciones, eran designados directamente por la legislatura estatal, pero en un proceso que duró desde 1824 hasta 1864 se produjo una transición al voto popular, en el que los habitantes al votar por un candidato votan también por los electores de esos partidos, determinados por cada estado a partir de una lista comúnmente integrada por amigos y parientes de líderes partidistas locales, legisladores o gobernadores.
¿Entonces importa el voto de los ciudadanos?
Cuando se consolidó el Colegio Electoral, no. Los electores eran guías e intérpretes del beneficio de sus representados, elegidos por el congreso estatal. A partir de 1824 se empezó a contar el voto popular (no se instauró en toda la nación hasta 1864), pero es más un referéndum para indicarle a los electores por quien deberían votar. Aunque muchos estados han introducido normas tratando de hacer obligatorio que los electores sigan el voto popular, a la fecha en un total de 165 ocasiones (90 para presidente, 75 para vicepresidente) un elector (conocido como ("elector infiel") ha votado contrario al sentido del voto popular, si bien esto nunca ha influido significativamente en el resultado.
¿Por qué se escogió este método?
Algunos de los primeros federalistas argumentaron que era para forzar a los candidatos a buscar el favor por igual de todos los estados, no sólo los más poblados con las ciudades más grandes. Otros argumentaron que con electores informados y cultos, bien conectados al resto del país, había menos riesgo de corrupción y compra de votos que en una elección directa (se supone que los electores deben pertenecer a la sociedad civil), y que estos tendrían mayores capacidades para evaluar carácter y capacidad, no sólo popularidad. Finalmente, una tercera teoría dice que la selección del método fue impulsada por estados esclavistas del sur, la mayoría pequeños y poco poblados, para tener mayor influencia en las elecciones.
¿Ha cambiado el sistema?
El cambio más importante en la elección presidencial es con la doceava enmienda (1804). En la constitución original cada elector votaba por dos nombres para presidente; el que recibía el primer lugar era el presidente y el segundo el vicepresidente (lo que provocaba que comúnmente fueran de facciones políticas contrarias). En caso de empate, era la cámara de representantes la que hacía una elección extraordinaria para la presidencia y el senado para la vicepresidencia; reglas que aplicaron en las primeras cuatro elecciones. Tras la enmienda, las boletas para presidente y vicepresidente son diferentes, con candidatos elegidos para cada cargo durante la campaña. Otras reformas electorales importantes en lo que se refiere al voto popular fueron:
En 1828 se eliminó el requisito de ser propietarios para votar
En 1870 se le dio el derecho al voto a la población afroamericana
En 1913 los senadores comenzaron a ser elegidos por voto (antes eran designados por los gobernadores)
En 1920 las mujeres ganaron el derecho al voto
En 1971 la edad para votar se bajó de veintiuno a dieciocho.
¿Cómo deciden los electores por quien votar?
En cuarenta y ocho de los cincuenta estados, el candidato que gana el voto popular recibe la totalidad de los electores de ese estado. Maine y Nebraska son las excepciones en la que sólo los dos votos que representan al senado siguen esas normas, aquellos que son determinados por el número de representantes siguen la mayoría de cada distrito, resultando en votos diferenciados.
¿Si ningún candidato obtiene la mitad más uno de los electores?
La cámara de representantes se convierte en colegio electoral para elegir al presidente (la situación se ha dado tras las elecciones de 1800 y 1824) y el senado para vicepresidente (situación que sólo se ha dado tras la elección de 1836).
¿Cuáles son los tres grandes problemas del Colegio Electoral?
El primero es que, cuando se redactó la constitución, no existía el concepto de partido político, y en teoría los electores debían deliberar y evaluar a conciencia a los candidatos como individuos. En la práctica, los partidos políticos tienen un dominio férreo de algunos estados (considerados "seguros"), por lo que las campañas se centran sólo en un puñado de estados, llamados "columpio" que tradicionalmente votan por ambos partidos.
El segundo gran problema es que, al partir de una base mínima de tres electores, los votos de los estados menos poblados tienen más poder, por ejemplo California tiene 39 millones de habitantes y 55 electores (un elector por cada 709'000), mientras que Wyoming tiene 576'851 habitantes y tres electores (un elector por cada 192'283). En resumen, si vives en un estado poblado, tu voto vale menos que en uno pequeño.
El tercer problema es que, puesto que el ganador en cada estado, por pequeño que sea el margen, recibe la totalidad de los delegados. Esto implica una posibilidad que un candidato reciba una cantidad abrumadora de votos en pocos estados y pierda por poco en la mayoría, lo que se traduciría en ganar el voto popular pero perder en el colegio electoral. No hay manera de determinar un fraude de esta naturaleza antes de 1864 (aunque se puede saber que en los estados donde ya existía el voto popular, Andrew Jackson y no John Quincy Adams ganó en 1824), pero en elecciones más recientes las crisis del colegio electoral que se han dado han sido las siguientes:
En 1876 el demócrata Samuel J. Tilden recibió casi 300'000 votos más que el republicano Rutherford B. Hayes, pero gracias a elecciones cerradas en Florida, Luisiana, Carolina del Sur y Oregon (todas otorgadas a Hayes) el republicano obtuvo 185 votos del colegio electoral contra los 184 de Tilden.
En 1888, el presidente demócrata Grover Cleveland ganó la reelección popular con una diferencia de noventa mil votos, pero el republicano Benjamin Harrison se impuso en el colegio electoral 233 a 168 (decidido por un margen de victoria de menos del 1% en Indiana y Nueva York).
En la elección del 2000 el demócrata Al Gore recibió poco más de medio millón de votos más que el republicano George W. Bush; pero una controversial decisión de la Suprema Corte, que paró un muy cerrado recuento en Florida (que oficialmente ganó el republicano con sólo 537 votos de diferencia, valiendo 25 electores) provocó que Bush ganara la elección en el colegio 271 a 266.
En las elecciones de 2016, en quizá la más ofensiva falla de este sistema, la candidata demócrata Hillary Clinton recibió casi tres millones de votos más que el republicano Donald Trump, pero márgenes muy estrechos de victoria de éste último en Michigan, Pensilvania y Wisconsin inclinaron la balanza a su favor, resultando en un colegio electoral 304-227.
Concluyo reafirmando la ironía que encuentro en que el país que se proclama a sí mismo como pilar de la democracia tiene el peor sistema democrático del mundo.
Hasta el próximo encuentro...
Navegante del Clío
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