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& Juliet

¡Bienvenidos pasajeros! Como muchos de ustedes sabrán, mi época favorita en la música son finales de los setentas y toda la década de los ochenta, pero eso no significa que sea la única música que escuche. De hecho, gran parte de mi identidad también está asociada a la música en español, y al pop en inglés de los primeros quince años del siglo, que me hicieron compañía en una difícil secundaria. Normalmente, para seleccionar la obra del mes me enfoco en obras que he visto, o cuando menos, que llegaron por primera vez a mi conocimiento por su reputación histórica, o análisis críticos. Este mes, sin embargo, que hemos celebrado a la niñez, quiero hablar de una obra que fue un descubrimiento accidental, con el que me topé cuando tres de las canciones aparecieron en distintos momentos en mi cuenta de Spotify, y que me transportó, con un giro un poco más moderno, a las canciones de mis años de formación.


Una especie de secuela, en el término más libre del término, de Romeo y Julieta; la protagonista de la historia es Anne Hathaway, la esposa de Shakespeare, quien decide reescribir la obra para que Julieta sobreviva al final; lo que desencadena la aparición de nuevos personajes, un viaje Francia, y la resurrección de Romeo en un intento del dramaturgo de retomar el control de su historia. Pese a recibir críticas mixtas en la prensa, fue exitoso en taquilla hasta que la temporada se vio interrumpida por la pandemia, retomando con la reapertura de los teatros, y recibió nueve nominaciones a los Olivier, y nueve a los Tony, incluyendo en ambos mejor musical, ganando tres de los primeros por sus actuaciones.


Como entenderán cuando comience a hablar de la música, "choque" parece haber sido la palabra clave cuando se estaba diseñando el musical, pues todos sus elementos parecen habitar bajo las reglas de causar contraste. La escenografía utiliza andamios, reflectores y rocolas, alejándose del siglo XVI en el que la historia transcurre, y el vestuario sigue principios similares: reminiscente de la ropa isabelina pero con colores y cortes contemporáneos, logrando una estética híbrida que desconcierta a quien solo lea una sinopsis de la obra, pero que encaja a la perfección con la banda sonora.


El libreto también utiliza el contraste como estrategia, y de hecho, creo que el elemento que mejor funciona de la historia es el juego entre los dos niveles narrativos: Shakespeare y Hathaway en el "mundo real", y los otros personajes habitando el mundo de la historia. Las tensiones entre el dramaturgo y su esposa por controlar el relato, inventando giros cada vez más bizarros para imponerse al otro representa la principal fuente de humor, y cuando logran introducirse como personajes en la obra, por medios que el libreto nunca explica, estas situaciones se agravan.


Dado que la obra es por naturaleza caótica, con un tono frenético y divertido, dominado por un notorio trabajo de iluminación y un excelente trabajo de coreografía, que combina elementos comunes de un concierto de pop-rock con los más tradicionales números del teatro musical, la resolución de los conflictos es simple, y no se profundiza ni en la psicología de los personajes ni en ninguna exploración temática significativa; sin embargo, creo que el énfasis en el espectáculo valió la pena, pues gracias a un elenco totalmente comprometido y un buen sentido del humor, que hace un buen uso de la metadiégesis sin romper la inmersión en la trama, la mayoría de los personajes desbordan personalidad y sus arcos, aunque sencillos, están bien ejecutados (sobre todo aquellos creados para el musical, pues creo que Romeo y Julieta sufren un poco al desafiar su caracterización tradicional sin suficiente construcción).


Si la original de Shakespeare fue una tragedia, esta nueva versión toma muchos elementos estructurales de la comedia de enredos del mismo autor, incluyendo varios de los tropos comunes de sus obras como las identidades secretas, personajes a partes iguales arrogantes e ingenuos, triángulos amorosos y parejas secundarias sorprendentemente entrañables. Sin embargo, en un drástico cambio con respecto al teatro isabelino, el musical no sólo le da un giro femenino a la historia (lo que es de esperarse dado el título), con Julieta y su nodriza (quien tiene quizá la mejor subtrama) seguras y con el control de su sexualidad, sino que incorpora elementos LGBT, incluyendo la concepción de May, de los primeros personajes no binarios del teatro musical, con tridimensionalidad y una subtrama romántica propia. En cuanto a los personajes femeninos se refiere, Lance es probablemente el personaje más carismático, y la subversión del arquetipo del padre controlador es de las pocas ocasiones en las que el guion trasciende los clichés del género en los que se alimenta. Romeo, aunque débil en caracterización comparado con el resto de los personajes dada su ausencia de casi todo el primer acto, lo compensa siendo quizá el miembro más divertido del elenco, mientras que Francois es quizá el personaje con el que es más fácil empatizar, lo que ayuda a compensar la rapidez de su relación con May.


Hasta ahora no parece que esté dando una recomendación muy grande: la historia es ingeniosa pero no profunda; los personajes sencillos pero carismáticos, etc. El riesgo de los musicales que dedican la mayor parte de sus energías creativas al espectáculo es que describirlo a quienes no lo experimenten puede resultar difícil. Aquellos de ustedes que llegaron a esta publicación por redes sociales, recordarán que mencioné que parecía un musical diseñado para Spotify, tanto en lo positivo como en lo negativo. Desde el punto de vista negativo, pareciera que los realizadores estaban conscientes que la capacidad de atención de muchos espectadores va en descenso, y por eso planearon una trama extremadamente fácil de seguir, que no requiriera mucho esfuerzo del público para seguirla, con las escenas habladas en ocasiones haciendo lo mínimo necesario para mover la historia hacia el siguiente número musical (esto no es de todas, algunos de los clímax emocionales son en efecto hablados).


Sin embargo, esta afirmación de Spotify también tiene su lado positivo, en el que creo que gracias al ritmo y el humor, es casi imposible pensar en los defectos de la obra mientras se esta viendo, pues el espectáculo es totalmente magnético; y aunque no es un musical totalmente cantado (y por lo tanto es un poco difícil seguir la trama sólo escuchando las canciones), el soundtrack mismo, como producto individual, me parece rebosante de personalidad, e incluso un poco adictivo, al grado que aunque me considero un purista tanto del canon shakespereano como de las versiones originales de las canciones, es un álbum que escucho seguido. De hecho, por razones que se harán evidentes en el siguiente párrafo, creo que este es un buen musical para introducir al género a los escépticos hacia el teatro, pero que permanecen en la cultura "mainstream", sobre todo los de mi edad.


Antes mencioné "versiones originales de las canciones", y eso se debe a que es un musical jukebox (compuesto casi exclusivamente de canciones preexistentes), en este caso la música de Max Martin, Para quienes no estén familiarizados con su nombre, este compositor que se dio a conocer a finales de los años noventa es de los artistas comerciales más prolíficos del pop-rock, con ciento cincuenta canciones en el Billboard Top 20, veintinueve de ellas en el primer lugar. De hecho, me da mucha curiosidad saber cual fue el trabajo de curaduría de las canciones, pues solo treinta fueron incorporadas en la obra, dejando fuera colaboraciones con artistas como Adele, Coldplay y Taylor Swift, mientras que de su trabajo con The Weeknd sólo se incluyó una canción (y curiosamente, no Blinding lights, quizá el mayor éxito de su colaboración).


Tu disfrute de este musical es directamente proporcional a si te gustan las canciones originales, que incluyen clásicos de Britney Spears (la base del personaje de Julieta) y the Backstreet Boys (representados en la trama sobre todo por Anne y William); pero en lo que me parece un gran acierto, no son covers idénticos de las canciones; y aquí el mérito es de Bill Sherman como encargado del proceso de re orquestación: algunos de los números más rockeros son adaptados al piano para hacerlos más emotivos, y algunas de las baladas más suaves son interpretadas con un mayor énfasis en los instrumentos electrónicos, a fin de acercar el tempo más al rock; por lo que ver la obra (o escuchar el álbum) es una experiencia a partes igual familiar y nuevo). Casi todas las canciones sufren una transformación, ya sea en letra, duración o ritmo, para adaptarlas al personaje o personajes que los interpretan (lo cual es más notable en los duetos, la mayoría de los cuales tienen diálogo además de las letras originales), pero creo que están bien adaptadas al contexto de la obra, y me pareció ingeniosa la forma en la que el guion se las arregló para conservar algunas de las referencias originales (un guiño a Frank Sinatra, por ejemplo, es transformado a una referencia a un diálogo del personaje de Francois, apodado Frankie por Romeo). Quizá el personaje que más sufre de la condición de jukebox de la historia es May, dado que ninguna de las canciones originales fue concebida pensando en una voz no binaria, pero creo que la emotividad del cantante, tanto en la versión británica como en la norteamericana, lo compensa.


¿Cuáles son los mejores números? Creo que dependerá de los gustos de cada espectador, y aquí revelaré algunos de los míos; pero me parece que es mérito del libreto que ninguna de las canciones pareció una incorporación forzada. La que mejor se incorpora dentro de la trama es, por supuesto, "One more try", algo obvio considerando que es la única composición original del musical (y aún así, encaja a la perfección con el resto del álbum), y creo que como una retrospectiva de la carrera de Martin, hace un par de comentarios interesantes (utiliza de manera efectiva "Love me like you do", por ejemplo, poniendo en evidencia con una de las mejores notas satíricas del libreto lo bizarro que una canción tan dulce fuera creada para Cincuenta Sombras de Grey); pero si tuviera que limitarme a sugerir tres canciones del álbum, para que probaran si este musical está hecho para ustedes serían:

  • "It's my life" (originalmente de Bon Jovi): Un espectacular cierre del primer acto, y de los mejores despliegues vocales de cuatro de los personajes.

  • La mezcla de "Teenage Dream" (Katy Perry) y "Break Free" (Ariana Grande): Adaptada de forma orgánica para ser un romántico pero ácido dueto entre Lance y Angelique, y que en mi opinión supera a ambas canciones originales.

  • "I want it that way" (Backstreet Boys): Contra todo pronóstico, funciona a la perfección como el núcleo emocional de toda la obra, y el conflicto entre Will y Anne, y quizá esa es la razón por la que es el único número que recibe un reprise.


Por la mañana hablé un poco sobre como a partir de cierta edad me comencé a sentir juzgado por mis gustos, y esas dudas internas eran aún más fuertes con la música que con el cine; incluso a mí me costaba entender como podía disfrutar de igual manera de artistas "serios" como de Boy Bands y divas del pop, como las que integran esta banda sonora. Supongo que Walt Whitman tenía razón con su célebre frase de "contengo multitudes", y si una obra que combina a William Shakespeare y Max Martin puede tener éxito sin ofender a todo el mundo, tal vez mis dispares y bizarros intereses puedan aprender también a coexistir.


  • Año de estreno: 2019 (West End), 2022 (Broadway)

  • Música: Max Martin, orquestación de Bill Sherman

  • Letras: Max Martin

  • Libreto: David West Read

  • Dirección: Luke Sheppard

  • Elenco original (West End/Broadway)

    • Miriam-Teak Lee/Lorna Courtney: Julieta

    • Cassidy Janson/Betsy Wolfe: Anne Hathaway/April

    • Oliver Tompsett/Stark Sands: William Shakespeare

    • Tim Mahendran/Phillipe Arroyo: Francois Du Bois

    • Arun Blair-Mangat/Justin David Sullivan: May

    • David Bedella/Paulo Szot: Lance Du Bois

    • Jordan Luke Gage/Ben Jackson Walker: Romeo

    • Melanie La Barrie: Angelique (la nodriza)



Hasta el próximo encuentro…


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