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The Wiz

¡Bienvenidos pasajeros! Cerramos esta semana en Oz con una exploración de cómo una obra puede ser reinterpretada de mil maneras, con el musical del mes. Hasta donde sé, ha habido tres grandes producciones musicales del Mago de Oz, y aunque entre ellas no tienen mayores diferencias narrativas, el estilo lo es todo.


Aunque quizá la versión más conocida de The Wiz es la película (debido a la participación de Michael Jackson, quien reorquestó la banda sonora y cambió un par de los números), en esta recomendación me concentraré en la versión original, dada la coyuntura histórica, aunque lectores deben estar conscientes que esa versión es extremadamente difícil de encontrar (incluso la grabación oficial del elenco original tiene muchas omisiones, por razones que son inexplicables para mí).


The Wiz, si se lee una sinopsis de la historia, parece ser una adaptación bastante fiel del Mago de Oz, de hecho, me parece más cercana al libro que la película original en muchos sentidos, como la inclusión de personajes (la bruja buena del norte), pasajes de la trama (el ataque de los kalidahs), estéticos (el color de las zapatillas) y un tercer acto extendido, pero las alusiones a la película son inevitables y en mi opinión, bien incorporados. Una producción controversial al momento de su estreno, la recepción de la crítica fue mixta pero triunfó en taquilla y arrasó en los Tony, ganando siete premios de un total de ocho nominaciones, incluyendo Mejor Música y Mejor Musical.


¿Qué es lo que hace especial a The Wiz? Concebido en Baltimore, en medio del movimiento de los derechos civiles (por eso el momento histórico es fundamental); el concepto de la obra partió de dos pilares fundamentales: un elenco totalmente afroamericano y un montaje que reflejara la apariencia negra en Estados Unidos. La magia del libreto es que no fue necesario alterar prácticamente ningún punto de trama, sino que el énfasis temático es logrado mediante recursos sonoros y estéticos.


En lo que concierne al apartado visual, el origen de Dorothy en Kansas se conserva, pero el diseño de los vestuarios de los personajes de Oz buscan reflejar un estilo urbano, entre el pandillero y el rockero, quizá reflejando los movimientos migratorios del sur rural al norte cosmopolita. En ese sentido, el espantapájaros, el león y el hombre de hojalata son vestuarios muy bien construidos, pues reflejan mucha contemporaneidad pero sin perder alusiones a los diseños originales, combinando maquillaje y pelucas con telas como cuero y mezclillas. Ciudad Esmeralda es una estética totalmente distinta, que depende del montaje puede ir del punk al steampunk, pero siempre con influencias futuristas, quizá un comentario sobre el ideal de progreso que se buscaba en la época.


La excelente coreografía, a cargo de George Faison, también refleja el espíritu de la lucha civil; vibrante y energética, su principal influencia es el rock pero es, hasta donde yo he podido encontrar, uno de los primeros musicales "mainstream" en incorporar en números musicales elementos de break dance y un incipiente hip-hop. En un nivel temático, no se aparta mucho de otras versiones de la historia, pero al profundizar en las dinámicas del cuarteto protagonista pone un mayor énfasis en la solidaridad de grupo y la resistencia que en el hogar. En la medida de lo posible, el concepto de desafío a la autoridad es también expandido, pero de una forma sutil, con movimiento y frases que emulan consignas de la lucha civil en la coreografía, y las figuras antagónicas encarnando, más que una tiranía caricaturesca, una defensa del estatus quo claramente corrompido; con la bruja malvada obligando a los protagonistas a trabajar, no sólo a ser sus prisioneros. Paradójico considerando el espíritu de rebeldía de la historia, pero quizá lo más memorable de la obra es el propio Mago, quizá mi versión favorita del personaje, un industrial carismático, con una personalidad estrambótica y manipuladora, tan capaz de atemorizar como de generar empatía. En cuanto a los personajes principales, el arco de Dorothy es uno que se puede interpretar como el de conseguir la emancipación sin sacrificar la conexión a las raíces; mientras que sus tres acompañantes tienen muchas oportunidades para brillar y es difícil determinar cuál es el que recibe más foco (el espantapájaros es usualmente el hombre acreditado primero, el hombre de hojalata tiene las mejores canciones, el león es la interpretación masculina más premiada).


Cierro, como es costumbre, con la música, pues la banda sonora de The Wiz no podría diferenciarse más de la del mago de Oz. Inmersa en la incipiente época del musical contracultural, es de las producciones que lo lleva más al extremo, con ausencia casi total de instrumentación clásica, pues la orquesta está integrada por dos teclados (uno tocado por el director), dos guitarras eléctricas, batería, bajo, dos trompetas, un trombón, dos saxofones y un coro estilo soul. Como pueden imaginar, el rescate y promoción de la cultura afroamericana es notable predominantemente en la música, y la razón por la cual, como podrán leer en la ficha técnica, hay tantos compositores acreditados, es porque se buscaron influencias de múltiples estilos; siendo los predominantes el soul y el r&b, aunque también hay notas de jazz, gospel y rock. Pese a la multiplicidad de voces, el primer acto es sorprendentemente homogéneo, y quizá esa sea la razón por la que lo disfruto menos que el segundo. Del primer acto, So you wanted to meet the wizard (la introducción del mago) y What would I do if I could feel (un maravilloso solo del hombre de hojalata, el momento más emocional de la obra) son los números que mejor funcionan, junto con el clásico Ease on down the road, tan memorable como otras canciones clásicas del camino amarillo. Por otro lado, a nivel musical el segundo acto me parece una obra de arte casi impecable, con canciones ya consideradas canónicas como Brand New Day (que se convirtió en un himno de lucha) y Home, así como joyas ocultas como No bad news y Believe in Yourself. Finalmente, creo que este es de los pocos musicales en los que las piezas que son en su mayor parte instrumentales (sin voz), tales como Tornado y Emerald City Ballet son tan complejas y memorables como las cantadas, quizá un poco más, pues tienen mayor libertad para explorar los temas al no estar limitados por el punto de trama al que pertenecen dentro de la estructura.


  • Año de estreno: 1975 (Broadway)

  • Música: Charlie Smalls, Timothy Graphenreed, Harold Wheeler, George Faison, Luther Vandross

  • Letra: Charlie Smalls, Zachary Walzer, Luther Vandross

  • Libreto: William F. Brown

  • Dirección: Geoffrey Holder

  • Elenco original:

    • Stephanie Mills (Dorothy)

    • Hinton Battle (Espantapájaros)

    • Ben Harney (Hombre de hojalata)

    • Ted Ross (León cobarde)

    • Dee Dee Bridgewater (Glinda/Tía Em)

    • Ella Mitchell (Bruja mala del oeste)

    • André De Shields (Mago de Oz)

    • Vivian Bonnell (Bruja buena del norte)




Hasta el próximo encuentro...


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