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El alquimista

¡Bienvenidos pasajeros! Por años he defendido la noción de separar el arte del artista, sobre todo cuando el creador en cuestión ya no está vivo para aprovechar su fama y plataforma para difundir visiones problemáticas. Sin embargo, hay autores que se consideran emblemáticos, sobre todo cuando se siguen ciertos géneros, y de los que me he resistido a hablar por casi cuatro años. Hoy, ponemos a prueba ese principio hablando de un escritor cuyos posturas, sobre todo en cierta época de su vida, considero absolutamente reprobables, pero cuya influencia no puedo negar.


Por mucho tiempo, me ha sido fácil ignorar a Lovecraft, pues al contrario que muchos de mis contemporáneos nunca me ha atraído su estilo de horror cósmico; pero estos días he seguido pensando en la fantasía, que ha absorbido gran parte de mis pensamientos, y recordé un cuento de él, que aunque sin duda oscuro en tono y ambientación, es mucho más tradicional.


El alquimista sigue a Antoine (de apellido sin mencionar), el último noble de una familia venida a menos, que vive solo, en la angustia de la espera de una maldición que mata a todos los hombres de su familia poco después de cumplir los treinta y dos años. Por lo tanto, en un relato sorprendentemente corto, y uno de los más tempranos en la carrera del escritor, se entrelazan temas de venganza, destino, la inevitabilidad de la muerte e incluso un toque bien logrado de angustia existencial.


Si bien el relato está firmemente ubicado en Francia, lo que le permite construir una muy efectiva atmósfera gótica, el tiempo es más difícil de delimitar, cuando menos en algún punto del siglo XIX. Sin embargo, la locación principal no lo refleja, ni hay mayor muestra de tecnología de la época. Incluso los personajes mismos parecen aún anclados en otra época, pues el núcleo de la personalidad tanto del protagonista como del antagonista es el no poder soltar el pasado. En muchos sentidos, me parece irónico que los personajes parezcan atrapados en el Medievo, pues de todo lo que hemos leído en este espacio, este cuento tiene por mucho el estilo más anticuado, con descripciones largas llenas de adjetivos y diálogos extensos.


A nivel narrativo, la historia funciona en dos niveles: el más inmediato es el monólogo interno de Antoine, que recurre a herramientas como los saltos temporales abruptos y el estilo disperso para reflejar el estado mental del protagonista, pero con la suficiente estructura para no perder la coherencia. El segundo, que me pareció aún mejor logrado, es la labor de investigación, casi obsesiva del personaje para rastrear el origen de la maldición. El listado de las muertes de los antecesores de Antoine, aunque no muy detallada, es la suficiente para generar intriga, un misterio interesante con toques de humor negro que mejoran significativamente el ritmo de lectura.


La primera de estas reliquias del pasado, el origen de la maldición, es de todo el cuento lo que más se acerca a la fantasía clásica: un noble presentado como el arquetipo del héroe, venciendo a un hechicero de magia negra. Por un lado, disfruto que la existencia de la magia sea aceptada sin mayores problemas por alguien que se llama a sí mismo racional, casi científico (la falta de escepticismo es quizá el elemento que más disfruté de la historia y el mundo); pero por el otro, es también una buena subversión de una trama arquetípica: aunque por desgracia no hay suficiente tiempo para explorar las ramificaciones en el presente, que el hechicero sea casi seguramente un nigromante, pero inocente del crimen por el que es asesinado, es un giro interesante que abre un debate sobre la venganza y la moralidad del actuar del villano.


La presentación de dicho antagonista es, a nivel descriptivo, probablemente el segmento mejor logrado del cuento, lo cual contribuye a un final muy efectivo con un giro que, aunque lo vi venir, volvió redondo todo el relato y coronándolo como un clásico infravalorado, no sólo en la bibliografía del “innombrable Lovecraft”, sino de la fantasía en general, pues usa de forma satisfactoria el concepto de magia.


  • Título original: The alchemist

  • Autor: H.P. Lovecraft

  • Año de publicación: 1916





Hasta el próximo encuentro...


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