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Refugio del viento

2 jun
6 min de lectura

¡Bienvenidos pasajeros! El concepto de una novela colaborativa es uno que ,me fascina, pero cuyo proceso me cuesta entender. No tengo problema en imaginar una antología, o un libro en el que distintos autores se reparten los capítulos, pero el hecho de que dos o más personas se acrediten las mismas palabras, sin distinción entre uno y otro, me resulta extraña. Quizá sea que tardé mucho en aprender a trabajar en equipo, o tal vez sea el temor a que una colaboración tan profunda aumente mi síndrome del impostor. Tal vez tenga ocasión de descubrirlo algún día.


Lo que hoy no puedo negar, es que así como siempre existe el riesgo de que tales proyectos resulten en un caos narrativo, hay otras ocasiones en las que la obra creada de la colaboración sea verdaderamente excepcional. Tal es el caso de la novela que les presento el día de hoy. Estoy muy familiarizado con la bibliografía de uno de los autores, y de la otra no conozco nada salvo este libro, y por eso quizá no sea el más idóneo para calificar la solidez de la colaboración; sólo puedo decir por un lado, que la cohesión del estilo es notable, como si fuera una sola voz narrativa; y por el otro, que aunque veo innegables huellas de Martin en todo el libro, hay un tono cautelosamente optimista, que atribuyo más a Tuttle: sin embargo, el equilibrio está tan bien logrado que no me atrevería a afirmar que la historia pertenece más a uno que el otro. Una simbiosis tan bien lograda es aún más impresionante si se toma en cuenta el contexto de producción, que convierte la novela en poco menos que un milagro literario: si la primera parte de la historia fue escrita cuando los autores eran pareja, no se concluyó hasta años después de la separación, y no puedo imaginar los desafíos que tal colaboración implicó.


Y sí, fue un proceso de composición largo, pues Refugio del Viento es, por naturaleza un fix-up, término que se usa para describir una novela de cuentos o noveletas diseñados para su publicación individual. La primera parte (Tormentas), se publicó en 1975, y una segunda (El alimanco) la siguió en 1980. No fue hasta el año siguiente que se publicó la novela en su versión final, incluyendo un tercer relato (La caída) en el que los autores llevaban tiempo trabajando, así como un nuevo prólogo y epílogo para dar unidad a los tres textos, y que sirve para afianzar el hilo conductor.


Para compartir con ustedes la sinopsis de la novela, es importante hablar primero de una de sus mayores virtudes, que es la construcción de mundo: Refugio del Viento se puede considerar una historia de fantasía, pero que tiene sus orígenes en la ciencia ficción: cuando una nave de viajeros espaciales se estrella en un planeta de pequeñas islas dispersas en un inmenso mar. Muchas generaciones atrás, los descendientes de los supervivientes han regresado a una sociedad casi medieval, y el único vestigio de su antigua tecnología es una tela usada para construir alas mecánicas, que una clase selecta (los voladores) utilizan para mandar mensajes de una isla a otra. Desde la primera vez que leí el libro, el concepto me pareció muy original, y como amante del mar, el mundo también me fascinó: aunque la historia de cada isla no es explorada a tanta profundidad como yo hubiera deseado, es claro que los autores dedicaron mucho tiempo al pensar en como esta geografía afectaría a la sociedad, con un arraigado feudalismo y un muy restrictivo sistema de castas.


El punto de vista de las tres historias es Maris, una joven huérfana que desea convertirse en voladora, y tiene el talento y conocimiento para lograrlo, pero se ve atada por las leyes y costumbres, en las que las alas (cada vez más escasas, pues no se tienen los materiales para fabricar nuevas) son reliquias y legados de antiguas familias acomodadas, y al no ser hija de su mentor, está imposibilitada de heredar su puesto. Esto por un lado, me parece una gran metáfora de como, en la realidad, la poca abundancia de ciertos recursos naturales es el principal mecanismo para crear y perpetuar dinámicas de poder; pero por el otro, es el planteamiento ideal para una historia de superación, que es en su núcleo profundamente feminista. El primer relato sigue a Maris en su adolescencia, el segundo la encuentra siete años después y el tercero en su vejez; si a eso le sumamos un prólogo cuando es niña y un epílogo en su último día, nos encontramos ante un vistazo de una vida completa, que permite explorar a fondo la psicología de un personaje complejo: sus errores, sus desafíos, sus logros; sus arrepentimientos y cómo se van modificando sus relaciones y valores. Fuerte e inspiradora pero no desprovista de defectos, Maris es una de las mejores protagonistas de la literatura fantástica contemporánea, pero no es ella lo único memorable de las historias, pues está rodeada de un sólido elenco secundario. Quizá una oportunidad perdida por parte de los autores es que, salvo Maris y otro personaje, no existe ni uno que tenga un rol relevante en las tres historias, aunque el mundo se siente integrado gracias a que la mayoría, incluso en aquellos relatos en los que están ausentes, son mencionados, permitiendo breves vistazos a como el mundo cambia a la par de aquellos que lo habitan; y como las relaciones pueden modificarse, algunas de manera significativa, a través de los años, pero las más sólidas se niegan a romperse.


No daré muchos detalles de la historia, porque creo que es importante descubrirla sobre la marcha, pero incluso aunque deba permanecer en la ambigüedad, quiero hablar por separado de los temas de cada fragmento, pues los considero extraordinarios.


La primera parta, "Tormentas", es la que más se podría describir como idealista. pues es una historia de triunfo ante las circunstancias, del valor del mérito por encima de la tradición y de como una sola persona puede a veces desencadenar un cambio trascendental, pero más allá de su trama básica, explora también la complejidad de los vínculos afectivos, y la vocación como concepto: hay quienes desean un privilegio que les es negado, y en una subtrama igual de interesante, hay quienes tienen otras vocaciones diferentes a "aquellas para las que nacieron", y que tienen deseos de libertad tan fervorosos como los desfavorecidos, pues en todas las clases sociales cargan con el peso de las expectativas de un mundo jerarquizado y rígido. La solución propuesta en el clímax de esta primera parte, que algunos han interpretado como una defensa de la utopía de la meritocracia, y otros como una metáfora de la democracia, tiene éxito porque se mantiene aterrizada en la realidad, y no pretende engañar a la audiencia con una respuesta simplista a sus interrogantes.


El segundo relato, traducido como "el alimanco", es considerablemente más cauto en su discurso, sin llegar al cinismo, pero en mi relectura rápidamente se convirtió en mi favorito, pues explora algo que muchas historias de cambio y rebelión omiten: los desafíos que implica mantener el nuevo mundo después del estallido inicial. Una historia sobre la resistencia, en ocasiones violenta, en ocasiones condescendiente, a lo que ahora llamaríamos inclusión o diversidad; entiende muy bien el juego de moralidad, pues evita satanizar ni a los voladores de familias ancestrales ni a los nuevos aspirantes, mostrando claroscuros, dudas, pero también virtud en ambas facciones. Maris tiene aquí su mejor historia, pues a través de ella los autores exploran como incluso entre los revolucionarios pueden existir prejuicios y debilidades, sobre todo una vez que sus necesidades individuales quedaron satisfechas, y la crisis de identidad que pueden surgir de ellos, pues la protagonista no se siente parte ni de un grupo ni del otro.


La conclusión de la novela, "La caída", es quizá el relato más oscuro y menos fantástico, sin lugar a dudas la menos emocionante como aventura, pero es la que más se atreve a profundizar en el mundo político que se ha construido, no sólo expandiendo en las fricciones que, décadas después, aún permanecen entre los voladores tradicionales y los "alimancos"; sino como los voladores en su conjunto se relacionan con los que no, en particular los terratenientes. A un nivel macro, las reflexiones que el relato propone son sobre la responsabilidad moral de los mensajeros, y los servidores públicos en las decisiones de los poderosos, la necesidad de causas comunes y como se puede encontrar solidaridad sin ceder ante un rival, pero a un nivel íntimo, también mucho más profundo, el relato ofrece una melancólica meditación sobre los arrepentimientos en la vejez, la crisis de identidad ante la pérdida, y los sacrificios que se hacen al elegir una vida centrada en las ambiciones profesionales, sin condenarlos.


El final puede ser bastante agridulce, pero creo que también hay cierta belleza, pues prueba que aunque las luchas nunca terminarán, y que la búsqueda de una mejor sociedad nunca llegará a la meta, eso no significa que sea imposible alcanzar la felicidad y la plenitud, con la satisfacción de haber aportado un poco, lo cual puede dejar una huella cuyos alcances quizá nunca lleguemos a comprender. La portada de mi edición, una persona volando sobre el mar, es mi definición de libertad, y es un ideal al que creo que es válido aspirar, en la lectura y en la vida.







  • Título original: Windhaven

  • Autores: George RR Martin y Lisa Tuttle

  • Año de publicación: 1981




Hasta el próximo encuentro...


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