El capitán Alatriste
¡Bienvenidos pasajeros! Aquellos de ustedes que me han acompañado en este viaje desde el principio recordarán que uno de los primeros libros que reseñé fue el que de hecho es mi novela favorita, "La tabla de Flandes". Quiero regresar al mismo autor, quien es también reconocido por una exitosa serie de aventuras de las que aún espera publicar nuevos volúmenes. Hoy, sin embargo, nos limitaremos al primer libro de aquella saga, uno de los pocos que sí he tenido la oportunidad de leer, confiando en que sirva como motivación (quizá para alguno de ustedes, pero sobre todo para mí mismo, de continuar con la lectura en el futuro).
Transcurriendo en algún momento de la segunda década del siglo XVII, en pleno siglo de oro español, la historia es narrada como una especie de memoria por un futuro Iñigo Balboa, narrando su primera gran aventura como paje del soldado de los tercios españoles, convertido en mercenario, Diego Alatriste; una que involucra intrigas palaciegas, conspiraciones y planes secretos. Si bien tanto el protagonista como el narrador son ficticios (por más que el escritor recurra a hábiles trucos, como "hallarlo" en presuntos poemas de Quevedo, o el cuadro "La rendición de Breda" de Velázquez, para darle más visos de fidelidad histórica a la supuesta crónica), la novela se ubica firmemente dentro del género de la ficción histórica, pues no sólo hay una profunda investigación del contexto histórico, sino que personajes reales se entremezclan de forma orgánica con ficticios en un interesante mosaico político y social.
De solo doce capítulos incluyendo un breve epílogo (poco más de doscientas páginas en mi edición), es una de las novelas más cortas de Pérez Reverte, con un ritmo ágil y relativamente más ligero, emulando un estilo de una novela clásica de aventuras, lo que probablemente se debe a la influencia de la coautora, hija del novelista. La relación de la narrativa con la tensión es complicada: por un lado, la narración en extrema red, incluyendo referencias a la vida futura tanto de Iñigo como de Alatriste, vuelve en extremo difícil temer por su seguridad durante la historia; pero una sólida construcción de intriga (el detonante es que el capitán es contratado para atacar a dos misteriosos extranjeros), y un buen equilibrio entre macro historia (relaciones internacionales) y micro historia (la reputación de los protagonistas) permite que la narración conserve siempre un buen momentum y mantenga interesado al lector.
En muchos sentidos, y aunque la trama tiene diferencias y temas muy evidentes; la novela funciona en muchos sentidos como una modernización u homenaje de las novelas de Dumas, "Los tres mosqueteros" en particular, trasladado al contexto español. No sólo ocurren próximas una a la otra en la temporalidad, y comparten muchos de los tropos del género de capa y espada (elaboradas secuencias de acción, duelos, el honor como principal virtud, las intrigas palaciegas e incluso una adaptación del cliché de la femme fatale en una de las meninas y una figura eclesiástica como uno de los antagonistas principales) sino que en ambas historias George Villiers, futuro duque de Buckingham, es un personaje clave para detonar elementos de la clave (y su protegido, el príncipe de Gales, jugaría un rol en "Veinte años después", también de Dumas).
Los dos protagonistas son excelentes: Diego Alatriste es una figura heroica arquetípica, pero también compleja, cuya nobleza está en constante conflicto con la necesidad; tan valiente como mentiroso, capaz de dureza e ingenio, inicia la trama preso, con un trasfondo que se puede interpretar como un comentario al trato injusto a los veteranos en casi todas las épocas; y capaz de ganarse amigos y enemigos con la misma facilidad. Iñigo, por otro lado, es casi el protagonista de la historia, y no sólo por narrarla: tomando recursos de la novela de crecimiento, el escudero es el que tiene el desarrollo más dramático, un proceso de maduración acelerado que por un lado, le abre los ojos a las realidades del mundo, y por el otro le reafirma un entrañable idealismo. La dinámica entre ambos es clave para el éxito de la novela, pero esta relación se nutre y fortalece de un extraordinario elenco secundario, tanto aliados como rivales, en los que los Reverte aprovechan una serie de herramientas desde la descripción hasta precisas líneas de diálogo para construir un elenco memorable. Me gustaría mencionarlos a todos, pero a falta de tiempo, recomendaré a los lectores poner especial atención al espadachín italiano Malatesta, un gran villano, y sobre todo a esta versión literaria de Quevedo, con una magnética personalidad y fascinante presencia.
Tabernas, callejones y burdeles son algunas de las locaciones principales, lo que permite a los autores poner en evidencia una contradictoria realidad social en pleno Siglo de Oro español, marcado por la crisis: por un lado, un delicado equilibrio de alianzas internacionales en el contexto de las guerras de religión; y por el otro una denuncia al débil reinado de Felipe IV, incapaz de controlar las intrigas de facciones rivales de nobles dentro de su propio gobierno; intentando compensar con ostentación una total incompetencia administrativa, siendo dependiente por completo del Conde-Duque de Olivares. El peso de la religión es palpable en casi cada párrafo de la novela, y la perspectiva que ofrece Reverte de la cultura española es intencionalmente contradictoria: los artistas son personajes mundanos, censurados y con problemas económicos; pero aún así más loables que los aristócratas, tan complejos como personajes de novela; y la pregunta principal de la novela parece ser como pueden la nobleza y la grandeza surgir de la decadencia.
Concluyo citándome a mí mismo en un ensayo que escribí en la universidad sobre esta misma historia, argumentando que la literatura es una herramienta incomparable para comprender una realidad social:
"No es casualidad que el clímax de la novela se desarrolle en un teatro donde conviven sin mezclarse asesinos, soldados, nobles e incluso el mismo monarca; pues la España del Siglo de Oro, llena de poder y arte pero también guerra y miseria, es un drama que es a partes iguales tragedia y comedia; donde la virtud enlodada y brusca se olvida en favor de la apariencia del estatus, que brilla pero no reluce."
Título original: El capitán Alatriste
Autores: Arturo y Carlota Pérez Reverte
Año de publicación: 1996
Hasta el próximo encuentro...
Navegante del Clío
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