top of page

El gran pez

¡Bienvenidos pasajeros! Por regla general y por respeto a los gustos de los demás, no me gusta usar la palabra sobrevalorada en mis conversaciones, pero si hay un director al que no tengo ningún problema con asignar tal término es Tim Burton: he disfrutado algunas de sus películas, pero no hay ninguna a la que llamaría grandiosa; ninguna excepto una, que no había visto en muchos años, pero considero su obra maestra.


Escrita por John August, la película de 2003 cuenta con un extenso elenco de ensamble, que incluye a Ewan McGregor (joven Edward Bloom), Billy Crudup (Will Bloom), Jessica Lange y Alison Lohman (Sandra Templeton), Helena Bonham Carter (Jenny), Marion Cotillard (Josephine), Matthew McGrory (Karl), Steve Buscemi (Norther Winslow), Danny DeVito (Amos Calloway), Ada y Arlene Tai (Ping y Jing), Deep Roy (Soggybottom), David Denman (Don Prince) y Albert Finney (Edward Bloom). Un éxito modesto en taquilla, fue bien recibida por la crítica y recibió una nominación al Oscar a mejor banda sonora.


Una combinación de fantasía y drama familiar, la película se narra en una estructura no linear y consiste, por un lado, en los esfuerzos de un hijo por reconciliarse con su padre moribundo; y por el otro, en la vida del mismo, narrada en un serie de viñetas que representan las historias que el protagonista disfrutaba contar, y que fueron el principal motivo de distanciamiento con su escéptico hijo. Con apenas poco más de dos horas de duración, creo que la película hace un excelente trabajo balanceando ambos tiempos, y creo que el contraste de tonos es clave para el éxito de la película.


A un nivel técnico, creo que es importante hablar primero del proceso de producción: el guion fue desarrollado con Steven Spielberg pensado para la dirección, antes de que este fuera sustituido por Tim Burton, quien atravesaba una tragedia personal. El resultado es en muchos sentidos, un híbrido de ambos estilos: Spielberg dejó una huella en la profundidad emocional de las escenas del presente, muy íntimas; y templa el estilo de Burton, que encuentra en los flashbacks el medio perfecto para explotar su estilo distintivo sin que este opaque a la narrativa, realzando las fantasías con un contraste evidente en la paleta de color, y un tono más optimista que la distingue del resto de su filmografía. Las escenas de fantasía tienen un componente mínimo de CGI, que no ha envejecido de la mejor manera, pero casi todo fue logrado con una combinación de maquillaje, vestuario y trucos de perspectiva forzada, que junto con la grabación en locación permite equilibrar una evidente hipérbole en la narración del Edward anciano pero sin perder su conexión con la realidad. La música de Danny Elfman es excelente, quizá uno de sus mejores trabajos y la cinematografía cumple su propósito de complementar el aspecto narrativo e incluso elevarlo.


Contrario a otras publicaciones, no hablaré mucho de las actuaciones, pero el elenco es mucho más que sólido: al estar compuestos los flashbacks de viñetas, la mayoría de los actores secundarios tienen sólo un puñado de escenas para brillar, y la mayoría logra aún así dejar una impresión memorable, pero al ser las distintas historias muy diversas, tocando elementos como el romance, la comedia e incluso un pequeño toque de horror gótico, cada espectador resonará con un personaje distinto (para mí, el mejor es probablemente el interpretado por Steve Buscemi), pero no hay un actor malo en el ensamble. En cuanto a los tres actores protagónicos, son impecables: Billy Crudup tiene el arco emocional más grande, que triunfa porque las decisiones actorales del intérprete son sutiles, pero cargadas de significado. Albert Finney ancla todas las secciones del presente con una poderosa interpretación como Edward, pero es el carisma de McGreggor como la versión joven del protagonista lo que da cohesión a toda la película; es quizá una de sus actuaciones menos famosas, pero en mi opinión clave (junto con Moulin Rouge un par de años antes) para entender por qué se convirtió en una estrella en la primera década de los 2000, mostrando su versatilidad como actor.


A un nivel temático, la película es impecable, y logra enlazar de forma perfecta sus tres ejes principales: en primera instancia, la importancia de la conexión interpersonal y la reconciliación como forma de entender a los otros; en segundo lugar una agridulce exploración de la muerte, tanto su inevitabilidad como su belleza, incluso en el dolor, de la mano de la idea de legado; y en tercer lugar una madura reflexión sobre el rol que juegan las historias en la naturaleza humana, como la fantasía tiene un innegable valor de verdad, y la ficción es una herramienta fundamental para conocernos unos a otros. Escrito así, estoy consciente que puede parecer pretencioso o cliché para otros, pero el guion en ningún momento cae en el sermón, y la dirección es tan genuina que, pese a la extravagancia de los flashbacks, permanece como la más centrada de la filmografía de Burton, lo cual es quizá la razón por la que fue ignorada en su época, pero que ha tenido un resurgimiento en ciertos círculos, pues creo que ha mejorado con la edad.


No diré más de la película, pues sería en muchos sentidos arruinar el sentido de sorpresa que es clave para adentrarse en la narrativa, pero bastaré decir que tengo tres recuerdos de haber visto el final: la primera me destrozó emocionalmente, e hizo que me alejara de la cinta por años, la segunda me hizo sonreír y adquirir una perspectiva más optimista de la vida, la tercera fue una combinación de ambas, una sensación conmovedora y agridulce que lo consolidó como uno de los mejores finales de la historia del cine.




Hasta el próximo encuentro...


Navegante del Clío

Entradas recientes

Ver todo
Pollitos en fuga

¡Bienvenidos pasajeros! Otra publicación breve, pues esta ha sido una semana más ocupada de lo que yo había calculado, pero quiero aprovechar para regresar al mundo de la animación, en particular de u

 
 
 
Distrito 9

¡Bienvenidos pasajeros! Mientras escribo, ustedes son testigos, es raro que utilice metáforas o alegorías, aunque es frecuente que haya paralelismos con lo que estoy sintiendo o viviendo al momento de

 
 
 
El aprendiz de brujo

¡Bienvenidos pasajeros! Llegó el momento de una confesión controversial, que compartían muchas personas mientras crecía pero que se ha vuelto cada vez menos popular conforme me rodeo de más hombres y

 
 
 
bottom of page