Pollitos en fuga
- raulgr98
- hace 2 días
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¡Bienvenidos pasajeros! Otra publicación breve, pues esta ha sido una semana más ocupada de lo que yo había calculado, pero quiero aprovechar para regresar al mundo de la animación, en particular de un estudio del que he hablado muy poco en esta travesía: Aardman, escogiendo para esta sección su primer largometraje, que es una de las cintas que más veces vi de niño, al extremo de casi echar a perder la cinta VHS.
Escrita por Karey Kirkpatrick y dirigida por Peter Lord y Nick Park, la película de 2000 sigue a un grupo de gallinas británicas que, tras la llegada de un gallo norteamericano, planean un último escape desesperado de la granja donde son prisioneras. Protagonizada por Julia Sawalha (Ginger), Mel Gibson (Rocky), Miranda Richardson (Sra. Tweedy), Tony Haygarth (Sr. Tweedy), Timothy Spall (Nick), Phil Daniels (Fetcher), Lynn Ferguson (Mac), Jane Horrocks (Babs), Imelda Staunton (Bunty) y Benjamin Whitrow (Fowler). Muy bien recibida por la crítica, incluso recibiendo dos nominaciones al BAFTA, fue un éxito financiero y a más de veinticinco años de su estreno, sigue siendo la película stop motion más taquillera de la historia.
Lo primero que hay que reconocer de la película es la maestría técnica: el stop motion es probablemente el más complejo, a nivel logístico de los estilos de animación, pues se requiere fotografiar cada pequeño movimiento de los modelos (en este caso plastilina) para dar la ilusión de movimiento. Pollitos en fuga requirió la construcción de treinta sets con ciento ochenta personas trabajando en la animación, en una tarea tan ardua que la producción tardó más de año y medio, promediando un minuto de metraje por semana de trabajo. El lado positivo de un estilo que puede se frustrante en la paciencia requerida es que, al no depender de grandes sistemas de computación cuya tecnología es superada con cada vez mayor rapidez, las películas tienden a envejecer muy bien, y este es uno de los mejores ejemplos: los diseños de personajes son sencillos, pero eso permite darles una expresividad sorprendente para la época (sobre todo en los picos), y hay secuencias, sobre todo aquella en la máquina de pays, que me parece increíble haya podido ser producida a principios de siglo.
El equipo creativo en ningún momento ha ocultado que la película está inspirada en el clásico de 1963 "El gran escape": hay un par de referencias explícitas, y una paleta de colores grises ayuda a establecer con firmeza el paralelismo, pero no se detiene ahí; sino que se apoya en un excelente diseño de producción, en el que la granja Tweedy está diseñada de forma evidente para evocar un campo de prisioneros. Si bien la película es mucho más ligera, algunas decisiones de cinematografía son homenajes muy bien logrados al cine sobre la Segunda Guerra Mundial, incluyendo una extraordinaria y en mi opinión infravalorada banda sonora a cargo de John Powell y Harry Gregson-Williams, que combina elementos un poco chuscos con marchas marciales, brillando sobre todo en un excelente tema central, que tiene variaciones de escala y ritmo dependiendo del tono de la secuencia en particular.
Los personajes son un tanto esquemáticos, reducidos a una o dos características básicas, pero logran dejar una impresión memorable gracias, por un lado, al carisma del elenco, y por el otro lado al talento del guion para diseñar chistes particulares para cada personaje. Rocky tiene un arco de personaje que a estas alturas se ha convertido en cliché (el embaucador con corazón de oro), pero que en esta ocasión me parece bien logrado pues no se extiende de más el melodrama del desengaño; mientras que Ginger es una protagonista muy bien lograda, parte de una tendencia iniciada en los noventas de incluir un poco de comentario feminista en las películas animadas. Las dos ratas, un astuto comentario a las redes de contrabando en cárceles y campos de prisioneros tiene un par de momentos espectaculares pero sin robar foco a las gallinas, en las que incluso las secundarias tienen uno o dos momentos humorísticos para brillar. Más allá de los dos protagonistas y los villanos, el anciano gallo Fowler es quizá el personaje mejor logrado, con una pequeña subtrama propia; mientras que de los antagonistas viene una sólida exploración temática: la señora Tweedy encarna una fuerte crítica anticapitalista, que se complementa con la temática de libertad, pues fue un gran acierto del guion que la granja no esté en crisis financiera (las ganancias, aunque pequeñas, existen), sino que la decisión del viraje de huevos a pasteles de pollo es una metáfora de la explotación no sólo del trabajo sino de los recursos naturales por la avaricia de los beneficios en el corto plazo, una perspectiva no sólo cruel y explotadora, sino ingenua, pues es insostenible en el largo plazo. El señor Tweedy, por otro lado, es quizá el personaje más simple en cuanto a caracterización, pero lo compensa siendo sin duda el más divertido.
Con menos de una hora de duración, es una prueba de la eficiencia que puede tener un guion bien estructurado, pues el ritmo es impecable, y logra incorporar de forma orgánica más de una secuencia de acción (incluyendo un muy buen clímax), un romance con suficientes escenas para ser convincente y elementos dramáticos muy fuertes: pese a estar diseñada para un público familiar, no tiene miedo de tener momentos muy oscuros (quizá por la influencia europea en la producción), incluyendo uno de los ejemplos más brutales en cuanto a ejecución de una muerte en pantalla de mi infancia, sin caer en lo explícito, lo que ayuda a que la tensión sea constante. Sin embargo, esta madurez en la narrativa no está peleada con un gran sentido del humor, que incluye diálogos ingeniosos y una excelente comedia física (por ese mismo camino, yo siempre la vi doblada, hasta el día de hoy que le di una oportunidad al idioma original, y me sorprendió la cantidad de nuevos chistes que encontré, explotando cosas como dobles sentidos, acentos, y una nueva dimensión en la rivalidad entre Rocky y Fowler, alimentada por la tensión entre británicos y norteamericanos).
Un triunfo técnico de Aardman, con un sello distintivo inconfundible, la distribución de a cargo de Dreamworks les permitió consolidarse en el mercado (sería apenas su cuarto estreno) y aperturar la competencia entre estudios de animación, lo cual todos podemos coincidir ha sido una gran fortuna para el medio. A la vez madura e infantil, oscura y familiar, creativa y referencial: Pollitos en fuga es uno de los clásicos de mi infancia, pero que creció un poco más a mis ojos cuando volví a verla de adulto.
Hasta el próximo encuentro...
Navegante del Clío
Excelente análisis. Se destacan aspectos que en su momento pasé por alto, embuido en el desarrollo de la historia.