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Evita

¡Bienvenidos pasajeros! Este mes, regresamos al catálogo de Andrew Lloyd Webber, para comenzar la discusión de una obra que forma parte de un proyecto que, yo espero, iniciaré en el corto plazo sobre la representación latina en musicales. Es uno con el que tengo varios problemas, pero que aún así disfruto.


Iniciando como un álbum conceptual, el ambicioso musical adapta casi veinte años de la vida de la controvertida primera dama argentina Eva Perón, desde su llegada a Buenos Aires en 1934, hasta su fallecimiento en 1952; una idea que surgió cuando el letrista Tim Rice se vio fascinado por la imagen del personaje en su colección de estampillas, afirmando que viajó a Argentina para realizar su investigación. Un gran éxito crítico y taquillero, que produjo una película en mi opinión bastante deficiente, una muy efectiva parodia en Los Simpson y adaptaciones en múltiples países (curiosamente, nunca en Argentina hasta donde sé), y arrasó en los Tony de ese año, ganando siete de diez nominaciones al Tony, incluyendo mejor Banda Sonora, Mejor Actriz y Mejor Musical.


Una obra que sufrió muchas alteraciones durante el proceso de producción, tuvo el resultado que una vez estrenado, ha tenido pocos cambios significativos en cuestión de montaje. Relativamente minimalista comparado con las producciones subsecuentes de Lloyd Webber, concentrándose en los vestuarios y utilería más que en la escenografía, que en todos los montajes que he visto es, salvo el balcón, casi inexistente. Sin embargo, eso no significa que careciera de innovación técnica, fue de los primeros musicales en utilizar pantallas para "engrandecer el escenario", y la dirección logró construir con pocos elementos escenas que se han convertido en icónicas incluso para aquellos que no han visto la obra: Eva cantando en el balcón, una figura de cera de la actriz principal para la escena del funeral, y el juego de las sillas políticas. Con esto no quiero decir que falle como espectáculo, de hecho creo que la coreografía en los números más movidos es extraordinario, pero claramente no es un mega musical como los conocemos actualmente, sino que sigue ubicándose firmemente en el musical contracultura, periodo que estaba por llegar a su fin, la dirección tomando referencias de Chicago y Cabaret más que de Cats o Le Mis, que le sucederían.


Aunque no me considero un experto en historia sudamericana, hasta yo reconozco que Eva Duarte de Perón es una de las figuras trascendentales de la política regional: al día de hoy sigue siendo repudiada y admirada, muchas figuras públicas (sobre todo femeninas) la han citado como una precursora, y el funeral de Estado que se le organizó tras su fallecimiento era inaudito para una primera dama. Creo que, independientemente de la opinión que cada uno tenga del personaje histórico, el musical logra capturar ese magnetismo casi sobrenatural que tenía como figura pública, tan carismática como contradictoria, convirtiendo a Eva Duarte, en opinión de muchas actrices de teatro musical, en uno de los papeles más divertidos de interpretar, pero también más difíciles por el rango vocal y emocional requerido; en un personaje que debe caminar la cuerda floja entre lo inteligente y lo superfluo, lo ambicioso y lo carismático, y lograr que la audiencia la defienda del sexismo que la rodea pero se mantenga cauto ante sus acciones políticas, moralmente ambiguas.


Quizá por su origen como álbum conceptual, Evita tiene muy pocos personajes: sólo cinco acreditas normalmente de forma individual; y de ellos una de ellas sólo tiene una canción; y la presencia de Magaldi es mínima después del primer acto. Casi todas las canciones, por lo tanto, pertenecen a Eva, Perón o Che; este último sirviendo como narrador de la obra. La falta de personajes, en mi opinión, es compensada con un excelente uso del ensamble, que asume los roles de militares, políticos, "descamisados", y la multitud argentina, lo que hace que el musical parezca más grande de lo que es, lo que tiene un gran efecto en los números dancísticos y en las escenas diseñadas para ser eventos públicos como discursos, mítines y el funeral.


Como narrativa, me parece que el musical funciona muy bien: sigue la estructura clásica de una tragedia (ascenso, reinado, caída), con un personaje central muy bien deconstruido psicológicamente, claramente ambiciosa y astuta, pero cuya sinceridad en cuanto a sus intenciones sociales permanece ambigua (depende en gran medida de la actriz en cada producción), nutrida de fuertes dinámicas con dos personajes radicalmente opuestos (Che y Perón). En cuanto a los temas políticos, aunque no son el énfasis de la obra, hay reflexiones muy interesantes sobre como se construye un régimen, incluyendo la importancia de atraer (o manipular) bases sociales y el rol que juegan las figuras que no son estrictamente políticas (de hecho, la decisión de Eva de asumir ese rol, en lugar de contribuir al poder desde otra esfera, es a la que el equipo creativo atribuye su descenso). Sin cambiar prácticamente nada del guion, los revivals más recientes le han dado un énfasis al aspecto populista de la historia, advirtiendo sobre sus efectos a largo plazo y demostrando que la narrativa aun conserva cierta vigencia; aunque creo que la mayor riqueza temática se encuentra en establecer una diferenciación clara entre fama y legado, que muchas veces se confunden, y contrastar ambas con el concepto de felicidad, sobre todo en un contexto de movilidad social. Amor es el término que más se repite en la obra, a veces de forma genuina, otras de manera irónica, y el guion deja a la audiencia interrogantes sobre que tan sincero, egoísta o artificial este es, sobre todo cuando la ambición y la política se involucran.


Esto es como narración, pero como adaptación de hechos y personajes históricos es donde tengo más problemas. La principal crítica que puedo hacer a la obra es que no es muy amigable con aquellos que no estén familiarizados con la historia argentina; salvo una breve mención a Musolini se le dedica muy poco tiempo a explorar la posición de Argentina en la historia universal, y el trabajo de contextualización del peronismo como movimiento es mínimo, y creo que la compleja historia del país antes de la entrada en escena de Perón y Eva es clave para comprender su éxito, sobre todo las secuelas de lo que se considera la "década infame" (1930-1943). La recreación de la cultura argentina es superficial, y, de hecho, comete varios errores y generalizaciones extrañas, como incluir murales inspirados en Diego Rivera, un mexicano. Pese a no ser un trabajo histórico como tal, es un gran ejemplo de la importancia del rigor en el uso de fuentes, pues creo que Rice en su investigación se concentró en un puñado de textos parciales, resultando en un musical que se basa enteramente en fuentes profundamente antiperonistas. De esta manera, el libreto ahonda en la represión política, el control férreo de la prensa y, en menor medida, los problemas con la iglesia; dando una interpretación cínica y negativa a la labor social y caritativa de Eva (incluyeno acusaciones de lavado de dinero), mientras que aspectos considerados positivos como la industrialización, la construcción de casas, la política educativa y el sufragio femenino son minimizados o ignorados por completo. Yo en lo personal soy muy crítico del peronismo, sobre todo en una regulación excesiva de la economía y sus tendencias nacionalistas, pseudo fascistas, pero creo que una investigación más amplia, buscando el equilibrio entre lecturas a favor y en contra, hubiera enriquecido el análisis político sobre la innegable popularidad social de los Perón (reflejada en los índices masivos de votación). Sin embargo, pese a su parcialidad, aún así creo que la historia funcioan como narrativa, pues hay que recordar que el personaje de Che es la perspectiva principal de la audiencia (que, y debo hacer énfasis en esto, no es Guevara, sino un personaje original, representante de la oposición popular, algo que los revivals sobre todo han intentado dejar en claro), y por lo tanto, se puede considerar toda la historia producto de un narrador no confiable, tan contradictorio como la propia Eva, con quien tiene debates que en mi opinión, son de lo mejor del libreto.


Terminando con el tema de la banda sonora, el estilo del musical es sung-trough, es decir, es cantado por completo, lo cual es útil para que, escuchando el soundtrack se pueda analizar la totalidad de la historia. Las canciones muestran diversidad en ritmos y métrica, lo que permite variedad en el montaje y coreografía; pero conservan cohesión mediante la repetición de motivos recurrentes. Fue un gran recurso comenzar el musical en español antes de pasar al inglés, y el uso de notas que rozan con el terror en las aclamaciones semi cultistas a Perón fue un gran elemento. Empezaré con el segundo acto, que es por mucho el más débil de los dos, un poco disperso musicalmente, pero que incluye muy buenos números: High flying, adored; y Waltz for Eva and Che, así como un muy efectivo final integrado por Montage (un regreso de casi todos los temas de la obra) y Lament; así como She is a diamond, que da una muy necesaria identidad musical a Juan Perón, el menos utilizado del trío protagónico. El primer acto, con mejor cohesión, es un gran ejemplo de la colaboración entre Webber y Rice, siendo mis números favoritos Buenos Aires (elevado por la coreografía), Gooodnight and thank you (que me pareció muy divertida), The art of the possible (un poco repetitiva, pero con buen ritmo), I'd be surprisingly good for you (quizá el mejor momento de Eva como personaje), A new Argentina (un gran final para el primer acto) y Another suitcase in another hall (me parece curioso que los creadores reservaran su mejor canción para un personaje anónimo, que sólo tiene una aparición, y creo que Madonna estaría de acuerdo, pues la robó para ella en la película). He dejado para el final el número más icónico: Don't cry for me Argentina, y creo que Rice y Webber se dieron cuenta desde el inicio que habían construido una gran balada, pues regresan a ella una y otra vez durante la obra, pero me parece que la razón infravalorada de su éxito es que la primera vez que escuchamos la melodía es en forma satírica en el número What a circus, y el contraste es, en muchos sentidos, un reflejo de la misma historia.




  • Año de estreno: 1978 (WE), 1979 (B)

  • Música: Andrew Lloyd Webber

  • Letras: Tim Rice

  • Libreto: Tim Rice

  • Dirección: Harold Prince

  • Elenco original:

    • Eva Perón: Elaine Page (WE), Patti LuPone (B)

    • Che: David Essex (WE), Mandy Patinkin (B)

    • Juan Domingo Perón: Joss Ackland (WE), Bob Hunton (B)

    • Agustín Magaldi: Mark Ryan (WE), Mark Syers (B)

    • Amante de Perón: Siobhán McCarthy (WE), Jane Ohringer (B)




Hasta el próximo encuentro...


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