Guerras Mundiales
¡Bienvenidos pasajeros! La publicación del día de hoy está inspirada en mi trabajo docente, pues estas últimas semanas, por primera vez el plan de estudios me permitió hablar de historia universal, en particular las guerras mundiales, y mis alumnos quedaron fascinados con el tema. No tengo malos grupos, pero es la vez que los he notado más participativos, es claro que había un interés previo. Eso me motivó a hacer memoria cual fue mi primer acercamiento con estos conflictos, y aprovechando que tiene años que no hablo de un documental, esta me pareció una buena oportunidad.
Debo confesar, que me encuentro entre aquellos que suele mofarse del History Channel, en particular su programación regular, que comete el error de tener poco valor educativo, y lo que es aun peor, menos de entretenimiento; pero sus estrenos especiales no son malos, y de vez en cuando transmiten algo de valor. Tal es el caso de la miniserie de la que les hablo hoy. Transmitida originalmente en 2014 (el centenario del inicio de la Primera Guerra Mundial), el proyecto de tres capítulos es dirigido por John Ealer y escrito por David C. White, Chelsea Coates, Alec Michod, Jordan Rosenblum y David Schaye. Aunque no tengo información de sus ratings, sé que se ha retransmitido varias veces, que tuvo éxito en las ventas de DVD y que, además de críticas positivas, fue nominada a tres premios Emmy, aunque no logró ganar ninguno.
Narrada por Jeremy Renner, la miniserie cuenta con clips de entrevistas a once figuras políticas y militares, así como catorce historiadores y periodistas de investigación; pero se ubica firmemente en la categoría de docudrama, con batallas y pasajes históricos recreados en formato narrativo, con actores que incluyen a Ian Beyts y Tom Vickers (Winston Churchill), Hugh Scully y Maximilian Klas (Adolf Hitler), Dino Gigaliano y Kevin McKillip (Franklin D. Roosevelt), Joseph Scott Barbarino y Jacopo Rampini (Iosif Stalin). Jonathan Hartman y Nabil Vinas (Benito Mussolini), Isao Ota y Koji Oshashi (Hideki Tojo), Don Meehan y Michael Perrie (Charles De Gaulle), Dan Berkey y Prescott Hathaway (Douglas MacArthur), Don Hartman y Matt Dearman (George S. Patton).
Como pueden ver del listado del elenco, dos actores interpretan a cada personaje, y esa es la clave de lo que separa a esta miniserie de muchas otras producciones documentales del periodo: el trabajo de focalización. Al decidir narrar la Primera Guerra Mundial desde el punto de vista de los personajes que jugarían roles claves en la Segunda es vital para que la narrativa tenga cohesión, y se haga evidente al espectador las interconexiones entre ambos conflictos, y mostrar a algunos de ellos como soldados rasos es una buena perspectiva para desmitificar las figuras.
El proyecto es largo, de hecho en algunas retransmisiones tuvo que dividirse en seis partes, pero creo que tiene un buen ritmo; el director se apoya en la banda sonora para crear golpes de efecto adecuados, y demostró talento para intercalar las secuencias dramáticas con las documentales sin cortar el momentum. Sería imposible abarcar de forma exhaustiva los más de treinta años en sólo tres capítulos, pero creo que es apropiado el proceso de selección de los acontecimientos, una combinación de hitos (las trincheras, Normandía, Postdam, Hiroshima) con eventos más curiosos, algunos de los cuales rozan el estatus de leyenda (el soldado que perdonó la vida a Hitler, el uso de globos en forma de tanque como contra inteligencia, etc.). Las dos guerras están adaptadas de forma extensa y apropiada, y aunque creo que los realizadores podrían haber ahondado mucho más en el origen de la Primera Guerra, celebro que no se enfocaran únicamente al aspecto militar, de hecho algunas de las secuencias que más disfruto son aquellas que hablan del periodo entre guerras, incluyendo los efectos que tuvieron la Gran Depresión, la Revolución Rusa y la República de Weimar (incluso la expedición punitiva contra Pancho Villa tiene un "cameo"), así como el desarrollo tecnológico que acompañó y marcó ambos conflictos.
En cuanto a un sesgo que pueda detectarse en el documental, es evidente que tiende a favorecer a las potencias aliadas, pero es más sutil que en otras producciones que reciben financiamiento estadounidense: de todos los personajes y países, sólo Stalin recibe una caracterización que podría considerar parcial (mostrando, en mi opinión, que hay más heridas por la Guerra Fría que por las Guerras Mundiales); aunque no justifica los regímenes totalitarios, el guion dedica mucho tiempo a explicar las crisis que llevaron a los alemanes e italianos a encumbrar a Hitler y Mussolini; y es sorprendentemente amigable con Japón, adjudicando a los aliados gran parte de la responsabilidad de empujarlos a una alianza con el Eje en la Segunda Guerra. La serie es un poco indulgente en mi opinión con Gran Bretaña, y en menor medida con los Estados Unidos, pero no al grado del absurdo, pues encuentra momentos para ser crítico con Churchill (el desastre de Galípoli es explorado a detalle), MacArthur y Truman, condenando asimismo la permisividad e inacción de las potencias con la expansión alemana inicial.
Aunque por supuesto que recomiendo que los documentales sean solo un punto de partida para profundizar en el análisis crítico del pasado y el presente; sería un error desdeñarlos, pues son una gran herramienta para capturar la curiosidad del público en general, sobre todo cuando tienen altos valores de producción y un discurso que, aunque inevitablemente parcial, logra preservar su credibilidad. Los dejo con una reflexión que plantea el documental, y que algunos de mis contemporáneos recuerdo que contribuyeron a discutir en la universidad: ¿se trata de dos conflictos separados, o una sola "Gran Guerra" con un armisticio de veinte años? La docuserie propone argumentos a favor de una u otra lectura historiográfica, y si un documental logra despertar este tipo de debates, es todo lo que se necesita para justificar su existencia.
Hasta el próximo encuentro...
Navegante del Clío
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