Los tres mejores capítulos de "Friends"
¡Bienvenidos pasajeros! Cuando era niño, todos los VHS y DVD se guardaban en un área común, salvo dos excepciones que mi mamá mantenía en un mueble de su recámara: una era la trilogía original de Star Wars, y el otro era un paquete con al menos seis temporadas de Friends. Crecí robando el primero, siendo esas películas parte intrínseca de mi infancia, pero por alguna razón, aunque sabía por ósmosis cultural los nombres de todos los protagonistas de la serie, vi Friends por primera vez hasta la universidad, y en el transcurso de un año la vi completa dos veces, e incluso al día de hoy, pese a sólo ser mi tercera favorita, es la sitcom a la que más veces regreso cuando necesito pasar un rato libre sin muchas pretensiones.
Creada por Marta Kauffman y David Crane, la serie se transmitió originalmente de 1994 a 2004, y acumuló doscientos treinta y seis episodios repartidos en diez temporadas. Protagonizada por Jennifer Aniston (Rachel Green), Courtney Cox (Monica Geller), Lisa Kudrow (Phoebe Buffay), Matt LeBlanc (Joey Tribbiani), Matthew Perry (Chandler Bing) y David Schwimmer (Ross Geller). Una de las series más populares de todos los tiempos, celebrada sobre todo por el ingenio en el diálogo y la química del elenco principal, recibió sesenta y siete nominaciones al Emmy, de las cuales ganó seis, incluyendo mejor serie de comedia por la Octava temporada (lo cual en su momento se consideró más un premio a la trayectoria, tras perder en cinco ocasiones previas). Sin embargo, el día de hoy no quiero hablar de la serie en su totalidad, que como todas las sitcoms largas tuvo sus inevitables controversias, altibajos y chistes que han envejecido mal; sino cambiar un poco la fórmula para hablar de los que, tras varias semanas de reflexión, he llegado a la conclusión de que son mis tres episodios favoritos. Los tres suelen aparecer en listas similares, y a estas alturas son casi un cliché entre los fans, pero formar parte de la opinión mayoritaria no es necesariamente malo, solo es constatar que hay capítulos que son especiales por un motivo, y que abordaré en orden de estreno.
The One with the embryos
Escrito por Jill Condon y Amy Toomin, dirigido por Kevin S. Bright, el doceavo episodio de la cuarta temporada fue estrenado en enero de 1998 y contó con la actuación de los personajes recurrentes Frank Buffay Jr. (Giovanni Ribisi) y Alice Knight (Debra Jo Rupp). Considerado uno de los episodios clásicos de la serie, citado como favorito no sólo de muchos fans, sino de la mitad del elenco principal. Por una combinación de factores, como el hecho que la mayoría de los escritores tienden a mapear series en estructuras de tres actos, o que los contratos del elenco suelen ser por tres temporadas; no es inusual que las series sufran en su cuarta temporada, ya sea por perder personajes, o tratar de cambiar la fórmula o los personajes. Aunque el bache de "Friends" no es tan notable como en otras series (las comedias semi episódicas suelen sobrellevarlo mejor que los dramas serializados), grietas se mostraban: el drama de Rachel y Ross se había tornado repetitivo, la amistad de Chandler y Joey pasa por su crisis mas grande; y tanto Monica como Phoebe cambian de empleo. En ese delicado balance entre reinventarse y preservar lo tradicional, este episodio es comúnmente acreditado como responsable de revigorizar la serie y llevarlo a su momento de más audiencia.
El capítulo recibe su nombre de la trama A del episodio, en el que Phoebe, tras haber accedido a ser la madre sustituta para los hijos de su medio hermano y su mujer; va al procedimiento médico de implantación de embriones. Aunque usualmente ignorada en favor de la trama B, que involucra al resto del elenco, la trama de Phoebe, ideada para incorporar a la historia el embarazo real de Lisa Kudrow, siempre me ha parecido muy dulce: Friends siempre destacó para encontrar emociones reales en medio del humor, y la angustia palpable de Phoebe, sin sacrificar su característica inocencia, al darse cuenta que su hermano gastó todos sus ahorros en un costoso procedimiento que sólo tiene un 25% de probabilidades de éxito lleva a un genial monólogo sobre la esperanza ante una caja de Petri que es probablemente el mejor momento actoral de Kudrow en la serie.
Aún así, no nos engañemos, todos aman este capítulo por la trama B, que incluye la que es una de, sino la escena más citada de toda la historia del programa: Monica y Rachel apostando con Chandler y Joey sobre que dúo conoce mejor al otro; con Ross transformando el desafío en un juego estilo Jeopardy; escalando la situación al grado de arriesgar las mascotas de los hombres contra el apartamento de las mujeres.
Aunque hay mucho que disfrutar en el planteamiento de esta subtrama (en particular la desesperación de Ross por formar parte de las dinámicas grupales); el juego en sí es excelente, con algunos de los chistes más ingeniosos de la historia de la serie, pues los escritores de alguna manera lograron presentar información nueva de los personajes en la cuarta temporada de forma orgánica, pues se nutre de las pistas de sus trasfondos dadas en temporadas anteriores. Al ser Monica mi personaje favorito, siempre soy parcial hacia los capítulos donde reluce su extrema competitividad, pero el concurso no se limita a eso, sino que está estructurado de tal forma que saca a relucir los talentos de los otros tres personajes, como el entusiasmo infantil de Rachel, la confianza de Joey y el frenesí de Chandler. Algunas de las preguntas (el nombre en la guía de TV, el trabajo de Chandler) derivaron en algunas de las líneas referenciadas con más frecuencia de la televisión de los años noventa, pero siempre que lo vuelvo a ver, me parecen aún más divertidas algunas revelaciones de la ronda relámpago, como la película favorita de Rachel y las categorías en las que Monica clasifica las toallas.
Beneficiándose de un elenco totalmente comprometido, cargado de energía, y un ritmo muy bien construido, el capítulo construye sobre chistes recurrentes anteriores (es, por ejemplo, el mejor uso que el pato y el gallo jamás tuvieron, dos animales en mi opinión subutilizados); para cambiar radicalmente el estatus quo, pues los escritores tomaron la decisión de darle la victoria a los hombres, y que el cambio de apartamentos se mantuviera por siete capítulos más, casi un tercio de la temporada; con el cierre siendo excelente, pues al reunificar las tramas A y B, lo que se estaba construyendo como una fuente de conflicto por el regodeo de Chandler y Joey se convierte en uno de los momentos de mayor unidad del grupo, dejando un último gran chiste.
The One with all the resolutions
Escrito por Suzie Villandry y dirigido por Joe Regalbuto, el onceavo episodio de la quinta temporada se transmitió originalmente en enero de 1999. Aunque tiene estrellas invitadas (la más prominente Sarah Paterson como Elizabeth), es uno de los capítulos que está dedicado casi exclusivamente al elenco principal.
Aunque los seis protagonistas son carismáticas, algunos de forma particular, y siempre me han parecido divertidos, la verdad es que por mucho mis menos favoritos siempre fueron Ross y Rachel, no sólo en lo individual, sino su dinámica; y la subtrama romántica entre ellos fue el único aspecto de la serie que ha llegado a ser cansado para mí en repeticiones. Por eso, creo que la mejor decisión de la cuarta temporada en su fase de reinvención fue emparejar a Chandler y a Monica en el último capítulo, decisión que vuelve a la quinta temporada mi favorita personal: el contraste entre una pareja madura, cuyos conflictos nunca o rara vez se extienden por más de un capítulo, y siempre se resuelven mediante comunicación; contra un clásico ejemplo de co dependencia es evidente, y creo que transformar a Chandler y Monica en los de facto protagonistas de la segunda mitad de la serie salvó el programa (ayuda que siempre fueron mis personajes favoritos del grupo).
La razón por la que seleccioné este capítulo es que pese a su naturaleza dispersa, estructurada alrededor de subtramas, todos los personajes tienen un momento para brillar, y es un excelente vehículo para mostrar sus virtudes y peculiaridades (incluso de Monica, que aunque tiene dos o tres muy buenas líneas es relativamente ignorada en comparación con los otros miembros del grupo). El detonante de la trama es sencillo: tras un excelente opening, que incluye un raro momento de ingenio por parte de Joey, el grupo comparte entre ellos sus propósitos de Año Nuevo, con cuatro detonando subtramas y caracterizaciones que se cruzarán entre ellas: Joey se propone aprender a tocar guitarra (con Phoebe ofreciéndose a enseñarle); Rachel promete no ser chismosa y Chandler no burlarse del grupo, mientras que el compromiso de Ross es hacer algo nuevo todos los días. Y creo que la virtud de este capítulo es que muestra la diversidad del humor que la serie ofrece:
La subtrama de Phoebe y Joey es mi menos favorita de las tres, pero permite entender porque son dos personajes favoritos de los fans, centrado en el humor absurdo, guarda un equilibrio muy delicado entre lo realista y lo surrealista, logrado gracias a un buen trabajo de caracterización, que vuelve orgánico el humor. La de Rachel por otra parte, explota la habilidad para la serie para combinar lo episódico y lo serializado, pues es divertido contenido en sí mismo, pero al mismo tiempo avanza la trama del romance secreto entre Monica y Chandler, con un miembro más del grupo descubriéndolos.
La estrella del capítulo, es sin lugar a dudas Ross, y es uno de los capítulos donde el talento de David Schwimmer para la comedia física más brilla, con una icónica secuencia que involucra unos pantalones de cuero el momento más divertido del episodio, una combinación de acciones escritas en el guion con improvisación por parte del actor. Finalmente, el rol de Chandler en este capítulo me parece infravalorado, debido a que el personaje se ve obligado a tener muy pocas líneas: sin embargo, la ausencia de estos diálogos ingeniosos pone en evidencia lo indispensable que son para la estructura de la serie: Matthew Perry es excelente para comunicar el sufrimiento por el que pasa el personaje al tener que contener la lengua, lo que vuelve el final en extremo satisfactorio.
The one where everybody finds out
Escrito por Alexa Junge y dirigido por Michael Lembeck, el catorceavo capítulo de la quinta temporada se transmitió originalmente en febrero de 1999 y es el único capítulo de los tres que resalté que recibió nominaciones individuales en los Emmy (por dirección, guion y actriz de soporte). Sin contar con un no acreditado Jon Haugen como la espalda del Tipo Feo y Desnudo (un personaje recurrente pero fuera de cámara), es un capítulo en el que sólo salen los seis personajes principales, y es el clímax de la historia romántica entre Chandler y Monica, iniciada la temporada anterior.
Mientras Ross permanece separado en su propia historia (tratando de subarrendar el departamento del Tipo Feo y Desnudo), que abre y cierra el capítulo, y proporciona excelentes momentos de humor; la trama A del capítulo toma inspiración de la típica comedia de enredos: con Phoebe descubriendo el romance secreto, establece una alianza con Rachel (y la reticente complicidad de Joey) para desenmascarar a Chandler y Monica, mientras ellos hacen sus mejores esfuerzos para sabotear la artimaña.
Gracias a un excelente trabajo de focalización, este capítulo tiene el mejor ritmo de los tres que elegí resaltar, beneficiado de grandes momentos de interacción entre todos los miembros del ensamble: si bien creo que el más divertido es Joey, con Matt LeBlanc construyendo una versión muy entrañable y sorprendentemente prudente de su típica falta de inteligencia; son Lisa Kudrow y Matthew Perry los que cargan con el mayor peso de la trama, y sus incómodas interacciones son excelentes tanto en el campo del humor como en la construcción de tensión (la trama del capítulo es movida por la intriga de quien de los dos se quebrará primero), resultando en un excelente clímax, sorpresivo para los personajes y satisfactorio para el espectador: como dije antes, disfruto mucho ver en pantalla la competitividad de Monica, y que este capítulo, que culmina en su "derrota", que es aún así uno de los momentos en los que se le ve más feliz, es un claro ejemplo del lento pero constante trabajo de desarrollo de personaje que realizó la serie.
Hasta el próximo encuentro...
Navegante del Clío
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