La boda de mi mejor amigo
- raulgr98
- 10 may 2023
- 4 Min. de lectura
¡Bienvenidos pasajeros! En esta ocasión de la película recomendada me gustaría rememorar una época en la que películas además de los blockbusters tenían una oportunidad de triunfar en taquilla en lugar de quedar en su mayor parte relegadas al streaming: La boda de mi mejor amigo.
Una de las películas más taquilleras de 1997, generalmente bien recibida por la crítica (incluso fue nominada a Mejor Banda Sonora), la cinta es escrita por Ronald Bass y dirigida por PJ Hogan. El elenco, por su parte, está encabezado por Julia Roberts (Jules Potter), contando también con la participación de Dermot Mulroney (Michael O'Neal), Cameron Díaz (Kimmy Wallace) y Rupert Everett (George Downes).
La película sigue a Jules (Roberts), una crítica cínica que descubre que está enamorada de su mejor amigo (Mulroney) un par de días antes de que éste contraiga matrimonio con una rica heredera (Díaz). Nombrada dama de honor, Jules viaja a la boda decidida a sabotear el compromiso para poder declararle su amor a Michael. La trama, vista objetivamente, es bastante simple, pues consiste en una serie de intrigas concadenadas antes del clímax, sin embargo, me parece que el guion es efectivo en generar situaciones humorísticas que exploren el triángulo amoroso protagónico.
Antes de continuar con los elementos positivos, debo decir que, probablemente por la corta duración (menos de dos horas incluyendo créditos), hay un elemento que me parece queda desaprovechado: la película plantea elementos muy interesantes en la relación entre Michael y Kimmy, incluyendo discusiones pertinentes sobre los compromisos que se deben hacer en una vida de casados, y esa subtrama desde mi perspectiva queda sin una resolución satisfactoria y un tanto abierta, pues el clímax está totalmente enfocado en el desarrollo de Jules como protagonista.
Precisamente el personaje de Julia Roberts es el que otorga a la película que la distingue de otras comedias románticas: en lugar de ser el interés amoroso tradicional, en muchos sentidos Jules es la villana de la historia, y mostrar su perspectiva como hilo conductor la vuelve mucho más carismática de lo que una mujer que realiza las mismas acciones sería si el énfasis estuviera en Kimmy, lo que hubiera encajado con una focalización tradicional. La subversión de la estructura clásica es llevada a cabo de manera fenomenal, ya que la principal fuente de humor es ver como fracasan las intrigas de la protagonista, quien al ser interpretada por una actriz tan carismática como Roberts nunca llega a desagradar a la audiencia. En ese sentido, puesto que el personaje protagónico es el caracterizado más negativamente, toda la cinta tiene un tono ligero y fresco, en ningún momento cruel, lo que le permite a la audiencia conectar con todos los personajes, que tienen una personalidad bien definida, un encanto exclusivo a cada uno y cierto nivel de desarrollo.
La dirección, en honor a la verdad, no tiene nada de particular (salvo por el trabajo de actores), pero maneja muy bien el ritmo y el timing de los momentos de humor. Sin embargo, visto en retrospectiva, la película es una especie de cápsula del tiempo: tanto por el montaje introductorio, la cinematografía y especialmente la banda sonora, que incluye canciones de Burt Bacharan; capturan a la perfección la estética y sentido del humor de la década de los 90's, pero aún así permanece sorprendentemente vigente al prácticamente no haber chistes ofensivos (de hecho, la incorporación de la sexualidad es abierta y sin censura, pero en ningún momento vulgar).
Aunque un poco más del elenco secundario hubiera sido bienvenido, quiero terminar hablando del elenco principal, pues los cuatro actores son sin duda la clave del éxito de la película. El personaje de Mulroney es probablemente el más débil del cuarteto, pero hace un trabajo adecuado al ser la personificación de los objetivos de las dos mujeres sin perder ambiciones propias. Por otra parte, como dije anteriormente, Julia Roberts le da a su interpretación el carisma necesario para que la audiencia comprenda las acciones del personaje sin justificarlas; mientras que Cameron Díaz brilla como un personaje inocente y dulce, pero que no cae en una caricatura totalmente ingenua. Sin embargo, la cinta pertenece a Rupert Everett como el editor homosexual de Jules. Trabajando con un guion que honestamente cae en lugares comunes, el actor (también gay) logra construir aun así un personaje respetuoso y sumamente carismático, que domina la escena en el relativamente poco tiempo en pantalla, perteneciendo a él las que sin duda son las dos mejores escenas de la cinta, además de las más icónicas: el monólogo que da cierre a la trama y la inolvidable interpretación de I say a little player.
A manera de conclusión, invito a aquellos que no le han dado oportunidad a aproximarse a uno de los mejores ejemplos de un género que pese a su sencillez desborda (de ser bien ejecutado) encanto, una película que parece paralizada en la década en que fue creada, pero gracias a su humor y carisma es a la vez, paradójicamente, atemporal.
Hasta el próximo encuentro...
Navegante del Clío
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