Los otros
- raulgr98
- hace 7 días
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¡Bienvenidos pasajeros! Seguimos en el ánimo de discutir fantasmas, pero alejándonos de su uso tradicional en el arte y la cultura. El día de hoy comparto con ustedes una de las mejores películas de fantasmas que he visto, cuyo argumento me contaron muchas veces antes de que la viera por primera vez, y que incluye el que estoy casi seguro fue el primer giro de trama que yo experimenté en mi vida.
Estrenada en 2001, la película es escrita y dirigida por Alejandro Amenábar, y pese a ser rodada en lengua inglesa es casi por completo una producción española. Protagonizada por Nicole Kidman (Grace Stewart), Alakina Mann (Anne Stewart), James Bentley (Nicholas Stewart), Fionnula Flanagan (Bertha Mills), Eric Sykes (Edmund Tuttle), Elaine Cassidy (Lydia), Alexander Vince (Victor), Renée Asherson (Anciana) y Christopher Eccleston (Charles Stewart). Un gran éxito en taquilla, sobre todo comparado con su presupuesto, fue ignorada en los Oscares pero recibió nominaciones en otras ceremonias y arrasó en los premios Goya, continuando a la fecha como una de sus máximas ganadoras históricas.
Inspirado en cuentos góticos como los de Henry Turner (como reflejan los creativos créditos iniciales); la historia sigue a una viuda de 1945 (Kidman), quien vive con sus dos hijos fotosensibles en una gran casa de campo, en oscuridad constante; cuando apariciones extrañas comienzan a acosarla poco después de la llegada de tres nuevos trabajadores. Aprovechando la estructura arquetípica de las historias de casa embrujada, pero con una perspectiva fresca que la distingue de otras del género, con un guion que se basa en el expresionismo alemán con un lenguaje visual cargado de metáforas.
El diseño de producción es una mezcla única de estilos: aunque los vestuarios de los personajes corresponden a los años cuarenta, la locación principal (aunque española en la vida real) es una vieja casona norteamericana, pero de estilo victoriano; combinando de esta manera múltiples influencias europeas y norteamericanas en la realización de la película, que parece a partes iguales vintage y moderna. El trabajo con la locación es excelente, aprovechando al máximo cada recámara con sus distintos muebles y decoraciones, así como los terrenos, logrando construir un pequeño mundo en un espacio relativamente reducido. La cinematografía en ese sentido, como complemento de la trama, es espectacular, sobre todo en el uso de los rincones oscuros y la niebla en el exterior, logrando ser a partes iguales hermosa, cautivadora y opresiva.
A un nivel técnico, sin duda el mejor aspecto es el diseño de iluminación, que considero uno de los mejor ejecutados del siglo XXI, si no es que el mejor, dado lo intrínseco de la luz para la trama y los temas. La luz solar, o más bien la ausencia de ella, juega un papel fundamental en la historia, del lenguaje visual depende gran parte de la efectividad del clímax; pero eso implicó una complejidad adicional a los realizadores, en el sentido de que muchas de las escenas dependen casi exclusivamente de velas; algo aprovechado por el director para lograr un excelente juego de sombras que eleva la tensión a niveles impresionantes sin tener que recurrir a grandes trucos o espectáculos.
Hablando de los sustos, considero que este es un gran ejemplo de una película de terror efectiva, pero inteligente; en gran medida gracias a su mesura: la construcción de los sustos es metódica, y sutil en la mayoría de los casos, dependiendo mucho más de la atmósfera que de generar shock. Aunque los elementos perturbadores abundan (las fotografías son particularmente efectivas), la mayor parte del horror parte de explorar la psicología de los personajes y una creciente paranoia; caminando de forma calmada pero segura a los grandes clímax, incluyendo la secuencia con la anciana (quienes han visto la película saben a qué me refiero), una de las escenas más aterradoras que he visto. Asimismo, la trama está construida con una atención al detalle extrema, que vuelve la experiencia de volverla a ver en extremo gratificante; pues la película presentó pistas del misterio antes incluso de que la audiencia supiera que se trata de un misterio. Por razones obvias no hablaré aquí del giro final, pero es una de las mejores muestras de escritura que he visto en una película, logrando ser sorpresivo pero congruente con todo el discurso, elevando la narrativa; y consolidándose a la altura de las vueltas de tuerca más famosas del cine y la literatura.
Las interpretaciones son excelentes, y evitan caer en la sobreactuación exagerada de las películas más débiles del género; sino que optan por el naturalismo y la sutileza, lo que aumenta su efectividad. Sykes, Cassidy y Flanagan cumplen a la perfección su rol de causar incomodidad en el espectador; mientras que Mann y Bentley brillan en roles juveniles complicados de interpretar, pero la película pertenece a Nicole Kidman, quien, en la que puede que sea una opinión controversial, da aquí la que considero la mejor interpretación de su carrera: un rol moralmente complejo, que requiere ser contenido pero también comunicar mucha expresividad, y que funciona en múltiples lecturas al comunicar el giro final sin que el espectador (y la propia Grace) se percaten de ello.
Resulta difícil hablar de los temas de la película sin arruinar el final, pues es donde todos llegan a su conclusión natural; basta decir que el duelo y la paranoia son clave para entender todas las decisiones de los personajes, y que el arco de la protagonista y la resolución de la historia involucran como herramienta narrativa una muy interesante exploración del concepto de culpa católica. Todas las piezas del rompecabezas están tan bien integradas que es evidente el control férreo que tiene el director de su proyecto. De hecho, en pocas producciones una sola persona ha tenido tanto control de la narrativa, pues Amenábar no sólo escribió y dirigió, sino que compuso la excelente banda sonora, que complementa de forma perfecta el lenguaje visual.
¿Los fantasmas merecen contar su propia historia? ¿Por qué solo asustan en la oscuridad? ¿Qué tanto saben de ellos mismos? Esas son algunas de las preguntas que la película contesta, y les garantizo que las respuestas los dejarán satisfechos.
Hasta el próximo encuentro...
Navegante del Clío
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