La leyenda de la nahuala
- raulgr98
- 8 oct 2025
- 4 Min. de lectura
¡Bienvenidos pasajeros! Cerca estuve de no escribir nada hoy, pues aunque ayer fue un día muy importante, como les adelanté la semana pasada; pero agotó mi energía. Es por eso que la publicación de hoy será un poco más breve que otras, pero creo que era importante para mí usar la película de hoy como plataforma para contrargumentar un comentario sobre mi reseña de Batman Azteca, y es que estaba siendo prejuicioso en mi crítica sobre las deficiencias del estilo de animación.
Sostengo que aquel comentario fue válido, puesto que un estudio similar, décadas antes, fue capaz de explotar sus virtudes y limitaciones en una película animada que inició una saga, que aunque decepcionante desde mi punto de vista, no puede negarse su éxito, pues es una de las pocas franquicias mexicanas recientes que tuvo alcances internacionales.
Escrita por Omar Mustre y Antonio García, la película de 2007 es dirigida por Ricardo Arnaiz y cuenta con el talento vocal de Fabrizio Santini (Leo), Bruno Coronel (Nando), Martha Higareda (Xóchitl), Mayté Cordeiro (Teodora), Andrés Bustamante (Don Andrés), Germán Robles (Fray Godofredo), María Santander (Toñita), Rafael Inclán (Alebrije), Jesús Ochoa (Santos), Manuel Valdés (Lorenzo) y Ofelia Medina (Nahuala). Un éxito inesperado en taquilla, ganó el premio Ariel a Mejor película animada y, como mencioné anteriormente, originó una franquicia que a la fecha incluye siete películas y dos series.
No me di cuenta hasta este momento, pero resulta una coincidencia interesante que la idea de escribir esta publicación llegara durante el mes de octubre, mientras me encontraba en la ciudad de Puebla, pues es justo la temporada y lugar donde se desarrolla la trama, que sigue a un niño con percepción sobrenatural que decide rescatar a su hermano de una vieja casona donde habita un espíritu malvado.
Desde luego no pretendo decir que la película sea perfecta, aunque la recuerde con nostalgia. Reconozco que la animación ya comienza a mostrar la edad, sobre todo en las secuencias de acción, pero considerando que los largometrajes animados producidos en México eran raros en aquel entonces, el esfuerzo de la cinta es sobresaliente. En particular destaco la combinación de animación tradicional (enfocada en los personajes) con pequeños elementos 3D en algunos de los decorados para darle profundidad a las escenas, así como un excelente uso del color y sencillos efectos especiales para disfrazar las limitaciones de la animación, de los cuales el equipo creativo estuvo siempre consciente, lo que les permitió administrar sus ambiciones.
El diseño de personajes me parece muy bien logrado, cada uno tiene su vestuario y elementos característicos, que encajan a la perfección con su personalidad, y las actuaciones de voz me parecen en su gran parte bastante buenas. En el sentido de los personajes, creo que la mayor virtud del guion es la mesura, pues el elenco secundario es usado con moderación (en ningún momento llega a ser irritante, a diferencia de muchas de las secuelas), y la focalización de la trama se mantiene firme en el protagonista, quien tiene un arco de desarrollo sencillo pero efectivo, resultando en una aventura satisfactoria.
Otro elemento con el que la franquicia suele tropezar es el tono, pero la primera entrega logra balancearlo bien. El humor, una combinación entre físico, verbal y dobles sentidos se conserva mejor de lo que esperaba (en particular los segmentos con las dos calavaritas de azúcar, más divertidas de lo que recordaba); pero dejando respirar los momentos más serios, algo necesario puesto que el planteamiento de la historia es uno trágico al que se le da el peso apropiado. En cuanto a los elementos más cercanos al terror, estos casi siempre están acompañados de momentos de levedad, pero el diseño de la antagonista es excelente y debo confesar, es la única película de la franquicia que logro asustarme un poco.
Con poco menos de hora y media de duración, la cinta se mueve a un ritmo muy ágil, casi vertiginoso, pero la historia se siente completa, con una estructura bien planteada. Aunque los dos giros de trama que la historia presenta me parecieron bastante predecibles, incluso de niño, estos permiten expandir los temas centrales de la historia, el más importante de ellos el de la familia.
Concluyo con un elemento de la ambientación de la película, que creo que también puede tener relevancia temática: algo que siempre he valorado de la cinta es que son muy pocas, sobre todo entre las destinadas a un público familiar, aquellas producciones que se desarrollan durante la colonia (en este caso en 1807, si no mal recuerdo), lo que ayuda a crear una atmósfera más cercana a la fantasía, pese a que el humor es un tanto metadiegetico. Sin embargo, creo que la época va más allá de una mera decisión estética, sino que creo que representa un posicionamiento del equipo creativo a favor del sincretismo cultural, pues combina elementos tanto cristianos como prehispánicos, por ejemplo, las dos fantasmas son una criolla y una indígena; y en una secuencia flashback, la villana es combatida tanto por un fraile como por un chamán nahua; y esta concepción mestiza de la realidad es la que le permite encajar muy bien en lo que ha sido el tema informal de la semana.
Hasta el próximo encuentro…
Navegante del Clío
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