top of page

La noche boca arriba

¡Bienvenidos pasajeros! Aquellos que me han acompañado a este viaje desde el inicio recordarán que dije que mi cuento favorito de Cortázar probablemente siempre será Continuidad de los Parques, sobre todo por su gran final; pero eso no significa que sea el único bueno. El día de hoy recomendaré otro de sus clásicos, que en mi opinión tiene un clímax casi igual de bueno.


El relato corto sigue a un protagonista anónimo que sale a recorrer su ciudad en motocicleta, y que al cruzarse con una mujer desprevenida, tiene un accidente. Mientras los médicos y enfermeras en el hospital hacen lo posible por atender sus heridas, el personaje oscila entre estados de la conciencia que lo transportan a un sueño donde es un enemigo de los mexicas (llamados aztecas en el cuento), perseguido por ellos, quienes buscan sacrificarlo a sus dioses.


Creo que la estructura, de párrafos largos, está muy bien planteada, en el sentido en que la transición a la perspectiva del indígena es abrupta, lo cual causa un poderoso efecto de shock en el lector que aumenta su intriga por la trama y lo impulsa a seguir leyendo. Posteior a la introducción de esta segunda temporalidad, las dos narrativas se alternan, pero no de una manera que permita establecer patrones fijos, lo que le da a todo el texto un muy bienvenido sentido de imprevisibilidad.


Todos los personajes, incluyendo al protagonista, permanecen anónimos durante el cuento, y la voz narrativa está diseñada para volver el texto lo más impersonal posible, sin revelar muchos detalles de caracterización y negándole un monólogo interno durante casi todo el relato. Sin embargo, en lo que estoy consciente suena contradictorio, esa decisión estilística logra volver al cuento en muchas maneras más íntimo: centrado en acciones y en sentimientos que podrían acercarse a lo universal, los dos lados del personaje (el "real" y el "soñado") tienen suficiente trasfondo y personalidad para que el lector pueda empatizar con ellos, pero a la vez deja suficiente espacio para que el lector imprima sus propias impresiones a la historia.


La naturaleza compleja del tiempo y la identidad son dos de los temas centrales de Cortázar, que me parecen muy bien ejemplificados en este relato, pues la temporalidad en ambos ejes fluye de forma poco natural, y el desdoblamiento de la identidad del personaje, que en par de párrafos llega incluso a complicar el identificar en que escenario se está moviendo, está bien logrado; con el escritor recuperando herramientas propias del realismo mágico, como el hecho que en ningún momento el personaje se cuestiona este sueño tan vívido, y el lector llega a cuestionarse que tan entremezclados están los dos niveles de realidad: el del presente es vago en cuanto a tiempo y espacio, para que el lector pueda ubicarlo en el espacio urbano que le plazca, pero el del pasado está claramente ubicado durante las Guerras Floridas, un tema subutilizado en la narración de ficción, pero que aquí está implementado con agridulces resultados.


Con sólo dos diálogos y muy pocas acciones, sobre todo en la segunda mitad; Cortázar tuvo que apoyarse sobre todo en la labor descriptiva para hacer funcionar la historia, y estoy muy complacido con los resultados: la incorporación de sonidos y colores es precisa, pero es su trabajo con los olores el que eleva la narrativa; no sólo es a la que dedica más tiempo, sino que a través de ellos, una línea en particular, el escritor adelanta el que será el giro que resignifique todo el relato.


Aquí me tendré que despedir de la mayoría de ustedes, pues no quiero arruinar el texto a aquellos que aún no lo conocen, a quienes me limitaré a decir, como cierre, que el cuento triunfa por un excelente final sorpresa, satisfactorio pero a la vez devastador; con dos últimas líneas que se encuentran entre lo más poético que Cortázar jamás escribió.



Sin embargo, para aquellos que decidieron quedarse, comparto de manera breve porque la conclusión me parece espectacular: si bien el soñar con vidas pasadas es un tema muy trillado en la literatura, y la ficción en general, lo que eleva este cuento es su giro: el que la vida soñada en realidad es el futuro, y estamos ante el terror delirante de quien se sabe a punto de morir. ¿Cómo un indígena mesoamericano cautivo puede imaginar con ese nivel de detalle un mundo tan distinto al suyo, aceptando con naturalidad palabras y tecnologías que ni siquiera debería reconocer, porque no existían en su contexto? Sea magia, destino o una suscripción a la teoría circular del tiempo, el cuentista se niega a dar respuestas de cómo dicha trama es posible, pero no creo que las necesite, pues el estilo del cuento se nutre de este enigma para construir un final efectivo, y las interrogantes que permanecen abiertas son claves del legado del cuento, y un buen reflejo del escritor, que siempre logró encontrar emociones profundas en la frontera difusa entre lo absurdo y lo inexplicable.


  • Título original: La noche boca arriba

  • Autor: Julio Cortázar

  • Año de publicación: 1945




Hasta el próximo encuentro...


Navegante del Clío

Entradas recientes

Ver todo
El camaleón

¡Bienvenidos pasajeros! Por la última semana he pensado en regresar a la literatura rusa, de la que ya tiene mucho tiempo que no escribo, y aunque consideré múltiples opciones, estoy casi seguro que n

 
 
 
El capitán Alatriste

¡Bienvenidos pasajeros! Aquellos de ustedes que me han acompañado en este viaje desde el principio recordarán que uno de los primeros libros que reseñé fue el que de hecho es mi novela favorita, "La t

 
 
 
La carta robada

¡Bienvenidos pasajeros! Tratando de decidir sobre qué escribir, me puse a pensar en los inicios de esta travesía, reflexionando sobre cómo es Poe probablemente el cuentista del que más hemos hablado e

 
 
 

Comentarios


bottom of page