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La venganza de los sith

¡Bienvenidos pasajeros! Mi manera de abordar Star Wars en este espacio ha sido bizarra, por decir lo menos. Si bien he hecho más de un ranking, comentado la gran mayoría de las series de televisión, e incluso discutido un par de las novelas; a la fecha solo he dedicado la sección de películas a hablar de dos, una de la trilogía original (el imperio contraataca) y una de la era contemporánea (Rogue One). Siguiendo mi tendencia a escribir de esta franquicia fuera de orden, el día de hoy nos remontamos a la era de las precuelas para conversar brevemente sobre la que es considerada casi universalmente como la mejor lograda.


Estrenado en 2005, el episodio III, que cierra la trilogía, es escrita y dirigida por George Lucas; protagonizada por Hayden Christensen (Anakin Skywalker), Ewan McGregor (Obi-Wan Kenobi), Natalie Portman (Padmé Amidala), Ian McDiamird (Palpatine), Samuel L. Jackson (Mace Windu), Jimmy Smiths (Bail Organa), Matthew Wood (General Grievous), Temuera Morrison (clones), Christopher Lee (Dooku), Anthony Daniels (C-3PO), Kenny Baker (R2-D2) y Frank Oz (Yoda). Recibiendo críticas positivas, aunque moderadas, fue sin embargo un éxito en taquilla, al momento de su estreno la segunda más exitosa de la franquicia. Pese a ser la mejor valorada de las precuelas, fue la que recibió menos atención en la temporada de premios, (solo una nominación al Oscar por maquillaje), sin embargo, es la que ha ganado el mayor seguimiento de culto entre los fanáticos.


Situada tres años después del episodio anterior, en los días finales de una devastadora guerra civil; la película es temáticamente la más oscura de toda la saga, pues incluye puntos de trama como el exterminio de los caballeros jedi, la formación del malvado imperio galáctico y la transformación de Anakin Skywalker en el villano Darth Vader, conectando de esta forma con la trilogía original (como dato curioso, el personaje de C3-PO dice tanto el último diálogo de esta cinta, como la primera de la película original).


La del día de hoy no será una reseña en el sentido tradicional, pues es mucho (tanto positivo como negativo) lo que se ha escrito, sino mi opinión sobre el porque esta película ha envejecido tan bien entre los fans. Sin embargo, aunque creo que la película por sí sola tiene mucha más calidad de la que se le dio crédito en un inicio, debo admitir que mi perspectiva está influenciada desde el contexto en el que escribo, pues la serie animada Clone Wars hizo mucho por desarrollar y puntualizar los temas y personajes (sobre todo el propio Anakin, quien el material expandido convirtió en uno de los personajes más ricos y complejos del universo), pero el día de hoy haré lo posible por limitarme a la información que la propia película proporciona.


Un primer elemento que se le debe reconocer a la película es su aspecto técnico, creo que de las seis películas de la era Lucas es indiscutiblemente la que mejor se ve a un nivel estético, y la que tiene el diseño de producción que mejor se ha envejecido. Eso se debe a que, al contrario de sus predecesoras, en las que el director se vio en la obligación de ser pionero, con la venganza de los Sith la tecnología CGI por fin estaba a un nivel de desarrollo a la altura de la visión del director, y por lo tanto donde el espectáculo es no sólo más memorable, sino que el presupuesto está mejor administrado. Aunque la mayoría de los nuevos planetas aparecen sólo brevemente, es la película live-action que tiene mayor diversidad visual, donde la galaxia se siente más grande; y una mayor confianza en efectos especiales permitió también mejorar considerablemente el ritmo, pues la película inicia con una secuencia de acción extendida, y gracias a un trabajo de focalización más sólido, la estructura es la mejor balanceada de la trilogía precuela.


Mucho se ha criticado del diálogo de George Lucas, y no tocaré mucho el tema aquí, pero creo que esta es la película donde los actores mejor encuentran la humanidad en sus personajes, y Lucas deja que cada uno le imprima su energía particular, logrando de alguna manera armonizar distintos estilos actorales (McGregor, por ejemplo, es impecable en las escenas dramáticas, y McDiamird es deliciosamente shakespereano como el villano principal). Con la cantidad de muerte y el desenlace trágico de la trama, la dirección aborda con seriedad el tono oscuro, pero creo que los golpes de efecto de la segunda mitad se logran gracias a una virtud poco comentada: la primera mitad es probablemente la más divertida de la trilogía precuela, rivalizando con los mejores momentos de levedad de la trilogía original), gracias por un lado a un buen uso del ingenio en el guion, pero sobre todo a la excelente química en pantalla entre McGregor y Christensen, cuyos personajes, pese a haber pasado casi toda la película anterior discutiendo, en esta entrega logran convencer a la audiencia en un puñado de escenas que tienen un vínculo de amistad entrañable, clave para que el final tenga impacto.


Sí, la caída al lado oscuro de Anakin no es desarrollada tan a fondo como se hubiera deseado, pues se basa sobre todo en un romance que siempre fue el punto flaco de estas películas, pero no por eso está desprovista de valor, creo que la película logra mostrar de forma apropiada el conflicto interno del personaje, la tensión en todas sus interacciones con Palpatine, y la gravedad de la tragedia final. En este punto, quienes insisten en denostar el trabajo realizado por Christensen y Portman en estas películas, quiero dejar constancia que ellos sostienen con sus decisiones actorales la que es la mejor escena de toda la cinta (Anakin y Padmé viendo por dos ventanas), emocionalmente resonante sin necesidad de un sólo diálogo (lo que también habla a favor de la fortaleza de Lucas como narrador visual).


La película está repleta de escenas icónicas, algunas siguen maravillando a los fans, otras se han convertido en memes; y un puñado más, como la secuencia de la orden 66 son tan efectivas que logran que la audiencia sufra por personajes que para el público en general, al menos para ese entonces, carecían de nombre y personalidad; pues la película logra mostrar la crueldad de la traición y el engaño sin convertirla en un espectáculo grotesco (las reacciones de Obi-Wan y Yoda son vitales en ese sentido). Sin embargo, el elemento más recordado de la película es la acción, que ha envejecido muy bien pese a ángulos relativamente planos, gracias a un buen uso del color, una edición que permite ver de forma clara los combates, y una excelente coreografía (puede que sea controversial, pero yo defenderé siempre que el duelo climático entre Obi-Wan y Vader es el mejor de la franquicia hasta ahora, sí, incluso superior al del episodio I). Y ya que estamos en opiniones polémicas, mucho me temo decir que la banda sonora de John Williams es la más débil de las tres precuelas, pero no por eso es menos que brillante, sobre todo en los montajes y en el antes mencionado duelo.


Hasta ahora nos hemos concentrado en la película como espectáculo, pero eso no significa que su discurso carezca de solidez temática: si las dos películas que le precedieron se enfocaban en mostrar como los políticos y corporaciones fabrican crisis, incluso guerras enteras para obtener poder y beneficios, en esta película esa idea anti imperialista y crítica hacia el capitalismo llega a su máxima expresión: la facilidad con la que la sociedad puede aceptar, e incluso aplaudir el ascenso del fascismo, el genocidio y la perdida de la democracia es tan impresionante como, tristemente, realista en los contextos actuales; de hecho, Palpatine me parece un villano adelantado a su tiempo, una excelente representación del líder populista con tintes de culto que tanto dominan ambos extremos del espectro político en nuestro contexto. George Lucas dijo muchas veces que la inspiración de la trama era la guerra de Vietnam y la era Nixon, pero al momento de su estreno, la trilogía encajaba aun mejor con la era Bush y la invasión de Irak, un ominoso recordatorio de la naturaleza cíclica de la Historia.


Concluyo compartiendo con ustedes el por qué, de tantas películas de Star Wars, decidí hablar de esta hoy. La venganza de los Sith se estrenó apenas unos días después de que naciera mi hermano, y aún así mi mamá encontró dentro de ella la fuerza para llevarme al estreno. Fue mi primera premiere, y uno de los más gratos recuerdos que tengo con ella.





Hasta el próximo encuentro...


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