Little Miss Sunshine
- raulgr98
- 22 abr
- 4 min de lectura
¡Bienvenidos pasajeros! La semana pasada fue una complicada, en la que experimenté muchas emociones contradictorias. Usualmente, encuentro consuelo en el cine, y hoy quiero presentar una de las películas en las que más pienso cuando me siento frustrado, que pese a su tono confuso es sorprendentemente reconfortante.
Estrenada en 2006, la película es dirigida por Jonathan Dayton y Valeri Faris, con un guion a cargo de Michael Arndt; y un elenco encabezado por Greg Kinnear (Richard), Toni Collette (Sheryl), Paul Dano (Dwayne), Abigail Breslin (Olive), Alan Arkin (Edwin) y Steve Carrell (Frank). Un éxito en taquilla, sobre todo considerando un presupuesto muy bajo, recibió críticas positivas y fue nominado a cuatro premios de la Academia, incluyendo mejor película, de los cuales ganó dos: guion original y actor de reparto para Arkin.
Catalogada como un comi drama, que toma elementos estructurales de la película de viaje; la trama sigue a una familia mixta que viaja en carretera por dos días de Nuevo México a California para que la miembro más joven pueda participar en un concurso de belleza infantil; enfrentando sus problemas individuales y sus dinámicas disfuncionales.
En parte gracias a un proceso de pre producción complicado y un presupuesto limitado, que llevó a cambios de guion; el producto final tiene muchos elementos estéticos que recuerdan al cine independiente, lo que en mi opinión favorece la narrativa, pues la cinematografía modesta, bien ejecutada pero sin pretensiones, crea una conexión más directa entre los personajes y el espectador. Todos los elementos técnicos, desde las locaciones hasta el diseño de vestuario, tratan de recrear la familiaridad de la clase media-baja estadounidense, con excelentes resultados que incluso pueden extenderse a una audiencia internacional, pues toca problemáticas comunes como la frustración personal y profesional, las crisis económicas y la presión psicológica. Sin embargo, si hay un elemento de la producción de la película que considero técnicamente impresionante, que es el rodar un porcentaje importante de la película en el interior de la ya icónica camioneta amarilla, que implicó para el elenco tener jornadas de hasta cinco horas sentados en el vehículo, complejo sobre todo en las escenas de conducción. Sin embargo, el esfuerzo rindió sus frutos, pues la camioneta es el elemento temático más importante de la película, su progresiva destrucción, además de ser una fuente de humor, es una metáfora del resquebrajamiento de la psique de los protagonistas, y la resolución en la que toda la familia tiene que empujarla para que avance, es una representación nada sutil, pero efectiva, del mensaje del guion.
Describir el tono de la película resulta complicado si no la han visto, creo que es de las pocas cintas verdaderamente inclasificables, pues se encuentra justo en el medio de la división tradicional entre comedia y drama. En la segunda de estas aristas, el guion entrelaza con las arcos de personajes un cúmulo de ejes temáticos incluyendo pero no limitándose al suicidio, la adicción, la homosexualidad, la decepción amorosa y una sensación de "falta de futuro". Aunque los personajes hacen chistes de casi todos estos temas, algunos de los cuales rozan en lo ofensivo, la historia permite que cada uno de los conflictos internos tenga tiempo para respirar, mostrando múltiples facetas de caracterización, así como de llorar las pérdidas. Cuando la película se toma a sí mismo en serio puede llegar a ser devastadora; en particular el quiebre mental de Dwayne me afecta mucho. La película retrata experiencias muy dolorosas, pero eso también genera que los momentos de unión entre los miembros de la familia, desde los sutiles hasta los grandilocuentes, sean aún más efectivos, y el clímax emocional maravilloso.
En cuanto al humor, creo que está muy bien logrado, pues combina malentendidos con ingenio, tensión con ligereza. Me parece que, de intentar clasificarlo, brillaría en dos aspectos clave: el humor negro y el humor absurdo (tratar de contrabandear un cadáver es quizá el ejemplo más claro de esto en la película), y funciona muchas más veces que las que no, gracias a que potencializa el elemento emocional en lugar de ser un detrimento, y permiten agudos momentos de crítica social: lo grotesco de los espectáculos de belleza infantiles es uno de los mejores momentos temáticos.
El mejor elemento de la película es sin duda el elenco, pues los seis personajes principales son excelentes, y las actuaciones brillan tanto en el desarrollo individual como en la dinámica familiar, con un timing cómico perfecto y un impresionante rango dramático. Cada uno de los personajes enfrenta un conflicto bien definido, ya sea crisis financiera (Richard), inestabilidad romántica (Sheryl), crisis de autoestima severa (Frank) y frustración profesional (Dwayne), con los miembros mayores y menores de la familia como contrapeso: Edwin con una sabiduría poco ortodoxa basada en el cinismo y Olive como la inocencia con riesgo de corromperse. Sin embargo, ninguno de estos personajes es reducido a su crisis, sino que son tridimensionales, con sentido del humor particular y versatilidad en sus acciones. En cuanto a las actuaciones, mucho se ha hablado del carisma de Alan Arkin, y Steve Carrell sobresale en un rol dramático (es en definitiva el menos humorístico del elenco), con Paul Dano y Abigail Breslin excelentes en los roles juveniles, pero creo que en las discusiones de la película se minimiza la actuación, relativamente contenida de Toni Collette, pero cuyo personaje es el ancla de la familia, mientras que el personaje de Greg Kinnear enfrenta el arco dramático más impresionante de entre todo el elenco.
¿Cuándo el fracaso no es un fracaso? Esa sería la pregunta central de la cinta, y la razón por la que resuena conmigo. En muchos sentidos. Richard es el villano de la cinta, en la que su incongruencia y toxicidad son comprensibles, pero nocivas; y no fue hasta recientemente que comencé a comprender el daño que tuvo en mi psique interiorizar la mentalidad de "no intentes nada si no estás seguro que puedes ganar"; por eso el énfasis en intentar, sin importar el resultado, es una lección muy importante para mí, y si se analizara la conclusión de la película, ninguno de los personajes logra el objetivo que tenía al principio de la cinta, la mayoría probablemente nunca lo logrará, pero terminan su viaje sintiéndose completos, pues a veces el establecer vínculos reales es lo único que se necesita para ser feliz.
Hasta el próximo encuentro...
Navegante del Clío
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