Logan
- raulgr98
- hace 1 día
- 6 min de lectura
¡Bienvenidos pasajeros! Durante mis vacaciones tuve la oportunidad de debatir sobre cual era la película basada en cómics más sobrevalorada de la historia, y me dio mucho gusto por fin encontrar a alguien que concuerda conmigo que se trata de Joker. Esa película envejece un poco peor cada vez que pienso en ella, pero lo que más me frustra es que recibió toda la aclamación crítica y en premios que en mi opinión, permanecía a una película anterior, que es temáticamente similar pero con una ejecución superior. Puesto que, si he de creer los rumores, pasaré todo el día de hoy rodeado de X-men, me pareció el momento adecuado para revisitarla.
Dirigida por James Mangold, quien escribió el guion con Scott Frank y Michael Green, la cinta de 2017 fue la décima película de la franquicia cinematográfica original de X-men, y la tercera aventura del personaje de Wolverine, diseñada originalmente para ser su despedida. Protagonizada por Hugh Jackman (Logan/X-24), Dafne Keen (Laura), Patrick Stewart (Charles Xavier), Stephen Merchant (Caliban), Boyd Holbrook (Donald Pierce) y Richard E. Grant (Zander Rice), fue un éxito en taquilla y fue bien recibida por la crítica, incluso recibiendo una nominación a Mejor Guion Adaptado en los Oscares, un hito para las películas de superhéroes.
Situada en 2029, la narrativa sigue a un retirado Wolverine, muriendo lentamente por una intoxicación de adamantio que disminuye sus poderes; aceptando renuente la misión de escoltar a una misteriosa niña a la frontera canadiense mientras él y un senil Profesor X son perseguidos por una misteriosa corporación. Inspirada por la estética y tono del famoso arco "Old Man Logan", la película sin embargo no guarda casi ninguna relación con el cómic, y en su mayor parte es una historia en su mayor parte original, que se nutre de las películas que le precedieron y su legado más que del material literario; aunque al momento de su estreno tanto los creativos como muchos espectadores creyeron que se ubicaba en un universo distinto, dada su naturaleza "stand alone".
En esta ocasión quiero comenzar con el diseño de producción, que se complementa con la cinematografía y la banda sonora para construir un mundo diferente al de la gran mayoría del cine de superhéroes: si bien transcurre en el futuro, el director hizo un esfuerzo consciente por alejarse de los tropos del cine distópico: la paleta de colores es opaca y mundana (salvo por un par de espectaculares tomas), a fin de reflejar la desolación emocional de los personajes; y aunque estos se ven obligados a moverse en la periferia de la sociedad, es claro que aún existe una civilización, peligrosamente parecida a nuestro presente, y eso en mi opinión es la verdadera tragedia de esta película: el mundo no se ha terminado, pero sí ha llegado a su fin para los protagonistas, con una simple línea "no han nacido mutantes nuevos en veinticinco años" suficiente para darle gravedad al mundo y a la trama. James Mangold ha mencionado en reiteradas ocasiones que el cine western fue su principal inspiración estilística, e incluso recibe referencias explícitas en algunas de las escenas climáticas, y creo que dicha influencia beneficia a la trama, que tiene un ritmo más lento que muchas de sus contemporáneas, sin eliminar secuencias de acción bien ejecutadas, trasladando algunos de los arquetipos del género (los espacios abiertos, el héroe solitario y atormentado, etc.) a un contexto más urbano, en lo que podría describirse como neo-western.
Una crítica común al cine de superhéroes, sobre todo en la década de los 2010, es que los villanos tendían a ser planos y poco desarrollados; y esta película no es la excepción: aunque Holbrook, Grant y el propio Jackman logran darle más personalidad de lo esperado a los antagonistas, ninguno tiene nada de extraordinario. Y aún así, esta película es una de las mejores pruebas que se puede tener una gran historia sin villanos interesantes, si el guion está consciente de esto: Rice, Pierce y X-24 son constructos casi artificiales, diseñados para representar distintos aspectos de la maquinaria militar-capitalista y su total falta de complejidad es intencional, es imposible empatizar con ellos; pues son una manifestación del verdadero peligro antagónico: el riesgo de que los héroes pierdan su humanidad. Stephen Merchant es excelente como el único verdadero personaje de soporte de la película, nunca esperé sentir tanta empatía por Calibán, pero incluso los menores dejan su huella: que Laura y muchos de los otros jóvenes de la cinta pertenezcan a minorías (sobre todo hispanas), en especial si se toma en cuenta el contexto de producción de la película, aporta una muy importante reflexión temática sobre la persecución, y la humanidad en los migrantes y refugiados.
Y hablando de los héroes, la película tiene un elenco pequeño, pero lo aprovecha al máximo, pues se centra en tres magnificas actuaciones centrales. Durante décadas el cine nos acostumbró a ver a Charles Xavier como un pilar indomable, y en esta ocasión Patrick Stewart entrega una interpretación radicalmente distinta: melancólica, desgarradora y en muchas ocasiones difícil de ver, pero también llena de afecto paternal y dulzura, mostrando que el líder de los X-Men sigue ahí. Laura Keeney es una revelación y resulta impresionante que con muy poco diálogo, sobre todo en la primera mitad, sea capaz con once años de pararse al lado de dos titanes sin verse eclipsada: dado que los dos roles masculinos son, por su naturaleza, más sombríos y contenidos, es Laura la responsable de aportar casi toda la energía a la dinámica, lo que logra con carisma, una impresionante ferocidad en las escenas de acción y momentos emocionales sorprendentemente poderosos para una actriz de su edad. Finalmente, Hugh Jackman muestra la mejor versión que he visto hasta el momento de un héroe envejecido y roto en un blockbuster, pues contrario a la mayoría de los otros ejemplos no está diseñado para ser subversivo, o con la intención de percibirse como cínico o despectivo; por el contrario, parece una evolución natural de la complejidad emocional que ha acompañado a Wolverine desde su concepción y en la búsqueda a regañadientes de hallar de nuevo un poco de esperanza Jackman construye un arco dramático que se nutre de diecisiete años encarnando al mismo personaje. Habiendo visto a la que hubiera sido su competencia ese año en la temporada de premios, hablo totalmente en serio cuando afirmo que Jackman debió haber ganado el Oscar a mejor actor por esta actuación, y que ni siquiera haya estado nominado roza lo ofensivo.
En la introducción mencionaba a Joker, y aunque hago lo posible por alejarme de la negatividad en este espacio, y por lo tanto no hablaré mucho más de esa película, pero es evidente la diferencia: Logan es una mejor película no sólo por sus recursos técnicos y una trama más balanceada, sino porque no se avergüenza de su origen de cómics (al contrario, los utiliza como un punto de trama, aunque como dato curioso, debo decir que las portadas utilizadas como utilería, aunque imitando la era clásica, fueron invenciones para la película) y muestra que se puede hacer una historia inequívocamente de superhéroes, parte clave de su identidad, sin perder la narrativa fresca, humana y sincera, ni sacrificar un ápice de creatividad artística. La otra diferencia clave es que, aunque opta por un tono oscuro y maduro, no sacrifica las elaboradas secuencias de acción y tiene excelentes momentos de humor de los que no se habla muy a menudo, pero que son parte fundamental del ritmo. De esta manera, logra ser a partes iguales un espectáculo y una reflexión, y cuando la tragedia por fin llega, esta se siente ganada por la película, y no un acto pretencioso o una cínica imitación del cine de arte.
Casi siempre hago lo posible por volver a ver las películas que reseño antes de comenzar a escribir, pero he de confesar que en esta ocasión no pude, y es probable que sólo la vuelva a ver cuando quiera compartir la experiencia con alguien importante que no haya tenido antes la oportunidad; pues es una de sólo dos películas que me ha hecho llorar todas y cada una de las veces que la he visto, y en al menos cinco escenas diferentes, incluyendo una magnifica toma final que me conmueve de sólo pensar en ella. Wolverine y el Profesor X siempre fueron mis dos superhéroes favoritos, por lo que quizá esté más involucrado emocionalmente que muchos de ustedes, pero creo que nadie que la vea con mente abierta podrá negar cierto impacto: ambos volvieron a la pantalla grande eventualmente, y volverán más de una vez, con los mismos o nuevos actores, pero esta película permanecerá para siempre como la triste y bella metáfora del canto del cisne.
Hasta el próximo encuentro...
Navegante del Clío
Comics originales.