Los Simpson: la película
¡Bienvenidos pasajeros! Aunque tiene episodios excepcionales, sobre todo en sus primeras ocho temporadas, nunca he sido el más fiel fanático de Los Simpson: conozco a los personajes, respeto su legado cultural y creo que es una herramienta útil para realizar investigación sociológica sobre Estados Unidos, Sin embargo, nunca he sentido verdadera pasión por la serie, y estoy casi seguro de no haber visto un sólo capítulo de las últimas quince temporadas. Parte del desencanto que he tenido con la serie es que, con treinta y ocho temporadas, se ha vuelto extremadamente estática, encontrando confort en sus clichés y lugares comunes, que para su subsistencia requieren que los personajes reciban un desarrollo prácticamente nulo. Muchos comparten mi frustración, pero los que se oponen a la cancelación aseguran que es casi imposible darle un final satisfactorio a un legado tan grande. Yo argumentaría que ya tiene uno, que debió haber sido el final de la serie, y que se estrenó hace casi veinte años, entre las temporadas dieciocho y veintinueve.
Dirigida por David Silverman, escrita por James L. Brooks, Matt Groening, Al Jean, Ian Maxtone-Graham, George Meyer, David Mirkin, Mike Reiss, Mike Scully, Matt Selman, John Swartzwelder y Jon Vitti, la cinta de 2007 contó con el talento vocal de Dan Castellaneta (Homero, Abuelo, Krustry y otros), Julie Kavner (Marge), Nancy Cartwright (Bart y otros), Yeardley Smith (Lisa), Hank Azaria (Moe, Jefe Gorgory y otros), Harry Shearer (Flanders, Sr. Burns y otros) y Albert Brooks (Russ Cargill). Recibiendo críticas en su mayor parte positivas (incluso la reacción mixta de los fans ha mejorado con el tiempo), fue un éxito impresionante en taquilla, sobre todo considerando el presupuesto.
Normalmente una película con tantos guionistas es un desastre seguro, y en efecto este largometraje tuvo muchos problemas de producción, con al menos cien reescrituras y muchas horas de metraje eliminado; por lo que sorprende lo cohesivo que es el producto final: una trama muy enfocada por un lado a las dinámicas familiares, y por el otro a la temática ambientalista, logrando ser sencillo en ejecución pero justificando su duración, pues tiene más tensión y piezas en movimiento que un mero capítulo extendido. Parte del éxito se debe a que Groening y Brooks retuvieron gran parte del control creativo, pero incorporando las mejores ideas de los otros guionistas, muchos de ellos escritores icónicos de la era dorada de la sitcom, algunos de los cuales llevaban muchos años lejos de la serie cuando fueron invitados a colaborar.
A nivel técnico, con sólo una hora y media de duración el ritmo es una maravilla; pues logra distribuir de forma impecable los chistes a la vez que le permite a las secuencias un poco más serias respirar. La re orquestación de la banda sonora (con un par de piezas originales) a cargo de Hans Zimmer es excelente; y la animación logra un buen equilibrio entre la claridad y definición de las temporadas más recientes y la fluidez de las primeras temporadas; con el ligero aumento de presupuesto notable en el dinamismo y complejidad de algunas secuencias (con mínimos toques de CGI), siendo la icónica toma de la turba probablemente el ejemplo más claro.
Antes de hablar de los aspectos positivos de la historia, es importante ser justo y mencionar algunos negativos: Lisa, mi personaje favorito de la familia, es el que tiene menos que hacer, en particular en la segunda mitad, la única que no tiene desarrollo, sino un romance innecesario; y algunos de los más icónicos personajes secundarios son limitados a un cameo. En cuanto a la estructura narrativa, aunque en su mayor parte funciona pierde un poco de foco en la segunda mitad, y la secuencia en la que Homero se queda solo en Alaska afecta seriamente el ritmo, en gran medida porque tiene un sentido del humor significativamente peor que el resto de la cinta.
Entre los aspectos positivos, debo mencionar que me parece extremadamente divertida: la mayoría de los chistes conectaron conmigo y algunos de ellos se han convertido en clásicos, replicados en infinidad de memes. Mis favoritos son probablemente aquellos que involucran a personajes secundarios (Abuelo, Nelson, Burns, Moe, Cleto), la excelente secuencia en la que el domo comienza a descender (con tres chistes muy efectivos), un opening meta diegético y algunas líneas hilarantes en la escena de la turba (asimismo, en otro de sus muy debatidos momentos predictivos, resulta muy irónico en retrospectiva el chiste sobre Mickey Mouse). Asimismo, creo que Russ Cargill es infravalorado como villano: casi toda línea que sale de su boca es oro cómico, y creo que la sátira de la frivolidad de las agencias ambientales, la corrupción e incompetencia política y la infiltración de intereses corporativos en el servicio público (el domo instalado por la agencia que dirige es fabricado por una de sus propias agencias) fue adelantada a su época, y aún más relevante en esta década.
Sin embargo, el éxito de la película va mucho más allá del humor, y triunfa en el trabajo de personajes, sorprendentemente rico considerando lo ligero de la trama: Marge tiene más agencia en esta película que en la mayoría de los capítulos de la serie, con un momento dramático más efectivo de lo que cualquiera hubiera supuesto; y Homero, que en televisión puede llegar a frustrar tanto o más de lo que divierte, recibe el arco de personaje más explícito al ser en casi todo sentido el antagonista de la primera mitad, pero el trabajo más interesante para mí, que realza toda la película, es el realizado con Bart, con una fragilidad inesperada, y una entrañable dinámica con Flanders que, sin perder la sorna, construye algunas de mis escenas favoritas.
La publicación de hoy quizá quede un poco dispersa, el análisis de las elecciones intermedias, tema que tocaré brevemente mañana, consumió parte importante de mi día, pero creo que la película de Los Simpson ha envejecido muy bien, y en plena jornada electoral, permanece un reflejo hiperbólico pero a la vez fiel de la sociedad norteamericana, con muchos de los chistes cobrando nuevos significados. Si tan solo la serie se hubiera atrevido a acabar con esta película, que no transforma a sus personajes al grado de volverlos irreconocibles, pero si proporciona esperanza de una mejor dinámica, Springfield y sus habitantes probablemente tendrían un legado aún mayor.
Hasta el próximo encuentro...
Navegante del Clío
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