Romeo + Juliet
- raulgr98
- hace 2 días
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¡Bienvenidos pasajeros! Hay algunas adaptaciones que se caracterizan por ser fieles a la original, a veces en exceso; mientras que otras deconstruyen el material que la originó, pero sólo una vez me he encontrado yo con una adaptación que quizá sea ambas cosas al mismo tiempo, y debía ser una versión fílmica de la obra más famosa de todos los tiempos.
Dirigida por Baz Luhrmann, quien escribió el guion con Craig Pearce, la cinta de 1996 es protagonizada por Leonardo DiCaprio (Romeo), Claire Danes (Julieta), Dash Mihok (Benvolio), John Leguizamo (Tibaldo), Harold Perrineau (Mercucio), Brian Dehenny (Ted Montesco), Christina Pickles (Caroline Montesco), Paul Sorvino (Fulgencio Capuleto), Diane Venora (Gloria Capuleto), Miriam Margolyes (Nodriza), Vondie Curtis-Hall (Capitán Prince), Paul Rudd (Dave Paris) y Pete Postlethwaite (Padre Laurence). Un éxito en taquilla, recibió críticas muy positivas en Europa pero más mixtas en Estados Unidos. Aún así, recibió una nominación al Oscar por Diseño de Producción y ganó un seguimiento de culto, que ha llevado a una revalorización como una de las mejores adaptaciones de Hollywood de una obra de Shakespeare.
No me detendré mucho en contar la historia de la película, pues no sólo forma parte intrínseca de la cultura popular, sino que ya hablé exhaustivamente de la obra original en este espacio; pero si quiero recalcar lo que hace diferente a esta versión de otras adaptaciones: transformada Verona en Verona Beach (inspirada en Miami), la trama se transporta al mundo urbano contemporáneo, con las dos familias enfrentadas transformadas en mafia, y los duelos de espada en pistolas (con nombres como daga o estoque grabados, en un genial, si bien nada sutil, toque de humor).
Pese a este evidente cambio estético, veo un intento por respetar el material original, utilizando verso shakespereano para los diálogos, sean los originales del bardo o aquellos adecuados al nuevo contexto narrativo. Debo reiterar, no le veo el caso a hacer un análisis exhaustivo de trama o temas, pues pese a las licencias y cambios (que van desde menores como el cambio de filiación de algunos personajes secundarios, al más grande que es en mi opinión un rol disminuido de Paris); el núcleo narrativo se conserva íntegro. De hecho, una acertada decisión de casting la vuelve de las adaptaciones mas acertadas que he visto: al contratar a un Romeo y una Julieta de veintiun y diecisiete años respectivamente, se vuelve evidente la intención del Cisne de Avón, que era no mostrar un romance al que aspirar, sino una advertencia sobre los peligros de la venganza, que lleva a la tragedia a dos jóvenes pasionales pero inmaduros, cautivos de las riñas familiares.
Normalmente me cuesta conectar con el estilo directorial de Luhrmann, frenético, hiperbólico y sobre cargado; pero considero esta la segunda mejor película de su filmografía, donde la historia se ajusta con la visión del director. La cinematografía hace énfasis en la subjetividad de los personajes (tanto en la escena en la que Romeo está bajo los efectos de éxtasis, como en aquellas de sobriedad), lo que permite aceptar más lo impulsiva de sus decisiones, mientras que la excelente paleta de colores logra construir, pese al entorno contemporáneo, una atmósfera atemporal, casi fantástica. No hay mejor ejemplo de esto que en la ya icónica fiesta de disfraces (una adaptación de la mascarada de la original), donde los personajes se ven por primera vez y los recursos visuales del director brillan con más eficiencia.
Debo decir que el aspecto de la película del que tengo los sentimientos mas mixtos es el sonido, tanto la banda sonora como las canciones. Creo que funcionan bien dentro del contexto de la película, pero son poco memorables una vez que termina. Aún así, no me sorprende que el director pocos años después incursionara al musical, pues el diseño de iluminación de algunas secuencias y el montaje de las escenas con más movimiento mostraba clara promesa.
Investigando un poco antes de escribir esta recomendación, descubrí que varios críticos tuvieron problema con las actuaciones, considerándolas estrafalarias y poco naturales. No negaré que algunas, como Tibaldo, son una especie de gusto adquirido, pero ese estilo de intepretación, que roza el surrealismo, es el ideal para el tono de la película; siendo quizá el mejor ejemplo Mercucio, cuya interesante adaptación explota las lecturas homoeróticas que se le han dado por décadas al personaje. Del restobdel elenco, destaco en particular al padre Laurence, y celebro el rol extendido de los padres Montesco y Capuleto, que reciven nombres propios en esta versión. Sin embargo, por mucho, lo mejor del ensamble son los personajes titulares: Di Caprio y Danes tienen una modesta pero poderosa química entre ellos, y logran encontrar el balance perfecto entre locura e inocencia.
Es posible que el aspecto más celebrado de la película en retrospectiva (por la diversidad mostrada entre el lado callejero y la opulencia de la fiesta) es el diseño de vestuario, y sin duda es uno de los puntos fuertes, pero aún más extraordinario es el diseño de producción, que logra combinar lo contemporáneo con lo clásico, impulsado por una gran selección de locaciones: aunque es una co producción de Canadá y Australia, casi todo el rodaje se realizó en México, con Verona Beach siendo interpretada por Boca del Río y el Castillo de Chapultepec cumpliendo el rol de la Mansión Capuleto, con sets construidos en estudios Churubusco para los interiores; y aunque no lo planeé, resulta curioso que una película rodada en México, aunque no tenga nada que ver con la historia nacional, sea la primera reseñada este septiembre.
¿Es un poco bizarro escuchar a personajes con camisetas, pistolas y cadenas de oro recitar versos isabelinos? Sin duda, pero el hecho que sea entrañable y no absurdo es la prueba perfecta de la verdadera inmortalidad de la clásica historia.
Hasta el próximo encuentro...
Navegante del Clío
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