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ParaNorman

hace 2 minutos
4 min de lectura

¡Bienvenidos pasajeros! De los estudios de animación famosos, al menos aquellos radicados en Hollywood, sólo hay uno del que nunca he hablado en este blog en más de cuatro años. Ignorarlo no ha sido intencional, pero por desgracia forma parte de una tendencia global: en más de quince años sólo han sacado cinco películas, y aunque todas me han gustado, como a casi toda la crítica, me avergüenza confesar que no vi ninguna de ellas en el cine, por distintos motivos. Acabamos de entrar en la temporada de terror, y dentro de unas semanas tendré la oportunidad de apoyar a Laika por primera vez en la pantalla grande, y esa coincidencia de factores me dio la oportunidad perfecta para hablar de la que siempre he considerado la mejor del estudio.


Estrenada en 2012, la película es dirigida por Sam Fell y Chris Butler, escribiendo este último el guion. Protagonizada por Kodi Smit-McPhee (Norman), Tucker Albrizzi (Neil), Anna Kendrick (Courtney), Casey Affleck (Mitch), Christopher Mintz-Plasse (Alvin), Leslie Mann (Sandra), Jeff Garlin (Perry), Elaine Stritch (Abuela), Bernard Hill (Juez), Jodelle Ferland (Agatha) y John Goodman (Prenderghast); fue muy bien recibida por la crítica, y nominada al premio Oscar a mejor película animada, pero su desempeño en taquilla fue modesto, aunque ha ganado un seguimiento de culto en años recientes.


Inspirada en películas de zombies tipo B, la historia sigue a un niño con la capacidad de hablar con los muertos, rechazado por su comunidad y su propia familia; a quien le es encargada la misión de hacer un ritual para postergar una maldición de trescientos años de antiguedad, pero cuando es interrumpido, el pueblo desciende al caos y él, junto con un grupo de jóvenes, debe encontrar otra forma de romper la maldición mientras es perseguido por una bruja y un grupo de zombies.


En esta ocasión, deseo comenzar la recomendación mencionando el excelente trabajo que hace la película construyendo su mitología, combinando varias criaturas de forma orgánica en un planteamiento que, sin abusar de la exposición, construye una locación con una rica historia, que al desarrollarse en Massachusetts, tiene una inspiración clara, aunque respeto la decisión de los creativos de crear su propio pueblo y no reutilizar Salem, pues eso los dotó de más libertad creativa (que se expandió en un muy buen corto de 2025, pero cuyo potencial aun no ha sido explotado del todo).


Por norma general, lo he dicho más de una vez; respeto el stop motion más de lo que lo disfruto, pero creo que esta es una de sus mejores utilizaciones, pues el estilo es idóneo para películas que juegan con el terror, sobre todo aquellas de inspiraciones góticas, gracias a su potencial para crear juegos de sombras y luces que no se pueden lograr de la misma manera sin elementos tangibles. En ese mismo sentido, la paleta de colores, basada en el otoño, es de mis favoritas que he visto en una película animada, pues ambienta de forma excelente tanto las escenas terroríficas como aquellas más cálidas.


Un hito importante que esta cinta cumplió es que fue la primera película que ocupó una impresora 3D para esculpir los rostros de los personajes, y creo que esa es una de las razones por las que el elenco es tan efectivo: si bien tanto el diseño facial como el corporal es poco convencional, con poca o ninguna atención a los estándares de belleza, son sumamente expresivos y, en colaboración con un muy buen trabajo vocal, cada personaje tiene una personalidad única y un sentido del humor propio. Si bien el arco del protagonista es al que se le dedica más tiempo, todos los personajes secundarios tienen momentos importantes de desarrollo y al menos una escena en la que brillan, con Neil en particular destacando como uno de los mejores personajes de soporte en una película animada, elevándose sobre el arquetipo de mejor amigo/víctima de bullying para mostrar quizá la mayor madurez emocional de todo el elenco, sin sacrificar su función secundaria como alivio cómico. En una nota menor, estoy casi seguro que esta fue la primera cinta animada con un personaje abiertamente homosexual (aunque esto es revelado en una línea de diálogo en el equipo), pero se le da tridimensionalidad y relevancia en la trama sin que su orientación se convierta en toda su personalidad, una muy buena representación mucho antes de que esto se volviera una tendencia superficial y propagandística.


El balance tonal de la película es uno muy difícil de lograr, pero en esta película el guion y dirección colaboran de forma impecable: recuerdo que de niño me asustó, y aun hoy tiene segmentos escalofriantes, pero de adulto he apreciado más el excelente desarrollo temático y un sentido del humor hilarante, diseñado para cada personaje, una combinación de diálogo ingenioso y comedia física, que logra aliviar la tensión sin cortar los clímax emocionales. La acción es dinámica, pero sabe cuando detenerse a respirar, estructurando la cinta de tal forma que haya múltiples giros de trama, cada uno con el peso necesario. El tercer acto en particular es brillante, pues no sólo es la encapsulación perfecta del mensaje de la historia, sino que es una maravilla visual, pues el diseño de la bruja combina el stop-motion con elementos de CGI y dibujos a mano, creando una última secuencia perturbadora, sobrenatural, pero también hipnótica y melancólica.


Lamento no haber tenido la oportunidad de volver a ver la película antes de escribir esta reseña (los servicios de streaming son demasiados, es imposible tenerlos todos, y Universal+ fue uno de los sacrificados), pero creo que es señal de la calidad de la película que momentos específicos y líneas completas de diálogos quedaron grabadas en mi memoria. Hay un giro a finales del segundo acto que consolida a los zombies de esta película como unos de los mejores del género, pues no sólo genera empatía, y más oportunidades de humor, sino que establece una conexión entre vivos y muertos que fortalece la narrativa. El tema central de la película es el prejuicio, y como parte del miedo, pero creo que esta llamada a la empatía y la comprensión está escrita de forma muy madura, que apela a los adultos (en particular el personaje del padre, que puede ser muy cruel, pero bienintencionado) al permitir a los personajes heroicos conservar sus fallas, rencores e inseguridades, a la vez que se abre la puerta a la redención a aquellos más antagónicos, pues todo el elenco es, en dos palabras, profundamente humano.




Hasta el próximo encuentro...


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