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Poesía

¡Bienvenidos pasajeros! La publicación de hoy sale más temprano que de costumbre, pues tengo una mañana más ocupada de lo que esperaba. Por lo mismo, hoy no habrá un gran análisis, pero sí encontré la oportunidad de resolver una interrogante que tengo desde hace un tiempo.


En México, el que sigue siendo el premio literario más importante lleva por nombre Xavier Villaurrutia, en honor de uno de los más célebres representantes del grupo conocido como “Los Contemporáneos” (que dicho sea de paso, siempre rechazaron tener un programa o estilo definido, tanto así que se consideraban el “grupo sin grupo”.


De Villaurrutia, recordaba haberlo leído en el diplomado, pero revisitar su vida y obra fue una experiencia casi totalmente nueva. Creo que la razón por la que es tan conocido en los círculos literarios es por su versatilidad como autor; pues aunque se concentró en las antologías de poemas y los ensayos de crítica literaria, así como en la edición de revistas, también cuenta entre su bibliografía con dramas teatrales, una ópera (quizá la versión más famosa de la leyenda de la Mulata de Córdoba) e incluso una novela.


Si bien es posible que muchos de ustedes ubiquen con más facilidad sus décimas o sus nocturnos, el poema que les quiero recomendar hoy es uno de los menos conocidos. Titulado “Poesía”, es probablemente el más referencial de sus escritos, pues describe la relación a veces tensa y contradictoria, pero al final, satisfactoria, del escritor con su labor. Aunque yo no escribo poesía, encontré muchos paralelismos entre las imágenes propuestas por Villaurrutia y mi propia experiencia, sobre todo con lo rápido que se puede ahuyentar a la inspiración.


No habrá análisis formal en esta ocasión, pues en lo que creo que es la primera vez en este espacio, recomiendo un poema que no tiene ninguna estructura clásica de rima, y es mucho más libre en su composición, si bien la métrica conserva una musicalidad muy clara que lo pone en un punto intermedio entre la innovación del verso libre y la tradición.


Me despido anexándoles el poema, que es más romántico de lo que esperaba cuando comencé a investigar.


Eres la compañía con quien hablo


de pronto, a solas.


Te forman las palabras


que salen del silencio


y del tanque de sueño en que me ahogo


libre hasta despertar.

Tu mano metálica


endurece la prisa de mi mano


y conduce la pluma


que traza en el papel su litoral.

Tu voz, hoz de eco,


es el rebote de mi voz en el muro,


y en tu piel de espejo


me estoy mirando mirarme por mil Argos,


por mí largos segundos.

Pero el menor ruido te ahuyenta


y te veo salir


por la puerta del libro


o por el atlas del techo,


por el tablero del  piso,


o la página del espejo,


y me dejas


sin más pulso ni voz y sin más cara,


sin máscara como un hombre desnudo


en medio de una calle de miradas



  • Título original: Poesía

  • Autor: Xavier Villaurrutia

  • Año de publicación: 1938




Hasta el próximo encuentro…


Navegante del Clío

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