top of page

Si tuviera treinta

¡Bienvenidos pasajeros! En días como hoy, no tengo ganas de un análisis profundo, sino hablar un poco de una película sin muchas pretensiones, que me aporta nostalgia y entretenimiento. Creo que con los años me he vuelto un poco más cínico de lo que me gustaría, y parte de eso es que sólo existen un puñado de comedias románticas que no me parecen totalmente absurdas, y hoy quiero hablar de una de ellas.


Escrita por Cathy Yuspa y Josh Goldsmith, la cinta de 2004 es dirigida por Gary Winick y protagonizada por Jennifer Garner (Jenna Rink), Mark Ruffalo (Matty Flamhaff), Judy Greer (Lucy Wyman), Lynn Collins (Wendy), Kathy Baker (Beverly Rink), Phil Reeves (Wayne Rink), Marcia DeBonis (Arlene), Samuel Ball (Alex Carlson) y Andy Serkis (Richard Kneeland), con Christa B. Allen, Sean Marquette y Alexandra Kyle interpretando a las versiones jóvenes de los personajes de Garner, Ruffalo y Greer respectivamente. Un éxito en taquilla que explotó aún más en popularidad con las ventas de DVD, recibió críticas en su mayor parte positivas, aunque fue comparada de forma negativa con "Quisiera ser grande", de 1988 (en una opinión controversial, prefiero esta versión a la historia protagonizada por Hanks).


Combinando varios tropos de la comedia romántica, la historia sigue a una insegura chica de trece años quien, tras pedir un deseo de cumpleaños, amanece transportada al futuro, en su cuerpo de treinta años; obligada a lidiar con temas como el trabajo y las relaciones al mismo tiempo que descubre que ha sido de su vida en el tiempo perdido.


Quiero comenzar con los aspectos que no me gustan de la película, casi todos contenidos en el prólogo y el epílogo, pues incluso para el género, el mecanismo que permite la fantasía siempre me pareció ridículo, un mero pretexto narrativo al que no se le dedicó mucho tiempo (y tengo el mismo problema, si bien en menor medida, con la resolución). Asimismo, creo que la dirección es plana, y no eleva mucho el material. Muchas de las líneas se han convertido en icónicas para mi generación, pero en términos visuales sólo una o dos secuencias son memorables.


Sin embargo, esta cinta para mí es una que puedo ver sin aburrirme, y creo que su estructura es infravalorada por el género al que pertenece. Comenzando con el sentido del humor, la gran mayoría de los chistes son más bien simples, explotando algunos lugares comunes (no por eso son menos efectivos, la mayoría ha envejecido bien) pero el elenco (en particular una excelente Garner en uno de sus mejores papeles tempranos) está tan comprometido con el material que las actuaciones evitan caer en lo trillado para desenvolverse en una inocencia carismática, que encaja con la nostalgia ochentera que la película busca transmitir; y un muy buen diseño de vestuario contribuye a enmarcar la historia dentro de una semi fantasía que permite que algunos de los elementos menos realistas de caracterización sean aceptados por la audiencia.


Pese a que la protagonista es una niña pequeña, Jennifer Garner evita que su interpretación descienda al terreno de la caricatura, y su arco de personaje, si bien sencillo, está bien planteado; y encuentra el equilibrio entre lo juvenil y lo adulto; por ejemplo, la dulce escena en la que Jenna regresa a la casa de sus padres es una cuyas emociones apelan tanto a los adolescentes como a los adultos. En ese mismo sentido, creo que el guion subvierte con inteligencia algunos de los clichés del género: si bien existe un triángulo amoroso, este permanece en segundo plano y nunca es explotado para lugares comunes; y aunque Judy Greer interpreta a una villana estereotípica del género (con muy buen timing cómico, dicho sea de paso); esta funciona en la trama más como un reflejo de los defectos de Jenna más que como una antagonista convencional.


De hecho, para tratarse de un romance celebro que el aspecto profesional del personaje principal recibe tanto foco como la pareja central, probablemente incluso más; un mensaje de empoderamiento sutil para la época en el que no se sataniza a la mujer profesional, pero sí se plantea como eje temático la importancia de la pasión y la ética laboral por encima de la ambición en la carrera. De hecho, un cambio que haría a la película es un epílogo más largo, pues creo que esta subtrama, en mi opinión más fuerte que el romance, ameritaba un cierre propio.


He oído a muchas personas discutir de la película el sentido del humor, las actuaciones y el legado de la película (que, extrañamente, se mantiene independiente, pues todos los intentos de rehacerla o adaptarla a otros medios hasta el momento han fracasado); pero es muy común en las comedias ignorar el desarrollo de los temas, que es en lo que me centraré a continuación. La moraleja de la película es una que no tiene nada de novedoso, pero que no por eso es menos importante, y que me pareció bien lograda en su ejecución, para lo que me permitiré hablar del final de la película: si bien Jenna logra crecer como personaje y reparar muchas de sus relaciones interpersonales, en sus dos grandes subtramas (la laboral y la romántica) el final es trágico, por la sencilla y la realista razón de que, incluso aunque las personas logren cambiar, a veces el tiempo perdido es demasiado, y los obstáculos son infranqueables. Una primera lectura de esta conclusión, la más obvia, es aprovechar el presente, pero hay una segunda interpretación, que creo que es aún más importante: si, como en la realidad, no existiera un elemento fantástico que le permitiera a la protagonista volver a tener su final de cuento, eso no borraría su evolución, y esa también es una moraleja importante: hay puentes que no se pueden reparar, pero si el cambio es genuino nunca es tarde para formar nuevas conexiones.


Me gusta mucho el elenco de la película, el sentido del humor conecta conmigo, y el ritmo me parece impecable, pero siendo totalmente honesto, ninguna de esas es la razón por la que esta es una de las comedias románticas que más disfruto: el cine es un medio audiovisual, y eso significa que el sonido puede ser tan decisivo como las imágenes para generar una respuesta en el público, y Si tuviera treinta pone con su banda sonora una trampa en la que siempre caigo redondo: creo que es de las películas más efectivas en la incorporación de canciones populares (no compuestas para la cinta), y el resultado, lleno de clásicos de los ochentas, es quizá mi soundtrack favorito de una película de Hollywood.





Hasta el próximo encuentro...


Navegante del Clío



Entradas recientes

Ver todo
El globo rojo

¡Bienvenidos pasajeros! Desde hace mucho tiempo quería cubrir en este espacio otra película corta en formato live-action, mucho menos difundido que la animación, pero me debatía entre algunos ganadore

 
 
 
Amadeus

¡Bienvenidos pasajeros! Estamos a la mitad de la semana de Oscares, y revisando el catálogo de publicaciones, decenas de ganadoras a Mejor Película han sido reseñadas en estos tres años. Como preámbul

 
 
 
La venganza de los sith

¡Bienvenidos pasajeros! Mi manera de abordar Star Wars en este espacio ha sido bizarra, por decir lo menos. Si bien he hecho más de un ranking, comentado la gran mayoría de las series de televisión, e

 
 
 

Comentarios


bottom of page