Sueños de fuga
- raulgr98
- 15 abr
- 6 min de lectura
¡Bienvenidos pasajeros! Hay dos películas que durante mucho tiempo dije que nunca iba a cubrir en este espacio, pues junto con El Padrino encabezan la mayoría de las listas de "Mejor película de todos los tiempos" y no sabía que tanto podría yo aportar sin caer en los mismos clichés de discusión y análisis: una es Ciudadano Kane, de Orson Welles, y la otra es "The Shawshank Redemption", la cinta que les presento hoy. ¿Por qué cambié de opinión? En primer lugar, creo que es un complemento de la lectura de ayer, pues está basada en una novela corta de Stephen King que no sólo no es de terror, sino que es completamente realista, sin ningún elemento fantástico. La segunda es que, veinticuatro horas después de escribir estas líneas (ustedes la están leyendo al día siguiente de su composición), estaré recibiendo noticias trascendentales y puesto que soy muy dado al estrés, y a los pensamientos negativos intrusivos, era muy importante para mí hablar de una película que representara la esperanza, y creo que este es el ejemplo más famoso, por lo adverso de las circunstancias que enfrentan los protagonistas.
Escrita y dirigida por Frank Darabont, la cinta de 1994 está protagonizada por Tim Robbins (Andy Dufresne), Morgan Freeman (Ellis "Red" Redding), Bob Gunton (Samuel Norton), Clancy Brown (Byron Hadley), James Whitmore (Brooks Hatlen), Gil Bellows (Tommy Williams), Mark Rolston (Bogs Diamond), Larry Brandenburg (Skeet), Brian Libby (Floyd), Neil Giuntoli (Jigger), David Proval (Snooze), Joseph Ragno (Ernie) y William Sadler (Heywood). Un fracaso en taquilla pese a las críticas positivas, fue descubierta en televisión por cable lo que, en conjunto con siete nominaciones a los premios Oscar, incluyendo Mejor película, llevó a un éxito reestreno y un seguimiento de culto.
Aprovechando la estructura típica de una película carcelaria, la cinta sigue a un banquero quien es sentenciado por un crimen que no cometió, y se ve obligado a usar sus talentos financieros para asistir en las operaciones criminales del alcaide; a la vez que establece relaciones con los otros presos durante los diecinueve años de cautiverio.
Comenzando con los aspectos técnicos; creo que el diseño de producción prueba la importancia de una buena búsqueda de locaciones: el grabar la mayor parte de la película en una cárcel real (que de hecho había sido clausurada un par de años antes por condiciones inhumanas) es clave para que todas las secuencias, incluso aquellas rodadas en sets, se sientan desoladas; lo que varios miembros del equipo han afirmado fue parte clave del naturalismo de las actuaciones. Durante casi toda la cinta, el director optó por una paleta de colores opaca, llena de tonos grisáceos y arenosos, con el efecto de que algunas de las secuencias más importantes, con drásticos cambios de iluminación (como la escena en el techo, y la famosa secuencia bajo la lluvia) sean más memorables. Sin embargo, creo que el que merece uno de los mayores créditos por la buena reputación de la película es el cinematógrafo Roger Deakins; pues aunque es bien sabido que tuvo muchos roces con el director, novato en ese entonces, sus instintos probaron correctos: tomas cerradas al interior de la prisión reflejan a la perfección el estado psicológico de los personajes, y el uso reducido de tomas amplias es una excelente metáfora de los temas de la cinta.
Aunque la película, es en muchos aspectos, un drama íntimo; creo que gran parte del comentario que hace se puede extrapolar, pues la dura crítica al sistema de justicia y penitenciario es relevante incluso hoy en día: si bien las razones por las que Tim fue condenado son comprensibles, la corrupción al interior del penal, y las constantes condiciones de abuso son inexcusables (aunque usada por los héroes con resultados positivos, la existencia de una sólida red de contrabando también es un fallo del sistema). Violencia física, psicológica y sexual son constantes en la película, lo que puede volver algunas secuencias difíciles de ver, y creo que el punto más trágico de la película es que muestra los efectos que las condenas, sobre todo las largas, tienen en los reos; la nula atención que se le da a la salud mental y la mentira del concepto de "reinserción social", cuya inexistencia en la realidad es un gran fallo del sistema (en ese sentido, sin dar muchos detalles de la historia, la subtrama de Brooks que es en su mayor parte original a la película, es el aspecto más devastador de la cinta). Otra crítica que la cinta introduce, y que ha sido cada vez más criticado por estudios, es el uso de la población carcelaria como mano de obra barata, la forma moderna de esclavitud en la que las autoridades y entidades privadas están coludidas.
Al tratar de reflejar el paso del tiempo, la película tiene un ritmo pausado, pero aún así se percibe como un poco más corta de lo que en realidad es; lo que se logra con dos elementos de los que no se habla comúnmente en los análisis: uno es la excelente banda sonora de Thomas Newman, que realza de forma excelente los puntos de giro de la historia, y el segundo es un sentido del humor más efectivo de lo que uno esperaría en un drama como este, que crea una atmósfera un tanto agridulce pero también potencializa las dinámicas de personajes y alivia la tensión en los momentos adecuados, a la vez que trata con respeto los elementos más trágicos. La cinta no está exenta de secuencias y líneas icónicas, varias de las cuales han sido homenajeadas en películas y series posteriores, e incluye el que es en mi opinión el escape de prisión más famoso de la ficción.
El elenco es excelente, pero antes de detenerme en los principales quiero mencionar brevemente a los actores secundarios, pues considero vital para el éxito de la narrativa la camaradería formada entre los presidiarios, incluso el menor de ellos; en contraste con las relaciones entre los guardias, pues son un reflejo del microcosmos de la película (casi toda transcurre dentro de la prisión, entonces establecer estas dinámicas es fundamental), y creo que es notable que recuerde los rostros y personalidad de algunos de los miembros menores de la pandilla de Red tanto como a los personajes más importantes. De entre los personajes centrales, como mencioné antes, Brooks tiene la historia que más me afecta emocionalmente, en gran medida gracias a la conmovedora interpretación de James Whitmore. En el extremo opuesto de la balanza, la actuación de Gunton como el alcaide Norton crece un poco más para mí cada vez que vuelvo a ver la película, pues es un aterrador reflejo de muchos de los líderes actuales: hipócrita, extremadamente cruel, con delirios mesiánicos y una actitud religiosa en las apariencias que en lugar de esconder, vuelve aún más evidente su maldad. De hecho, la película está llena de imágenes religiosas, en mi opinión incorporadas de forma orgánica, y como contraparte a Norton (el fariseo, el tentador), aparece Tim Robbins en el rol de Andy, cuya actuación es en ocasiones infravalorada por ser durante casi toda la cinta sutil, contenida, incluso estoica; pero no por eso exenta de capas: Andy es astuto, divertido, pero también indomable en su fe. Finalmente, de lejos el mejor miembro del elenco es Morgan Freeman como Red, lo que no será sorpresa para muchos de ustedes, y como prueba de su habilidad (complementada por un muy buen guion), es que esta es de las pocas películas, quizá la única, donde no sólo tolero la narración, sino que la disfruto.
El tema principal de la película es la esperanza, y eso es lo que vuelve entrañable al personaje de Andy, cómo no sólo se niega a ser quebrado por un sistema injusto, y una cadena aparentemente interminable de resultados adversos; sino que logra dar un poco de alegría a sus compañeros de infortunio, ya sea asistiendo a un anciano en una biblioteca, negociando cervezas para un grupo de reos, o transmitiendo ópera por los altavoces en una de las mejores escenas de la cinta. Será trillado, pero el mensaje de "la mayoría de las ataduras son mentales", es uno que siempre es importante recordar, sobre todo cuando uno se siente agobiado por el futuro, o la aparente falta de él. Pero entonces; si Andy es inocente del crimen del que se le acusa, conserva en todo momento su fe, y no tiene un arco de crecimiento ¿por qué el título original de la película es la redención de Shawshank? Porque en realidad la historia tiene otro protagonista: Red es el que se transforma para el final de la cinta, el que admite la culpa de su crimen, el que pese a aparentar no estar tan roto como los otros reos, tiene un miedo terrible de sentir de nuevo esperanza; es él el que encuentra la redención a través de una entrañable amistad. ¿La película resuena con nosotros porque esperamos ser Andy, o porque tememos ser Red? Creo que todos hemos sido ambos en distintos puntos de nuestra vida, y esa dicotomía es la que la vuelve la mejor película de prisión jamás rodada, y una de las más reconfortantes que Hollywood rodó.
Hasta el próximo encuentro...
Navegante del Clío
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